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De todas las ciencias, ha sido
la física la que ha experimentado una transformación más profunda hasta el punto
de adquirir una cierta hegemonía en el campo del conocimiento y de proporcionar
las figuras más gloriosas de la ciencia del siglo XX. Las investigaciones se
orientaron hacia el conocimiento del espacio y del átomo; lo inmenso y lo
minúsculo parecen haber sido los dos polos de atención a los que los sabios
pudieron acercarse gracias al progreso de los instrumentos de análisis. Pero no
fue la observación sino la construcción teórica el primer paso.
A diferencia de
la Revolución Científica del siglo XVII, con Galileo y Newton como figuras
relevantes, que postulaba una actitud empírica de observación de los fenómenos,
la del siglo XX encuentra en la teoría, formulada a partir de postulados
matemáticos y metafísicos, el punto de partida, la base que posteriormente
permitirá la interpretación de los fenómenos observables.
Así, sin estar precedida por
una comprobación empírica, se formuló la teoría de la Relatividad; la física del
siglo XX no construye sus estructuras sobre leyes sino sobre teorías, con lo que
incluso desde el punto de vista gnoseológico su posición es revolucionaria. La
teoría de la Relatividad de Einstein y la teoría cuántica de Planck constituyen
los dos capítulos fundamentales y al mismo tiempo el punto de partida para dos
concepciones de la ciencia física.
DOS TEORÍAS
SOBRE LA REALIDAD FÍSICA
Einstein, al continuar los
estudios de Michelson y Morley sobre la luz, cuya velocidad consideraba una
constante del universo, llegó a concluir que el tiempo es una variable que
depende de la velocidad del espectador (Teoría de la Relatividad Restringida,
1905). Diez años más tarde consiguió medir la relación entre masa y energía (E=
mc2); un cuerpo que irradia energía pierde masa, de donde deduce que la masa
puede convertirse en energía y su equivalente es la cifra fabulosa obtenida al
multiplicar su masa por el cuadrado de la velocidad de la luz (Teoría de la
Relatividad General, 1915). Todas las futuras investigaciones sobre el átomo
partieron de estas geniales formulaciones del joven científico alemán, que se
trasladó posteriormente a Estados Unidos y adquirió la nacionalidad
norteamericana.
Einstein demostró que el espacio es curvo y que la curvatura se
intensifica en la proximidad de los cuerpos pesados, con lo que desmontó las
concepciones newtonianas del espacio y justificó las geometrías no euclidianas,
ya que en un espacio curvo las paralelas pueden unirse y todos los axiomas y
postulados de Euclides sustituirse por otros. Al fotografiar la curvatura de la
luz de las estrellas abrió nuevos horizontes interpretativos sobre la naturaleza
de la luz y se encontró una prueba de la curvatura del espacio. Plank formuló en
1900 su teoría cuántica; de la misma manera que la materia es discontinua y está
formada por una red de átomos, la energía irradia de forma discontinua en forma
de cuanto o corpúsculos de valor variable según la intensidad de la radiación.
En 1924 Louis de Broglie fundó la mecánica ondulatoria, con la que concilió la
teoría tradicional de la luz como onda continua y la cuántica de corpúsculo
discontinuo. Las dos teorías suponen dos interpretaciones de la realidad física;
la teoría cuántica la considera discontinua o corpuscular, la de la Relatividad
la considera continua y constituida por una sustancia única espacio-tiempo que
puede adoptar formas diversas. La teoría cuántica pretende conocer la naturaleza
en términos observables, la Relatividad General en términos no observables, en
cierto modo simbólicos, al afirmar que la naturaleza es una sucesión de formas
geométricas de una sustancia única espacio-temporal.
INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁTOMO
La concepción clásica del átomo
como partícula indivisible había sido rechazada por los físicos del siglo XIX;
desde finales de siglo hasta la actualidad los avances en el reconocimiento de
las partículas elementales han sido constantes; Thompson, Rutherford, Bohr y De
Broglie consiguieron trazar mapas nuevos en la estructura atómica. Thompson
descubrió los electrones y demostró así que el átomo no es la partícula última;
con las investigaciones de los esposos Curie sobre las radiaciones se inició
otro camino que indagaba la energía contenida en el átomo. Rutherford diseñó un
mapa del átomo en el que un núcleo, cargado con electricidad positiva, está
rodeado por electrones con carga negativa.
