|
La dictadura de Alfredo Stroessner
en Paraguay (1954-1989)
En
1954, con el apoyo del gobierno de EE.UU., un golpe de do instaló en Paraguay
una de las dictaduras más prolongadas d historia del continente, organizada en
torno de la figura del general Alfredo Stroessner.
Una economía agrícola
En la
década de 1950, según los censos del periodo, más del 6 de la población
paraguaya estaba compuesta por peones ruraless
campesinos, mientras que sólo 1.500 propietarios eran los dueños
del 85% de las tierras cultivables. Por su parte, la industria paraguaya
era casi inexistente, y sólo se elaboraban algunos bienes derivados
de la producción agropecuaria.
Por
el desarrollo del sistema fluvial y porque el 90% del comercio exterior se
realizaba a través de los ríos, el Estado no había nececitado
construir una red de ferrocarriles o de caminos, como en otros países de América
Latina.
La
dictadura de Stroessner no intentó modificar esta situación; Durante su
vigencia, no llevó adelante ninguna medida tendiente a fomentar el desarrollo
industrial del país. Por otra parte, el reducido mercado interno —por entonces,
Paraguay contaba sólo con 1.500.000 habitantes— desalentó
los negocios industriales. Al mismo tiempo, las grandes facilidades otorgadas a
los importadores y contrabandistas, provocaron que la escasa producción se
llevara, adelante de un modo casi artesanal.
Buscando algún tipo de apoyo, que diera le legitimidad a
su gobierno entre los trabajadores rurales y campesinos, la dictadura llevó a
cabo un plan basado en la creación de colonias agrarias en las tierras menos
productivas del país. El plan significó el traslado de los campesinos más pobres
hacia regiones distantes, y la venta al Estado, por parte de los grandes
propietarios, de tierras sin mayor valor, a altos precios.
La
reforma no mejoró las condiciones de vida de los campesinos. Éstos carecían de
recursos para poder cultivar sus tierras y muchos las vendieron
inmmediatamente. Otros comenzaron a organizarse para defender sus
derechos, en las denominadas “Ligas Agrarias”. La dictadura no toleró la
actividad de estas organizaciones, la que fue duramente reprimida mediante el
secuestro de sus dirigentes y la persecución de sus integrantes.
La represión bajo la máscara
democrática
Si
bien ¡a dictadura de Stroessner mantuvo formalmente algunas de las instituciones
democráticas (por ejemplo, las elecciones), apoyó su política económica en una
violenta represión. Se declaró el Estado de
sitio permanente (que sólo era suspendido algunos días antes de las
elecciones), se multiplicaron las torturas y las persecuciones policiales
masivas y se organizó una red de espionaje que vigilaba y
denunciaba a todo individuo sospechoso de actividades antigubernamentales.
El
autoritarismo y el conjunto de medidas represivas aplicadas por la dictadura,
impidieron el desarrollo y organización de los opositores. Las dificultades para
las actividades de los partidos políticos y la persecución emprendida contra los
miembros de las Ligas Agrarias llevaron a que, a mediados de la década de 1960,
se crearan algunas organizaciones que consideraron que la vía armada era el
único camino para derrocar al dictador y llevar adelante los cambios necesarios
para el establecimiento de una sociedad más justa e igualitaria.
Estado de sitio:
Suspensión de todos los derechos y garantías que otorga la Constitución.
LA FARSA DEMDCRATICA:
Hacia en 1962, en consonancia con el impulso que recibieron las reformas
democráticas en América Latina, por la política de la Alianza para el Progreso,
Stroessner buscó un candidato que le sirviera de opositor en las elecciones.
Levantó por algunas horas el estado de sitio, para permitir algunos
discursos del virtual oponente, y se hizo reelegir por otro período de 5 años.
EL CAPITAL EXTRANJERO Y LA
INFLUENCIA DE LOS EE.UU.:
Apenas llegado a! gobierno, el dictador paraguayo
san‘cionó -en 1955— una ley que establecía un trato aún más privilegiado
al capital extranjero. Las empresas estadounidenses fueron las principales
beneficiadas por la medida y, en poco tiempo, comenzaron a ejercer
una fuerte influencia sobre las políticas de la
dictadura. Un ejemplo de ello, fue la imposición de una comisión que asesoró al
gobierno en materia económica. Al cabo de un tiempo de
trabajo de esta comisión, las empresas estadounidenses pasaron a controlar casi
por completo la agricultura y las finanzas del país. La explotación del Chaco
paraguayo se realizaba por entero a través de compañías extranjeras (entre
ellas, argentinas) que estaban autorizadas, incluso, a organizar su propia
policía.
Y LA “ALIANZA PARA EL PROGRESO”
Antes
de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones de América Latina estaban vinculadas
comercial y financieramente a Francia, Inglaterra y Alemania. Después de
1945, la situación cambió profundamente, ya que los Estados europeos quedaron en
ruinas y tardaron varios años en recuperarse, mientras que EE.UU. se convirtió
en la primera potencia del mundo capitalista, a partir de su triunfo político
militar, su supremacía atómica, su creciente capacidad tecnológica y la
introducción constante, en el mercado, de nuevos productos con los que era muy
difícil competir. Así, pasó a ser el mayor inversor
extranjero y accionista de empresas industriales y el principal consumidor de la
producción local, para muchos países del continente.
A
comienzos de los años 60, asumiendo su nuevo protagonismo como centro del
sistema capitalista mundial, EE. UU. propuso, a través de sus empresas, una
nueva política para América Latina, conocida como la
Alianza Para El Progreso.
El objetivo principal de esta política era evitar estallidos revolucionarios
como el de Cuba, para lo cual se hacía necesario fomentar el crecimiento
económico del continente y favorecer la incorporación de los sectores excluidos
de la participación ciudadana, a través de garantizar el pleno funcionamiento
del sistema democrático.
El
crecimiento económico debía alcanzarse aplicando
una reforma en la propiedad de las tierras, que sacara
del estancamiento y el atraso a las zonas rurales y
profundizando el proceso industrializador. Estos
objetivos debían lograrse mediante la transferencia
20.000 millones de dólares a lo largo de diez años, mitad de los cuales
provendría de EE.UU. y el resto inversiones privadas, que debían complementar
los Estados latinoamericanos. Para llevar a cabo es
reformas, los Estados debían conseguir más recursos a
través de una reforma impositiva que permitiera mayor recaudación, cobrando más
a los ricos y distribuir dichos recursos, facilitando
el desarrollo de los sectores excluidos.
Pronto, los objetivos de crecimiento económico y democratización
pasaron a un segundo plano, ocupando un lugar preeminente la seguridad y la
defensa del continente ante un posible avance del comunismo. Gran parte de los
capitales dirigidos a Latinoamérica para su desarrollo económico, fueron
utilizados por los ejércitos de los diferentes países, que se convirtieron en
los garantes del orden social.
Fuente Consultada:
Pensar La
Historia-Argentina desde una historia de América Latina Capitulo 5 (Voces
y Silencios en América Latina)
|