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En
agosto de 1958 un inmenso objeto negro y alargado pasó lentamente bajo la
corteza de hielo del polo Norte. Había navegado 1.500 Km. sin emerger y cumplía
la fantástica tarea de cruzar el polo por debajo del agua. Era el Nautilus
(foto izq.),
estadounidense, el primer submarino atómico de la historia.
La
idea de utilizar energía atómica para hacer marchar a los submarinos fue de
Philip Albelson, en 1946. Sólo cuatro años más tarde, sin embargo, esta idea fue
concretada en la construcción del primer submarino atómico, con la orientación
del almirante H. Rickover.
El
empleo de la energía atómica apresuró la solución de los dos grandes problemas
que siempre preocuparon a los constructores de submarinos: las reservas de
combustible y la existencia de dos tipos de motores. Los modelos antiguos usan
motores Diésel cuando navegan por la superficie, y motores eléctricos bajo el
agua.
Este
sistema no permite grandes velocidades, exigiendo frecuentes ascensos a la
superficie, cuando falta oxígeno o cuando la energía eléctrica se acaba. En el
caso de los submarinos atómicos, la autonomía es prácticamente ilimitada.
Cómo funcionan: Con la eliminación de
motores endotérmicos y motores eléctricos, se creó para los submarinos atómicos
un sistema generador de vapor. El calor necesario para lograr su funcionamiento
es proporcionado por una pila nuclear capaz de producir energía por muchos
meses, dando a los submarinos una autonomía de más de 100.000 millas náuticas
(casi el doble en Km.). El sistema atómico de propulsión está constituido por
dos circuitos cerrados que no necesitan oxígeno o agua del exterior ni tampoco
aparatos de, descarga; por lo tanto, es el sistema ideal para los submarinos. En
el primer circuito circula agua, sodio u otras sustancias cuya temperatura es
elevada por encima del punto de ebullición.
Este
líquido, encerrado bajo presión, no se transforma en vapor. Su calor se
transmite al líquido que circula en el segundo circuito, y éste sí es
transformado en vapor, el cual llega a la turbina y acciona la hélice. Para el
funcionamiento de ese motor son suficientes algunos kilos de óxido de uranio,
que permiten dos años de navegación.

La estructura : El submarino atómico
tiene dimensiones bastante mayores que los de tipos anteriores. El submarino
estadounidense Lafayette alcanza un desplazamiento de 8.200 toneladas. El
francés Le Redoutable, llega a 9.000 toneladas. Tiene forma alargada,
para una penetración óptima en el agua, y lleva en la popa una hélice de cuatro
metros de diámetro. La velocidad que desarrolla es elevada, llegando a veces a
más de treinta nudos, o sea, cerca de 56 Km./h. Los submarinos tradicionales
alcanzaban 7 a 8 nudos: aproximadamente 13 a 15 kilómetros por hora.
La
exigencia de mayor velocidad provocó otra modificación en la construcción de los
submarinos: en vez de cuatro timones pequeños, la mayoría de los submarinos
atómico lleva solamente dos timones de profundidad que sobresalen de la torre
como grandes aletas horizontales. En esa posición, los timones no dificultan el
fluir del agua a lo largo de la estructura. La torre, antes llena de salientes a
causa de las armas e instrumentos que cargaba, hoy es lisa. Se ha transformado
en una especie de aleta vertical y fina, necesaria para la estabilización del
submarino.

La
necesidad de navegar sumergido durante muchos meses exige espacio para todas las
actividades de la tripulación, incluidos los ocios. Normalmente, el submarino
nuclear dispone de dos tripulaciones que se alternan, a fin de evitar la fatiga
de los individuos. Mientras los antiguos submarinos podían descender sólo 150
metros, los actuales pueden alcanzar profundidades de algunos centenares.
Esta
es una gran ventaja para la actividad bélica, ya que navegando a gran
profundidad el submarino se convierte en un blanco más difícil. Sin embargo, el
submarino atómico tiene un grave defecto: el ruido de sus, máquinas, que en el
silencio de los mares se propaga con gran facilidad. Navíos y helicópteros que
estén a la escucha o que utilicen boyas sonares pueden localizarlo a la
distancia.