Esta imagen cobró movimiento en los
estudios del danés Niels Bohr, quien postuló que los electrones giran alrededor
del núcleo como si se tratara de un sistema solar en miniatura; el número y
disposición de los electrones explicaba las propiedades químicas de los cuerpos
y la sucesión de los elementos establecida a mediados del siglo XIX por
Mendeleiev. Finalmente, De Broglie probó que las órbitas de los electrones no
seguían una línea elíptica sino ondulatoria, oscilante, y que las ondas y los
corpúsculos eran aspectos de una misma realidad. Otra línea de investigación se
centró en la desintegración del átomo y en la energía que puede liberar.
Rutherford rompió un núcleo de nitrógeno en 1919, al bombardearlo con partículas
alfa mediante descargas eléctricas. Posteriormente, se descubrieron nuevos
elementos en el átomo. Los neutrones eran obtenidos por Chadwick en 1932 al
bombardear berilio con partículas alfa; Anderson el electrón positivo (positrón)
y Neddermeyer el mesón, enlace entre los protones positivos y los neutrones.
En la década de los años 30 se
investigó la radiactividad. Joliot Curie descubrió la radiactividad artificial,
demostrando que los átomos bombardeados por neutrones se vuelven radiactivos. En
1936, Fermi obtuvo con este sistema cuerpos más pesados que los naturales y dos
años después Hahn y Strassman descubrieron la posibilidad de la reacción en
cadena, al comprobar que en los núcleos pesados como el del uranio de protón
puede liberar varios neutrones, que al chocar con los nuevos núcleos los hacen
estallar y proyectan nuevos neutrones; de esta forma un gramo de uranio puede
liberar una energía equivalente a 2,5 tm de carbón. En 1939 con un ciclotrón se
consiguió la fisión del átomo y la posibilidad de obtener reacciones en cadena
en gran escala. La bomba atómica utiliza el uranio y la de hidrógeno el helio
para producir esta reacción en cadena que libera una energía fantástica.
LAS ESCUELAS
PROBABILISTA Y DETERMINISTA
Las teorías cuántica y de la
Relatividad y las investigaciones sobre el átomo constituyen los capítulos más
importantes de la nueva física. Pero los físicos se han sumido en incertidumbres
que podríamos llamar de tipo metafísico, se han planteado en qué medida sus
investigaciones se mueven en un nivel subjetivo o por el contrario les permiten
un conocimiento no deformado de la realidad física. Dos escuelas, probabilista y
determinista, afirman, respectivamente, la incertidumbre del conocimiento y la
certeza de las leyes físicas.
Los probabilistas, con Bohr,
Heisenberg y Dirac, parecieron en muchos momentos haber conseguido romper el
“determinismo” de la física “clásica”. En 1925 Heisenberg planteó el dilema que
fundamenta la postura probabilista, la imposibilidad de conocer simultáneamente
la velocidad y posición de un electrón; si se conoce exactamente su posición, al
obligarle a pasar por la pequeña abertura, no se conoce exactamente su velocidad
al atravesarla, de lo que resulta que en un instante posterior será imposible
precisar su situación. Con el principio de indeterminación Heisenberg afirma que
el “espectador” modifica la realidad física al estudiarla, al aproximarse a
contemplarlos deterministas se encuentran en minoría pero disponen de figuras
tan gloriosas como Einstein, Schródinger, Blockinzev o De Broglie. La
regularidad de las leyes físicas y la posibilidad de conocerlas con seguridad se
resumen en la conocida fase de Einstein: “Dios no juega a los dados”. La Escuela
de Copenhague, dirigida por Niels Bohr, se convirtió en la defensora del
probabilismo, mientras la Escuela de París, dirigida por Louis De Broglie, ha
sostenido el determinismo arguyendo que los probabilistas suministran una
descripción incompleta de los fenómenos microfísicos. Como vemos, los
científicos no se han limitado a escudriñar en los secretos del universo físico,
sino que se han planteado la relación del hombre con ese universo desde atalayas
“meta-físicas”.
