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GUERRA SUCESIÓN ESPAÑOLA:
Al morir Carlos II de España en
1700, no dejó heredero. La cuestión de quién debería ser su sucesor dio lugar a
la guerra de Sucesión, que implicó a medía Europa.
Los
conflictos entre Inglaterra y España se veían complicados por otra larga disputa
entre Inglaterra y Francia, que comenzó en 1688, cuando Jacobo II, el último rey
Estuardo de Inglaterra, fue destronado por la
«Gloriosa Revolución». Le sucedió Guillermo «el
Holandés» (Guillermo de Orange), casado con María Estuardo, lo cual proporcionó
a los ingleses el apoyo de los holandeses (acérrimos enemigos tan sólo unos años
antes) contra Luis XIV de Francia. La disputa se extendía a ultramar, existiendo
un fuerte enfrentamiento entre ingleses y franceses en Norteamérica. Pero la más
importante de las guerras que estallaron en este período fue la llamada «Guerra
de la Sucesión Española», porque uno de los premios en disputa era el imperio
español en América, que Francia reclamó cuando el rey de España murió sin dejar
heredero en 1701.
John Churchill, duque de Malborough
(1650-1722) fue designado comandante de la fuerzas aliadas en 1702. Consiguió la
victoria en grandes batallas en Blenheim, Ramillies, Oudenaarde y Malplaquet.
Tanto
los Borbones franceses como los Habsburgo austriacos pretendían el trono de
España y, antes de que Carlos II muriera en 1700, habían firmado un acuerdo
repartiéndose el Imperio español. Pero Carlos II había hecho un testamento en el
que dejaba sus territorios a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia,
quien decidió entonces ignorar su primer acuerdo con los Habsburgo y respaldar a
su nieto.
Pero
esta alianza entre Francia y España no fue bien aceptada por todos los países de
Europa: en 1701, Europa occidental estaba en guerra. Organizados por Guillermo
III de Inglaterra, Inglaterra, las Provincias Unidas, la mayoría de los estados
alemanes y Austria formaron una gran alianza contra Francia. En 1704, un
ejército francés fue aplastado en Blenheim por una fuerza combinada al
mando del duque de Malborough, quien consiguió tres victorias sobre los
franceses en los Paises Bajos españoles. En 1706, un ejército austriaco
comandado por el príncipe Eugenio de Saboya expulsó a los franceses de Italia.
BATALLA DE
BLENHEIM: En 1704,
tuvo lugar en Baviera la batalla de Blenheim, que enfrenti cuatro ejércitos y
varias naciones. Cuando los franceses y los bávaros
marchaban sobre Viena, los ejércitos de Marlborough y Eugenio los interceptaron
en Blenheim; en la batalla murieron 12000 aliados y 30000 franceses y bávaros.
Fue una victoria para Marlborough y Eugenio de Saboya, que salvaron Viena.
Los
aliados entonces invadieron España, pero las fuerzas francesas los expulsaron de
nuevo, permitiendo que el nieto de Luis XIV, Felipe V, conservara el trono
español. La larga guerra había agotado a ambos bandos y en 1713 se firmó la paz
en Utrecht.
Con
el Tratado de Utrecht de 1713, Francia mantenía sus fronteras; Austria se
quedaba con los Paises Bajos españoles y con Nápoles; Inglaterra conseguía
Gibraltar y Menorca. Felipe y siguió siendo rey de España.
En
1713, la paz de Utrecht, que puso fin a la guerra, dividió el patrimonio
español; los Países Bajos pasaron a manos de los Habsburgo de Austria, y se
permitió que un príncipe francés se convirtiera en rey de España y su imperio, a
condición de que nunca se unieran la Corona de España y la de Francia. El mismo
tratado concedió al Reino Unido grandes posesiones coloniales, entre ellas
muchas de las islas francesas del Caribe (Inglaterra había empezado a apoderarse
de estas islas hacia 1650, cuando las tropas de Cromwell arrebataron Jamaica a
los españoles) y una zona poco atractiva, pero estratégicamente importante, de
Norteamérica: Acadia (rebautizada como Nueva Escocia). Los británicos obtuvieron
además el derecho a comerciar con las colonias españolas, enviando cada año un
barco a Portobello; los ingleses utilizaron esta concesión como cuña con la que
abrir aún más la puerta, lo cual acabó conduciendo a la guerra de 1739.
El príncipe Eugenio de Saboya (1663-1739) luchó contra los turcos en el asedio
de Viena en 1683. En 1701, era comandante en jefe de las fuerzas austriacas y
luchóò
en las batallas de Blenheim y
Oudenaarde
En
dicha guerra participaron Francia y Prusia, por una parte, y Austria y Gran
Bretaña por la otra. Los británicos y los franceses se enfrentaron en la India,
donde la Compañía Francesa de las Indias Orientales intervenía todo lo que podía
en la política local, con el fin de aventajar a sus rivales. Además, los
franceses habían extendido considerablemente su zona de influencia en
Norteamérica. Durante la Guerra de Sucesión Española, y después de ella, habían
instalado puestos cerca de la desembocadura del Mississippi, controlando la
entrada al gran sistema fluvial que dominaba el centro del continente. A
principios del siglo XVIII, varias expediciones habían explorado el río,
subiendo desde la desembocadura, mientras que otras exploraban río abajo, desde
la región de los Grandes Lagos.
Para
los colonos británicos de la llanura costera, esto presentaba todo el aspecto de
una operación-tenaza, que les cortaba el paso a la expansión tierra adentro. En
realidad, los franceses no llegaron a colonizar el valle del Mississippi, y ni
siquiera poseían una franja estable de territorio interior. No obstante,
construyeron fuertes en posiciones estratégicas (donde más tarde se fundarían
varias ciudades: San Luis y Memphis en 1682, Detroit en 1701, y Nueva Orleans en
1718) y además armaron a los indios, soliviantándolos contra los ingleses.
Estaba claro que Francia no iba a renunciar sin lucha a sus pretensiones de
asentarse en el interior.
Aunque en Europa se firmó una paz oficial en 1748, en la India y en América
nunca se interrumpieron las hostilidades, hasta que en 1756 se declaró otra
guerra entre Inglaterra y Francia. Para entonces, España tenía sólo una
importancia secundaria, y lo que estaba en juego era la India y Canadá. En esta
«Guerra de los Siete Años» (la paz se firmó
en 1763), se decidió el destino de estas tierras, además del de los territorios
alemanes por los que disputaban Prusia y Austria (aijadas, respectivamente, de
Gran Bretaña y Francia).
El
momento culminante de la guerra coincidió en Inglaterra con el gobierno de
William Pitt, posiblemente el primer estadista británico que llegó a captar
plenamente las posibilidades del poder imperial. Se propuso ganar Canadá en
Alemania, consiguiendo que sus aliados inmovilizaran allí a los franceses, y lo
logró.
Con el tratado de paz, menos riguroso que lo que habrían deseado algunos
ingleses, Canadá pasó a poder de Gran Bretaña y la India quedó a disposición de
la Compañía Británica de las Indias Orientales. El Caribe quedó cerrado por un
rosario de islas británicas, de reciente adquisición, que protegía las colonias
británicas de Jamaica, Honduras y la costa de Belice.
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