Los
astilleros estudian actualmente la forma de hacer’ más silencioso a este tipo de
submarinos. Un submarino atómico estadounidense llega a costar casi 100 millones
de dólares. Gran parte de esta suma se destina al equipo extremadamente complejo
que se instala a bordo de la nave con la finalidad de dirigirla y lanzar mísiles
y torpedos. El interior de un submarino nuclear parece un escenario de
ciencia-ficción: hileras de computadoras, registradores y aparatos para el
control de blancos. Todas las operaciones —desde la purificación del aire hasta
la medición de la oscilación del submarino, y desde el control de los reactores
hasta la regulación de la trayectoria de los mísiles— son efectuadas por
computadoras electrónicas.
El armamento: Aunque ya se ha pensado
en su utilización para fines pacíficos, los submarinos nucleares sólo fueron
planeados, hasta ahora, con objetivos militares. Como integrantes de la moderna
marina de guerra, se dividieron en dos grandes grupos: submarinos de ataque y
submarinos lanzamisiles. La finalidad de los primeros es localizar y destruir
navíos y submarinos enemigos, y están armados con torpedos. Los segundos tienen
funciones estratégicas, y están provistos de misiles balísticos. Los submarinos
de ataque cargan hasta 48 torpedos, capaces de dar en un blanco usando un equipo
electrónico que capta el sonido o el calor de las máquinas de los navíos
enemigos. Los mísiles utilizados por los submarinos atómicos son de dos tipos.
Unos
son grandes mísiles balísticos que, lanzados por el submarino sumergido, vuelvan
a través de miles de kilómetros hacia su lejano objetivo. Generalmente, tienen
carga atómica y pueden utilizarse para atacar blancos que distan hasta 5.000
kilómetros. Los otros se usan en combinación con los torpedos.

El
complejo misil-torpedo se llama subroc, abreviatura de
subaqueous rocket (cohete submarino). Cuando los instrumentos de a bordo
localizan un navío enemigo, el submarino se aproxima hasta 30 ó 40 Km. de su
blanco y lanza el misil. Al funcionar así, el submarino actual prescinde del
periscopio: los instrumentos modernos permiten acercarse al blanco sin necesidad
de verlo. Esto es importante, porque el periscopio mide sólo veinte metros de
alto y al utilizarlo, el submarino se acerca peligrosamente a la superficie del
mar.
¿Y el futuro? : Es probable que los
submarinos atómicos continúen siendo, por mucho tiempo, un arma exclusiva de las
flotas de las naciones más poderosas. Pero ya se han dado los primeros pasos
para la utilización no militar de los modernos submarinos. En Estados Unidos,
por ejemplo, ya se usan los submarinos ató micos para la exploración del fondo
del mar. Algunas compañías petroleras están proyectando la construcción de
grandes submarinos para el transporte de petróleo desde los nuevos yacimientos
de Alaska hasta los puertos cercanos a las refinerías. En un futuro no muy
lejano también se podrá utilizar el submarino atómico para el transporte de
mercaderías perecederas.
HISTORIA DEL
NAUTILIUS: Terminada la
Segunda Guerra Mundial con la terrible demostración de las capacidades del
átomo, a principios de 1946 varios ingenieros navales reciben la orden de
reunirse en una base militar secreta donde conocerían los reactores nucleares,
pronto se pensó en utilizar esta energía como propulsora de submarinos por su
propiedad de no necesitar oxigeno durante la fisión. Con este fin, la marina
inició en 1948, un programa en Washintong en el Laboratorio de Investigación
Naval, al mando de este programa estaba el capitán Hyman G. Rickover quien llegó
a controlar todo el programa nuclear de la marina.
Adelantándose a su época y gracias a su tenacidad y empeño, consiguieron que en
1954 se botase el Nautilus, no sin enfrentarse a duras oposiciones desde todos
los ámbitos, que consideraban el proyecto algo descabellado. Una vez
convencidos, después de cuatro años de trabajo, la marina encargo a Rickover
(imagen) y
su equipo la construcción del primer submarino atómico en un plazo de cinco
años.