EL
CONOCIMIENTO DEL UNIVERSO
UNA VENTANA
ABIERTA AL ESPACIO EXTERIOR
Capítulo fascinante de la
ciencia del siglo XX es el cubierto por los progresos en el conocimiento del
universo, posibilitados por la innovación de los instrumentos de observación y
por la formulación de hipótesis filosóficas y físicas —la teoría de la
Relatividad cambió sustancialmente la imagen del espacio— y modelos matemáticos.
Hasta el siglo XVIII la astronomía se reducía al estudio del Sistema Solar y las
estrellas se utilizaban como referencia, fondo invariable. Salvo Laplace, las
teorías en boga hasta mediados de este siglo fueron elaboradas por filósofos; la
más conocida es la de Immanuel Kant: Historia universal de la naturaleza y
teoría del cielo (1755), cuyas ideas sobre el origen del Sistema Solar
ejercieron prolongada influencia. Entre 1780 y 1820 se inició el estudio de
nuestra galaxia, la Vía Láctea. En 1842 el austríaco Doppler anunció un
principio de fundamental importancia en astronomía: la luz de las estrellas
produce un desplazamiento del espectro hacia el violeta cuando ésta se acerca,
hacia el rojo cuando se aleja; con él se pudo medir la velocidad radial de las
estrellas; en 1912 Slipher obtuvo el espectro de la nebulosa de Andrómeda y
midió su aproximación a la Tierra a una velocidad de 200 km por segundo.
LA DIMENSIÓN
DE LAS GALAXIAS
El conocimiento de nuestra
galaxia recibió un impulso decisivo en 1918, cuando Harlow Shapley, a partir de
los cúmulos globulares que se encuentran al Norte y al Sur del plano galáctico,
consiguió determinar la posición y distancia del centro de gravedad de esta
inmensa concentración de estrellas.
El Sol se encuentra situado en
una posición marginal dentro de la galaxia, a 30.000 años luz del centro; de
repente las soberbias geocéntricas y heliocéntricas quedaban barridas. Según los
censos estelares se pensaba que disminuía la densidad de las estrellas en todas
direcciones a partir de la Tierra, pero desde 1930 sabemos que es una simple
impresión producida por la absorción de la luz por el polvo interestelar.
El diámetro de la galaxia es
del orden de 100.000 años luz, lo que aumentaba espectacularmente las
dimensiones hasta entonces concebidas, que no iban más allá de distancias diez
veces menores. A continuación, comenzaron a medirse las velocidades de los
astros en el espacio; el holandés Ort demostró que el Sol efectúa revoluciones
circulares en torno al centro de la galaxia a 215 km por segundo, y
posteriormente otros astrónomos, basándose en esta traslación solar,
consiguieron determinar el orden de magnitud de la masa total de la galaxia en
200.000 millones de veces la masa del Sol. Estas dimensiones eran 2.000 veces
superiores a las calculadas por Herschel, el primer astrólogo que, a finales del
siglo XVIII, había intentado valorar el tamaño de la galaxia.
Se habìa llegado a dimensiones
Impensables, pero todavía aguardaban nuevas sorpresas. La inmensidad de nuestra
galaxia había hecho creer que ella sola constituía el universo. En 1924 Hubble
demostró que nuestra vecina, Messier 31 de Andrómeda, constituía otra galaxia de
estructura similar a la Vía Láctea pero mayor y más compleja, con estrellas
dobles situadas a 2 millones de años luz. Por medio de los radiotelescopios se
pudo comprobar la existencia de mil millones de estos paquetes de estrellas que
llamamos galaxias, compuesto cada uno por miles de millones de cuerpos
espaciales. Estas familias que pueblan el espacio son de diversas formas,
esferoidales, elipsoidales, lenticulares, o prolongadas a modo de brazos, como
la Vía Láctea. Tras medir las dimensiones, otro capítulo atrajo la atención de
los astrónomos: estos cuerpos espaciales se mueven a velocidades fantásticas
dentro de las galaxias, mientras se produce otro movimiento de desplazamiento
relativo entre éstas. Se comprobó primero, por el desplazamiento del espectro
hacia el rojo, que las galaxias se alejaban del espectador terrestre; este
alejamiento fue comprobado por Slipher entre 1912 y 1922. Pero la velocidad de
desplazamiento no era constante; en 1928 Hubble publicó la ley de los
desplazamientos espectrales, que afirma la relación distancia-velocidad; la
velocidad de fuga parece aumentar con el alejamiento, 160 km por segundo por
millón de años luz de distancia según la medida de Hubble, rebajada en la
actualidad a 25 km por segundo. Se ha conseguido determinar la velocidad de más
de mil galaxias, algunas se desplazan a 150.000 km por segundo, la mitad de la
velocidad de la luz.
