|
EL TABACO: La papa (patata), procedente de
América, fue introducida en Europa por los exploradores españoles de los siglos XV y XVI, y pronto se adoptó como alimento en muchas partes del mundo.
Lo mismo
hicieron con otra planta que, aunque no era un alimento, se extendió con mucha
más rapidez también. Esta planta era el tabaco que se emplea en la actualidad en
cantidades cada vez mayores, en forma de cigarrillos y cigarros (habanos,
puros), para fumar en pipa y como rapé.
Se
conocen muchas especies de la planta del tabaco, pero las dos fuentes
principales del
producto comercial son la Nicotiana tabacum y la N. rústica,
originarias de Centro y Sud América. Estas plantas se bautizaron con el nombre
genérico de Nicotiana, en honor a Jean Nicot, embajador francés en Portugal,
que las recomendó a la familia real francesa como sustancias curativas.
Durante el siglo XVI, el tabaco se convirtió en un “remedio” popular para muchas
dolencias, pero su historia se remonta a tiempos más lejanos, ya que los
antiguos indios de América —mayas, incas y aztecas— lo emplearon en ceremonias
religiosas y, algunas veces, con fines curativos. Más a], Norte, los indios de
las praderas acostumbraban en sus ceremonias a fumar la “pipa de la paz”, que
llegó .a constituir una parte muy importante de su civilización. A partir de
1600, el fumar como placer se extendió con rapidez, a pesar de las severas
críticas que en diversos períodos se han formulado contra este hábito.
REGIONES DE CULTIVO:
Las regiones más adecuadas para cultivar las plantas del tabaco son las
subtropicales y las de clima templado. En los. Estados Unidos que es, con gran
diferencia, el principal país productor de tabaco, se cultiva en los estados del
Sudeste.
Otras regiones importantes son Canadá, Venezuela, Cuba, Argentina, Rodesia,
India, las Bahamas, Brasil, Turquía, Grecia y, en general, en toda la zona
antillana y de Centro América. Estas plantas son muy sensibles al terreno en que
se cultivan y al clima, por lo que una misma muestra de semillas puede dar
tabacos de calidades muy distintas, cuando se cultiva en zonas diferentes.
Existen, por consiguiente, muchas variedades, que difieren en el aroma, color,
textura, etc. Los tabacos más claros (tabaco rubio) se emplean, en general, para
cigarrillos, mientras que las variedades más oscuras y fuertes se destinan a
elaborar tabaco de pipa y cigarros.
CULTIVO: Las semillas del tabaco son muy
diminutas y se siembran, generalmente, en semilleros (almácigos) tratados con
gran cuidado, a fin de
eliminar todas las plagas nocivas del suelo. Las pequeñas
plantas se trasladan, disponiéndolas en hileras sobre pequeños montículos, y los
detalles del cultivo varían en las distintas zonas y según el tipo de planta.
Las hojas son “las fábricas de nutrimento” de la planta, que lo distribuyen a
las partes restantes, incluido el fruto y las flores. Como las hojas son la
parte aprovechable de la planta, el agricultor tiene que eliminar las flores y
los retoños laterales, a fin de obtener hojas grandes y de buena calidad,
dejando, en general,. de diez a veinte hojas por planta. Sin embargo, las
variedades de hoja pequeña (por ejemplo, tabacos turcos) no siempre se “podan”.
Los
retoños florales aparecen uno o dos meses después del transplante y, poco
después, las hojas comienzan a madurar, siendo las más cercanas a la base de la
planta las primeras que maduran, cambiando su color verde oscuro en amarillo
verdosa. Este es el momento adecuado para la recolección. Las hojas maduras del
tabaco de Virginia pueden alcanzar dimensiones mayores de 60 centímetros.