Nadie, excepto el propio Rickover pensaba que ese plazo fuese factible,
debido a lo descomunal de un proyecto en el que participarían miles de personas.
Se crearon unas instalaciones en Idaho en las que se construyó un duplicado del
casco del Nautilus y se diseñó todo el sistema para que se adaptase en su
interior. Esto suponía que todas las piezas de los reactores ya existentes
debían ser rediseñados para adaptarse a las caprichosas formas de un submarino.
Rickover insistió en el control de calidad, también exigió un trabajo de
ingeniería de la mejor clase, así como, hizo gran hincapié en tener una
formación extremadamente competente de la futura dotación. Su equipo hizo todo
lo posible para que este proyecto funcionase y lo hiciese bien, demostrando que
aquel submarino podía ir al mar con total confianza y desempeñar su misión como
submarino de combate.
Una
de las principales preocupaciones del equipo de Rickover era evitar la radiación
a toda costa. A este respecto cuando surgió el dilema de si debían cerrar la
tapa del reactor con juntas o soldarla, se reunió a varios fabricantes de juntas
que aseguraban que sus productos garantizaban el sellado. Rickover entró en la
sala y les preguntó "¿Estarían dispuestos a permitir a sus hijos viajar en ese
submarino?" a lo que los asistentes contestaron "suéldela".
En
1952 se colocó la quilla del submarino en medio de una gran campaña
publicitaria. Pero hasta la primavera de 1953 no se puso en marcha por primera
vez el reactor Mark 1 en el centro de pruebas. Por fin, el 21 de enero de 1954
se botó el primer submarino nuclear, y a finales de 1955 el Nautilus se unió a
la flota. Desde este día el submarino batió de inmediato todos los records
de velocidad y permanencia sumergido. Con su primer núcleo de uranio navegó
62000 millas náuticas y casi todas en inmersión. Pronto se le consideró "el
primer submarino verdadero". Aunque se trataba más bien de un prototipo, sus
capacidades demostraron que los conceptos de la guerra submarina y antisubmarina
iban a cambiar drásticamente.
El
propio Rickover afirmaba en 1956 "En mi opinión el Nautilus no es sólo un nuevo
submarino que puede recorrer distancias prácticamente ilimitadas bajo el agua,
yo lo considero una nueva arma y que puede tener un efecto tan profundo en las
tácticas y estrategias navales como lo ha tenido el avión en la guerra". Los
tripulantes acostumbrados a los submarinos convencionales opinaban del Nautilus
que era una especie de trasatlántico. Tenía ventilación individual en todos los
camastros, una sala común donde se proyectaban películas de cine, máquina de
helados y muchas comodidades nunca vistas en un submarino. Los alimentos eran de
la mejor clase y en aquella enorme sala las comidas se convertían en un
acontecimiento social. La tripulación pronto lo apodó "Lola" en referencia a la
canción "Lola consigue todo lo que quiere" ya que el proyecto contaba con toda
clase de apoyos y un presupuesto muy generoso.

Pero
pronto se terminarían aquellos momentos de tranquilidad y celebraciones. En la
Unión Soviética se lanzó el primer satélite artificial, el Sputnik, mientras
tanto el Nautilus operaba bajo el hielo del Ártico. Cuando el presidente
Eisenhower se enteró de la posibilidad de cruzar por debajo del Polo Norte dio
la orden. Su país debía responder de inmediato. Después de algún intento, el
Nautilus cruzó bajo el Polo Norte el 3 de agosto de 1958, este histórico acto
demostró definitivamente la importancia estratégica del submarino nuclear. Operó
hasta los años ochenta y en la actualidad el Nautilus está atracado en Groton
Connecticut y se ha convertido en un museo que rinde homenaje a la flota
submarina de los Estados Unidos. (Fuente Consultada:
Daniel Prieto)
Fuente Consultada: Wikipedia-Revista Conocer
Nuestro Tiempo-Espasa Calpe
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