EL ORIGEN
DEL UNIVERSO
Dimensiones, número de astros,
velocidades de desplazamiento, alejamiento, todas las concepciones del universo
han tenido que modificarse. En 1963 los objetos más lejanos cuyas distancias
habían sido medidas se encontraban a 6.000 millones de años luz, pero entre las
débiles imágenes captadas en Monte Palomar se sospechaba que podían encontrarse
las correspondientes a galaxias que se situaban a 10.000 millones de años luz.
Estas distancias introducen el factor tiempo en cosmología, porque el mensaje
luminoso que recibimos corresponde a imágenes de otra época, incluso anteriores
a la existencia de la Tierra, a la que se asignan 4,5 millones de años, de
manera tal que el universo puede ser en la actualidad muy diferente a las
imágenes que en este momento captamos.
¿Cómo es el universo?
Cada descubrimiento crea nuevas
preguntas. ¿Se enfriará el Sol y morirá la Tierra de frío o, como parece más
probable, se convertirá el Sol en una gigante estrella roja y achicharrará a
todos los planetas de su Sistema? ¿Es la Tierra una curvatura del espacio? ¿Lo
son todos los cuerpos celestes? ¿Qué es el espacio, qué respuesta
ha de darse tras la
comprobación de que en las cercanías del Sol deja de ser euclidiano? ¿Qué
geometría debe aplicarse al espacio? En 1917 Einstein demostró que la única
posible era la de un espacio esférico de curvatura constante, cerrado, cuyo
radio y cuya masa total podían obtenerse mediante fórmulas que propuso. Su
modelo estable y estático ha planteado problemas casi insolubles, por lo que en
1922 Friedmann, matemático ruso, interpretando el efecto Doppler, se planteó la
posibilidad de la modificación del radio del universo entre el instante de
emisión de luz de una galaxia elevada y el instante de la observación; si el
espectro se desplazaba hacia el rojo había que suponer que el universo se
encontraba en expansión. Hemos indicado ya que así ocurre y que Hubble consiguió
medir la velocidad de desplazamiento.
Otros teóricos aseguran que
esta expansión es sólo una pulsación que será seguida de un período de
contracción, con lo que el universo sería un enorme globo que se infla y
desinfla periódicamente. La aportación de los teóricos (físicos y matemáticos)
ha llegado a ser imprescindible, porque se nos plantea el problema de saber
hasta qué punto la muestra de Universo que nos rodea resulta representativa. El
modelo euclídeo de Newton, tanto tiempo útil, ha sido barrido desde el momento
en que se abrió la ventana de las galaxias.
La teoría del Big Bang
La pregunta crucial se refiere
al origen del universo. La teoría predominante en nuestros días es la denominada
del Big Bang o explosión inicial. Su punto de partida se anda en la Teoría de la
Relatividad General de Einstein. Un astrofísico, George Gamov, tras fechar esa
explosión en un instante que se remonta a 15.000 millones de años, planteó la
posibilidad de escuchar el eco de la misma cuando los instrumentos de medición
permitieran acercarse a esa distancia. En 1964 dos radioastrónomos de los
laboratorios Bell de Estados Unidos, Penzias y Wilson, que recibirían el premio
Nobel en 1978, registraron un zumbido de fondo que posteriormente fue
interpretado como el eco del Big Bang. Otros científicos y desde 1992 el
satélite COBE analizaron muestras de lo que se consideró la composición inicial
del universo, concentraciones de hidrógeno y helio, a partir de las cuales se
formarían estrellas y galaxias. Da la impresión de que se multiplican las
pruebas del Big Bang, pero no todos los científicos aceptan esta teoría. Otro
astrónomo eminente, Fred Hoyle, ha defendido la inexistencia de una explosión,
afirmando que la materia se crea y destruye incesantemente en un universo
estacionario. Doc. 3
El mejor procedimiento para
elegir el modelo de expansión o el modelo estacionario consiste en estudiar la
luz de los confines del universo, a miles de millones de años luz. En un
universo en expansión esta luz sería “joven”, similar a la del momento de la
explosión y diferente a la próxima a la Tierra; por el contrario, en un universo
estacionario sería similar la luz próxima y la de los límites del universo.
