|
Hombres que caminan sobre fuego:
Hace miles de anos que hombres de todas las culturas caminan sobre brasas
ardientes para rendir homenaje al elemento sagrado del fuego. El fuego quema
pero también purifica. Los chamanes ejercitan el andar sobre fuego para curar a
sus comunidades. Para todo aquel que camina sobre brasas, hacerlo es como bailar
con el fuego de la vida, baile en el que, misteriosamente, nadie sufre lesión
alguna.
ANDAR POR EL FUEGO COMO RITUAL DE INICIACIÓN: Andar
sobre las brasas es en muchas culturas un ritual de iniciación. La
parapsicología lo considera el camino mas elevado hacia la propia conciencia. En
el esoterismo, los seminarios en que se enseña a andar sobre el fuego ofrecen la
posibilidad de llevar a cabo este antiguo ritual sin sufrir daño alguno, para
despertar cualidades, fortalecer la concentración y vencer el estrés.
En casi
todo el mundo hay personas que andan sobre fuego. Los rituales más conocidos son
los de la India, Sri Lanka, las islas Fiyi y países del sur de Europa. En las
islas Fiyi andan subte piedras ardientes, no sobre brasas al rojo vivo como en
otros sitios. En la playa griega de Agia Eleni, a finales de mayo, los hombres
caminan sobre brasas ardientes sosteniendo iconos de san Constantino y santa
Helena. Pero el personaje europeo más famoso que anda sobre fuego reside en el
pequeño pueblo de San Pedro Manrique, en la provincia de Soria.
Los lugareños
consideran la zona un punto de intersección, el «fin del mundos, donde Soria no
sólo tiene frontera con otras provincias, sino también con otros mundos.
La tradición de andar sobre fuego tiene ralees
celtas y paganas, y nació de la
creencia en la invulnerabilidad durante la noche de solsticio de verano.
SAMPEDRANOS, LOS HOMBRES QUE CAMINAN SOBRE FUEGO DE SAN PEDRO MANRIOUE
A las
diez de la noche, la víspera de san Juan, se prende una hoguera gigantesca en la
plaza de delante de la capilla de la Virgen de la Peña. hace con madera de roble
que, según la tradición, se va a buscar al pueblo vecino de Sarnago.
A
continuación, se extienden las brasas en un rectángulo. El lugar está lleno de
misterio: al parecer, hace cientos de años, la Virgen se apareció en un arbusto
de espino blanco que desde entonces no ha vuelto a secarse. Dicen que allí
también han tenido lugar curas milagrosas, y documentos antiguos lo confirman.
Muchos de los vecinos del pueblo andan sobre las brasas ardientes porque
previamente han hecho el voto por la caridad de la Virgen. Descalzos, a veces
llevando a otro a la espalda, caminan pesadamente por las brasas sin quemarse o
gritar, sin sentir dolor.
¿Cómo
es posible caminar sobre las brasas y salir indemne? La gente que lo hace afirma
que éstas pueden alcanzar una temperatura de 1.000 grados. ¿Cómo es posible,
para alguien con una constitución normal, andar por encima de las brasas sin
sufrir daño alguno?
Los científicos que han investigado el fenómeno lo explican como sigue: las
brasas ardientes de madera producen quemaduras debido a su capacidad de
almacenar y conducir el calor, no por su temperatura. La ceniza que reviste la
brasa es mala conductora del calor; además, la superficie de la brasa es
desigual y la zona de contacto, pequeña.
Los
hombres que caminan por las brasas lo hacen rápido: cada
contacto duma muy poco, menos de medio segundo. Además, la sangre corporal
evacua rápidamente el calor, por eso los
pies no sufren ninguna herida: no pasan más de siete segundos en total sobre las
brasas. Ahora bien, los pies deben estar bien irrigados y calientes ya antes de
dar el primer paso, para que no se les queden pegados trozos de brasa.
A pesar
de todas las indicaciones, y recomendaciones e investigaciones de los escépticos,
sigue vigente el misterio de cómo consiguen los sampedranos, como se llaman los
vecinos del pueblo, andar sobre brasas y salir indemnes de la hazaña.
Fuente Consultada: Enigmas de la
Humanidad |