El momento exacto de la recolección depende de la variedad de la planta y del
proceso de curado que se emplee; un cultivador con experiencia conoce el momento
exacto de arrancar las hojas, a fin de obtener los mejores resultados. Se
emplean dos métodos para la recolección. En algunos casos, se corta el tallo
entero —que puede alcanzar de 90 a 180 centímetros de altura—, pero lo más
corriente es arrancar las hojas a medida que maduran, método que exige como
mínimo seis visitas a cada planta, pero que asegura que todas las hojas
recogidas se encuentren en el mismo grado de madurez, y se obtiene, por lo
tanto, un tabaco con un grado uniforme de aroma y calidad.
CURADO DEL TABACO (DESECACIÓN): Cuando las
hojas se recolectan, tienen un alto contenido de humedad y no son adecuadas para
fumarías,
por lo que la operación inmediata es el curado. El curado consiste en
secar la hoja, a fin de que se conserve y sea adecuada para su manufactura
ulterior, dando lugar a una serie de cambios químicos en la hoja de tabaco. El
tabaco de Virginia, que es el tipo de tabaco que tiene más aceptación para
cigarrillos y ciertos tabacos de pipa, se cura por el método de chimeneas o
tubos, que conducen los gases calientes de la combustión.
Las hojas recolectadas se atan en pequeños manojos y se cuelgan a unos palos
largos que se fijan sobre soportes en los
cobertizos de curado. Éstos están fabricados de madera o ladrillo, y el suelo
está recorrido por chimeneas de hierro, a través de las que circulan los humos
de grandes hogares. Así, las chimeneas calientan los cobertizos, sin que en
ningún momento el humo entre en contacto con las hojas. Durante las primeras
veinticuatro a treinta y seis horas, la temperatura se eleva de 27 a 50 °C.
En
esta etapa, el color de la hoja es amarillo oro o anaranjado, la ventilación se
aumenta considerablemente y la temperatura se eleva hasta unos 600 C. durante
las próximas dieciocho horas, a fin de fijar el color. A continuación, con los
ventiladores cerrados, la hoja se seca por completo, al elevar la temperatura
hasta 7W C. en las siguientes seis horas. Este tipo de curado sólo es adecuado
para tabacos seleccionados y no para curar tallos completos con las hojas en
distintos grados de madurez.
El
curado al aire es el método más antiguo, y se puede emplear lo mismo para hojas
seleccionadas que para plantas completas. El tabaco se cuelga en cobertizos y se
expone a una corriente de aire durante dos o tres meses, tomando grandes
precauciones para regular el contenido en humedad del aire. Los tabacos así
curados se emplean para cigarros y tienen un color pardo rojizo.
El curado al sol también produce hojas de color pardo rojizo, y el tabaco es
algo más suave que el curado al aire. Las hojas marchitas se exponen al sol
hasta que están totalmente secas y curadas, proceso que dura de cuatro a ‘seis
semanas, en general. La mayoría del tabaco turco cultivado en Europa oriental se
cura por este procedimiento.
El
curado al fuego, en el que el humo entra en contacto directo con las hojas, no
se usa en gran escala. El tabaco .se dora durante unos pocos días, y después se
encienden las hogueras. El tiempo empleado depende del combustible utilizado
(varios tipos de maderas) y de la cantidad de humo producido, obteniéndose un
tabaco de color oscuro y fuerte aroma.
Después de un curado total, las hojas son quebradizas y se estropean con
facilidad, por lo que, antes de manejarlas, es preciso exponerlas a la atmósfera
o al vapor, a fin de que se humedezcan, proceso que se llama acondicionamiento.
Cuando las hojas están acondicionadas y han recuperado su flexibilidad, se
seleccionan y preparan para la venta. Los sistemas comerciales varían en los
diferentes países, y así Grecia vende su tabaco por tratados comerciales, pero
en Rodesia y los Estados Unidos, entre otros, el tabaco se vende en subasta
pública. El tabaco, una vez vendido, se seca de nuevo y se acondiciona para su
envío al país comprador, donde se elabora para el consumo.
|