DE LA VIDA A
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
EL MISTERIO
DE LA VIDA
La bioquímica descubre y
estudia los elementos químicos de la actividad vital y sus procesos o
modalidades de acción. El descubrimiento de las enzimas, cuerpos químicos que
actúan en procesos de fermentación, oxidación y fotosíntesis, fue seguido por el
de las vitaminas, sustancias muy complejas, como la vitamina B, que contiene a
su vez 15 sustancias. Con las vitaminas se completa la concepción de la
enfermedad generada por un virus patógeno con el de enfermedad de carencia, como
escorbuto, beriberi, raquitismo o enfermedades provocadas por la no presencia en
el organismo vivo de alguna sustancia necesaria. Además de las adquiridas por
alimentación, el organismo vivo produce sus propias sustancias, generadas por
las glándulas endocrinas. Así, se ha descubierto la importancia de las hormonas
que intervienen en el crecimiento de animales y plantas y en el funcionamiento
preciso de los órganos: Ja insulina del páncreas, las hormonas del tiroides, las
hormonas sexuales, etc.
Con el progreso de la
bioquímica cambia la concepción de la vida, que es considerada como una
estructura química peculiar, en la que el intercambio de elementos químicos es
constante. Los componentes de lo vivo y lo no vivo son los mismos, la diferencia
está en su ordenación, en su estructura. Teilhard de Chardin ha distinguido la
acumulación exterior de elementos químicos que se produce en lo no vivo —así se
forman los cristales, los minerales— de otro tipo de acumulación interna, que
supone
Formas de vida
extraterrestre
Pienso que las formas de vida
de muchos mundos estarán compuestas en principio por los mismos átomos que
tenemos aquí, quizás también por muchas de las mismas moléculas básicas, como
proteínas y ácidos nucleicos; pero combinados de modos desconocidos. Quizás, si
hay organismos flotando en las.densas atmósferas planetarias tendrán una
composición atómica muy ‘parecida a la nuestra, pero es posible que carezcan de
huesos y que, por lo tanto, no necesiten mucho calcio. Quizás en otros lugares
se utilice un solvente diferente del agua. El ácido fluorhídrico nos podría
servir bastante bien, aunque no hay una gran cantidad de flúor en el Cosmos; el
ácido fluorhídrico causaría mucho daño al tipo de moléculas de que estamos
hechos; pero otras moléculas orgánicas, como las ceras de parafina, por ejemplo,
se mantienen perfectamente estables en su presencia. El amoniaco líquido
resultaría un sistema solvente todavía mejor, ya que el amoníaco es muy
abundante en el Cosmos. Pero sólo es liquido en mundos mucho más fríos que la
Tierra o que Marte. El amoníaco es normalmente un gas en la Tierra, como le
sucede al agua en Venus. O quizás haya cosas vivas que no tienen ningún sistema
solvente: una vida de estado sólido donde en lugar de moléculas flotando hay
señales eléctricas que se propagan.
una estructura más compleja,
proceso al que el famoso pensador e investigador francés llama “complexificación
interiorizante”. En el mismo sentido ha escrito Charón:
“Es muy posible que ese umbral
que permite distinguir la Materia de lo Vivo sólo pueda ser descrito en términos
de lenguaje topológico, que se refieran al espacio-tiempo. La Naturaleza,
después de haber realizado todas las uniones posibles (por campos físicos) en
nuestro espacio ordinario de topología plana (el de la Materia) había inventado
la topología cilíndrica. Esta transformación exige, en principio, poca energía,
ya que en ambos casos el espacio sigue siendo euclidiano, es decir, de débil
intensidad de energía. Con la nueva topología cilíndrica pueden realizar-se
bruscamente tipos de uniones posibles en la Materia. Además, las ondas
electromagnéticas pueden permanecer encerradas (y, por tanto, disponibles) en
este nuevo espacio. Salvamos así el umbral que separa la Materia de lo Vivo; las
nuevas propiedades no tienen medida común con las antiguas: lo Vivo, con su
topología diferente, constituye un auténtico universo en pequeño, paralelo al
universo en que se distribuye y se pone la Materia”
Al conocimiento de los procesos
vitales ha contribuido la investigación sobre la célula, a la que se ha
consagrado una rama de la biología, la citología. Desde principios de siglo se
realizaron cultivos de tejidos separados de su organismo y en 1933 el
oftalmólogo ruso Filatov utilizó tejidos congelados en sus intervenciones
quirúrgicas. Casi inmediatamente se consiguió mantener vivos órganos enteros
separados de los organismos en que habían funcionado; en 1936 Carrel y Lindbergh
hicieron vivir y funcionar durante varias semanas algunos órganos de mamíferos
(ovarios, glándulas).
Otra línea de investigación
atendió el estudio de los seres vivos más elementales, los virus. En 1935
Bochian consiguió sintetizar en el laboratorio uno de los más sencillos, el
llamado virus del “mosaico del tabaco”. Se trata sin duda de seres vivos, ya que
se reproducen y viven a expensas del medio en que se hallan, no obstante se
discute su condición de organismo, parecen ser simples moléculas proteicas a las
que se ha asignado la calidad de etapa intermedia entre la materia inanimada y
viviente. El estudio de estos organismos inferiores, como los virus y las
bacterias, ya más complejas, han permitido delimitar ciertas condiciones del
origen de la vida, los elementos, presión y temperatura indispensables para el
nacimiento de las operaciones específicas de lo vivo.
LA
CIBERNÉTICA
En el campo de la electrónica,
la física ha conseguido igualmente progresos revolucionarios, aplicados a la
transmisión de señales (radio, televisión, satélites de comunicaciones), a la
óptica (microscopios electrónicos, fotoelectricidad, cine). El láser, haz de
ondas luminosas de intensidad mil veces superior a la de la luz solar,
conseguido, por medio de emisiones estimuladas, por Maiman en 1960, está llamado
a ser una de las maravillas del futuro y tiene aplicaciones ya en la medicina
(cirugía de la retina, tumores cancerosos), en la industria y en la guerra
(proyectiles dirigidos, aviones). Pero la aportación más importante de la
electrónica es la construcción de ordenadores, que permiten la realización de
complejas operaciones matemáticas en un tiempo mínimo y se han convertido en
auxiliares imprescindibles para la exploración del espacio, utilísimos para la
estadística y la manipulación de toda clase de datos en las complejas
organizaciones de las sociedades industriales.
La primera calculadora
electromecánica, construida por Howard Aiken, entró en servicio en 1944, era la
Mark 1, que realizaba sus operaciones matemáticas mediante impulsos eléctricos
cuya información procedía de cintas perforadas y cuyos resultados se obtenía
también en perforaciones que finalmente se traducían en cifras. Luego, cálculos
más rápidos y complicados se obtuvieron sustituyendo los relés por válvulas
electrónicas; así se construyó el primer calculador electrónico, llamado Eniac.
Mientras la Mark ¡ necesitaba un tercio de segundo para hacer una suma de 23
cifras, la Data file, construida en 1957, puede leer varios millones de signos
en milésimas de segundo.
El americano Norbert Wiener
descubrió en 1948 la analogía entre el cerebro electrónico y el cerebro humano y
la similitud de los impulsos eléctricos que transmiten la información y las
órdenes entre el sistema nervioso del ser humano y los circuitos eléctricos; así
nacieron máquinas eléctricas, robots que pueden funcionar según una lógica
binaria, mientras la industria comienza a recorrer la investigación en este
campo de la “electricidad pensante”. El fenómeno de la automatización, de la
sustitución del trabajo humano por máquinas programables mediante las
posibilidades de la electrónica, encierra profundas repercusiones sociales,
anuncia un mundo en el que el trabajo de los hombres puede descargarse en
máquinas, en un grado hasta hace poco tiempo insospechable.
Por primera vez disponemos
ahora de medios para establecer contacto con civilizaciones en planetas de otras
estrellas. Es un hecho asombroso que el radiotelescopio de 30 m de diámetro del
National Astronomy and lonosphere Center, dirigido por la Cornell University en
Arecibo, Puerto Rico, fuese capaz de comunicarse con otro idéntico situado en
cualquier lugar de la Vía Láctea. Disponemos de los medios de comunicarnos no
sólo venciendo distancias de centenares de miles de años luz, sino que podemos
hacerlo de esa manera en un volumen que contenga centenares de miles de millones
de estrellas. La hipótesis de que existen civilizaciones muy avanzadas en otros
planetas se está poniendo a prueba. Ya ha dejado de ser pura especulación. Ahora
se halla en el terreno de la experimentación.
LAS GRANDES
CONQUISTAS DE LA CIENCIA
Hemos visto cuáles son las
bases de la Revolución Científica del siglo XX: la física atómica, la física del
espacio, las aplicaciones de la electrónica, la química de la vida; sobre estos
cuatro pilares se han montado prácticamente todos los avances de la ciencia y de
la técnica. De manera esquemática apuntamos algunos de los avances que más han
influido en la vida del ser humano.
LA CONQUISTA
DEL ESPACIO
Estamos probablemente en las
primeras páginas de esta apasionante aventura, aunque nos parezcan ya conquistas
casi increíbles: el lanzamiento de los primeros satélites (Sputniks rusos), la
llegada del hombre a la Luna, el envío de ingenios espaciales para la recogida
de materiales y la exploración del sistema solar, el ensamblaje de naves
espaciales, etc.
LA GENÉTICA
Las teorías de Darwin y las
leyes de Mendel han sido comprobadas en el siglo XX y enriquecidas o modificadas
con las observaciones que permiten los aparatos de que disponen los
investigadores. El holandés De Vries estableció, a principios de siglo, el
concepto de mutación, la alteración que puede sufrir la carga genética
almacenada en los cromosomas de las células genéticas o genes; de esta forma, la
evolución no se produciría por alteraciones somáticas o anatómicas, por la
adaptabilidad morfológica de los órganos a condiciones exteriores, como habían
supuesto Lamarck y Darwin, sino por cambios internos del patrimonio hereditario.
Las diferentes escuelas y los diferentes genéticos, Lyssenko, Dunn, Dobzanski,
han explicado de diferentes formas los mecanismos pero aceptando todos la
realidad de la evolución biológica.
EN LA
MEDICINA
Podemos hablar de revoluciones,
en plural. En primer lugar, el perfeccionamiento de los aparatos y las técnicas
—rayos X, anestesia— ha permitido éxitos nuevos en la lucha contra la
enfermedad. Por otra parte, la bioquímica ha puesto a disposición de los médicos
sustancias que combaten a las bacterias patógenas: la meningitis es combatida
por el ácido para-amino-salicílico; la malaria ha sido vencida por la
cloroquinína y la paludrina; las vacunas han arrinconado enfermedades antes
terroríficas; las sulfamidas y antibióticos han sido quizás la aportación más
importante en este campo y Fleming, descubridor de la penicilina en 1928, uno de
los grandes benefactores de la Humanidad.
Pero quizás el más fascinante
capítulo de las ciencias medicas lo esté escribiendo el psicoanálisis, punto de
partida para la medicina psicosomática. A las enfermedades provocadas por virus
y a las provocadas por carencias de alguna sustancia habría que añadir un tercer
tipo de trastornos, los del psiquismo, que se reflejan en el organismo, de donde
se deduce que algunas enfermedades no pueden ser curadas sin estudiar sus raíces
anímicas. Por otra parte, el psicoanálisis ha permitido un conocimiento más
profundo del hombre. En este sentido la obra de Freud en medicina es equiparable
a la de Einstein en física, supone una renovación total, un giro copernicano en
los conceptos básicos
La indagación del
subconsciente, en el que se arrinconan los traumas que el consciente no se
atreve a afrontar y que afloran en el mundo de los sueños, permitió a Freud
elucidar dimensiones desconocidas del espíritu, e iniciar unos métodos que
fueron completados y revisados por Adler y Jung.Finalmente, constituye la
revolución de las técnicas quirúrgicas el capítulo quizá más popular,
especialmente el de los trasplantes de órganos, posibilitados por las
investigaciones citológicas y las técnicas de conservación de órganos separados
del ser al que pertenecen; los trasplantes del corazón, iniciados por el
cirujano sudafricano Barnard, suscitaron la atención mundial, no obstante los
avances más seguros no se han obtenido en la cardiología sino en la urología,
oftalmología y otras ramas.
LA
APORTACIÓN DE LA MATEMÁTICA
Durante siglos los matemáticos
se movieron por los axiomas y postulados de la matemática griega; Thales,
Pitágoras, Euclides son referencias constantes. Pero la nueva física precisaba
una nueva matemática y partiendo de la consideración de que sólo el lenguaje
matemático permite construir la ciencia física se ha desembocado en la
afirmación de la necesidad universal de las matemáticas, necesidad demostrada
por la cibernética y la aplicación incluso a ramas de la filosofía (lógica
matemática). Un matemático-lógico, Kurt Gódel, demostró que en la ciencia eran
siempre posibles las contradicciones porque el lenguaje científico es el
desarrollo lógico obtenido mediante determinadas reglas (estructuras) aplicadas
a un número de conceptos que se conviene en aceptar como validos, pero es
posible sustituir estos conceptos básicos y levantar un nuevo edificio
científico. De esta manera, se puede reemplazar la geometría de Euclides,
apoyada en el postulado de que por un punto no se puede trazar más de una línea
paralela a una recta, por otro postulado diferente (exigible por la concepción
esférica del espacio einsteniano) y construir una geometría diferente. Y así se
ha hecho. La aportación de Gódel, Whitehead, Russell, ha supuesto una palanca
para el progreso del conocimiento.
De la misma manera que la
Revolución Industrial se caracterizaba no por un invento aislado sino por una
serie coherente de inventos, o mejor todavía por el invento que suscita otro más
perfecto, la Revolución Científica ha despertado en cadena métodos y
revelaciones que plantean nuevos interrogantes y permiten vislumbrar al mismo
tiempo la posibilidad de contestarlas en un futuro inmediato.
El desafío del espacio
No hay camino de retorno al
pasado; las únicas opciones, como ya dijo Wells, son el universo o la nada.
Aunque los hombres y las civilizaciones anhelen descansar, para Eliseo y los
lotófagos existe un deseo que se funde imperceptiblemente con la muerte. El
desafío de los grandes espacios entre los mundos constituye un desafío
formidable, pero si no le hacemos frente, ello significará que la historia de
nuestra raza llega a su fin. La Humanidad habrá vuelto la espalda a las alturas
todavía vírgenes y descenderá de nuevo por la larga pendiente que conduce, a
través de miles de millones de anos, a los mares primigenios.
Escritos de
Albert Einstein
La democracia
Mi ideal político es la
democracia. El individuo debe respetado como persona. Nadie debería recibir un
culto idólatra (Siempre me pareció una ironía del destino el haber suscitado
tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por
comprender el par de conceptos que encontré con mis escasas fuerzas, al cabo de
trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar).
La riqueza
No hay riqueza capaz de hacer
progresar a la Humanidad, ni aun manejada por alguien que se lo proponga. A
concepciones nobles, a nobles acciones, sólo conduce el ejemplo de altas y puras
personalidades. El dinero no lleva más que al egoísmo, y conduce
irremediablemente al abuso. ¿Podemos imaginar a Moisés, a Jesús, a Gandhi,
subvencionados por el bolsillo de Carnegie?
La educación
Dar importancia excesiva y
prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la
utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural, y mata el germen del que
depende la ciencia especializada.
Para que exista una educación
válida es necesario que se desarrolle el pensamiento crítico e independiente de
los jóvenes, un desarrollo puesto en peligro continuo por el exceso de materias
(sistema puntual). Este exceso conduce necesariamente a la superficialidad y a
la falta de cultura verdadera. La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse
como el mejor regalo y no como una amarga obligación.
ALBERT EINSTEIN:
Mi visión del mundo. Tusquets,
Barcelona, 1980.
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