EL TABAQUISMO, Causas y Consecuencias
Enfermedades Que Provoca El Consumo de Tabaco

EL TABACO: SUSTANCIAS PRESENTES EN EL HUMO DEL CIGARRILLO

El Tabaco Sus Efectos Nocivos sustancias en el humo del cigarrillo

 

 

 

 

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TABAQUISMO, ENFERMEDADES QUE PROVOCA EL CONSUMO DE TABACO
Alcohol La Planta de Coca Marihuana LSD

TODAS LAS FORMAS DE ADICCIÓN SON MALAS , CON INDEPENDENCIA DE SI EL ELEMENTO ADITIVO
ES EL ALCOHOL, LA MORFINA O EL IDEALISMO"
Carl Jung 1860

A pesar de saber que el cigarrillo perjudica la salud, aunque desconozcan can a fondo sus efectos, muchas personas pasan por alto este hecho y se inician en el consumo o padecen de tabaquismo. Es inevitable preguntar por qué se fuma. Esta pregunta queda contestada con las cinco "les":

• Imitación. En la imitación influyen el ambiente familiar (padres o hermanos fumadores), escolar (compañeros o docentes) y social (la sociedad en general).

• Incitación. Esta es provocada por la publicidad en todos los medios de comunicación (diarios, revistas, radio, televisión, cine, etc.). En ellos se vinculan situaciones deseables (juventud, belleza, prestigio, éxito, fama, etc.) con la adicción al tabaco. El mensaje y su reiteración despiertan el interés, la inquietud, y provocan, en muchos casos, la respuesta esperada... que no es la deseable para la salud.

• Indiferencia. Sobre todo de las autoridades públicas que, ante la amenaza que el consumo de tabaco implica para la salud de la población, no reaccionan legislando con la fuerza necesaria ni obran en consecuencia. También de ciertos medios de comunicación, que atienden los intereses económicos sobre el peligro que esto acarrea.

• Ignorancia. De los que fuman sin conocer las graves consecuencias para su salud.

• Irresponsabilidad. De todos los que fuman desatendiendo el daño que producen en su organismo y en el de sus semejantes. (Fuente: BIOLOGÍA Activa del Polimodal)

La nicotina es el alcaloide responsable de la adicción que produce y, asimismo, de que en los primeros cigarrillos el fumador llegue a sentir nauseas, y vértigos y dolores de cabeza. Estas sensaciones. desagradables pasan pronto y se ven sustituidas por otras que pueden ir desde una ligera estimulación, hasta vagas sensaciones relajantes, según las situaciones.

La mayoría de los fumadores se inician muy pronto, casi en la adolescencia y generalmente como una forma de imitar a los mayores. El influjo de la publicidad es muy fuerte: el triunfador siempre fuma, tabaco americano preferentemente, a la vez que degusta su marca de güisqui favorita. Luego, con los años, llega la tos mañanera, la bronquitis crónica, el no poderlo dejar, y si hay mala suerte, el cáncer.

La Organización Mundial de la Salud ha sido taxativa: hay que elegir entre salud o tabaco.

Los experimentos y las estadísticas también son contundentes. Desde 1950, cuando gran parte de los médicos ingleses dejaron de fumar advertidos de los riesgos del tabaco, ha habido un descenso paulatino en el número de cánceres de pulmón en este estamento profesional, mientras que se mantienen las mismas cifras para los individuos de otros grupos profesionales.

También está demostrado que los productos destilados del humo del tabaco (en el que no solo interviene la nicotina, sino también alquitranes derivados de la combustión del papel), aplicados regularmente sobre una determinada zona en animales de experimentación, produce cáncer. Y eso es precisamente lo que el fumador hace con sus pulmones. El número de cánceres de pulmón disminuye entre los fumadores que no tragan el humo, pero aumenta la proporción de los de laringe y los de lengua y labios entre los fumadores de pipa.

Los síntomas del adicto empedernido, del tabaquismo, cuando deja de fumar bruscamente, suelen ser muy molestos y siempre característicos: sudores, angustia, gran nerviosismo, insomnio y, sobre todo, imperiosos deseos de fumar. Lo más aconsejable, cuando se quiere abandonar el vicio. es ir reduciendo paulatinamente el número de cigarrillos diarios.

Los cigarrillos se fabrican con las hojas del tabaco (Nicotiana tabacum), planta originaria de América. Al encender un cigarrillo, se produce la combustión incompleta del tabaco y se libera humo a la atmósfera. Los componentes del humo del cigarrillo son los siguientes:

a) Monóxido de carbono (CO). gas altamente tóxico que, al unirse a la hemoglobina, forma carboxihemoglobina; como consecuencia de esta unión, llega mucho menos oxigeno a las células, con lo que el metabolismo celular es deficiente y las personas se sienten cansadas y “embotadas”;

b) Cianuro de hidrógeno y amoniaco, dos gases irritantes que destruyen las cilias que recubren las vías respiratorias, impidiendo que, con su movimiento, se eliminen los gérmenes que ingresan con el aire;

c) Benzopirenos, sustancias químicas orgánicas cancerígenas.

El componente activo del tabaco, que genera dependencia, es la nicotina. La nicotina, que pertenece al grupo de sustancias químicas orgánicas denominadas alcaloides, es la sustancia responsable de la adicción al cigarrillo y es sumamente tóxica (incluso, se la puede usar como plaguicida). Si se inyectara a un hombre la cantidad de nicotina que contiene un paquete de cigarrillos, moriría.

Pero, como al fumar, las dosis de la nicotina son bajas, el hígado las metaboliza en otros compuestos de menor toxicidad. Como residuo de la combustión del tabaco se produce el alquitrán, una sustancia altamente cancerígena, como otros hidrocarburos. Se adosa a los alvéolos y los endurece, lo que dificulta el intercambio gaseoso y provoca la coloración grisácea de los pulmones del fumador.

El humo de la combustión del tabaco y de, papel de un cigarrillo sin fumar es más peligroso que el aspirado por el fumador; yo que contiene más monóxido de carbono, alquitrán, benzopireno, amoníaco y demás sustancias tóxicas.

sustancias en el humo del cigarrillo

Consecuencias del hábito de fumar

Multimedia sobre tabaquismo de la OSM

Las sustancias nocivas presentes en el humo del cigarrillo contaminan el aire y sor inhaladas tanto por los fumadores como por los no fumadores —“fumadores pasivos”— El efecto nocivo de la nicotina y del alquitrán es acumulativo y se siente con el correr tiempo y, en los casos más extremos, puede llegar a ocasionar cáncer de pulmón.

El tabaco destruye las “barreras” protectoras que tiene el sistema respiratorio para evitar la entrada de polvo y gérmenes que dificultar el normal funcionamiento de los pulmones por este motivo, el fumador está más expuesto a padecer patologías de origen viral bacteriano. La estructura de la pleura también se ve alterada, ya que se endurece progresivamente, lo que origina serias dificultades respiratorias; por eso, los fumadores se agitan ante el menor esfuerzo.

sustancias en el humo del cigarrillo

El fumador pierde la elasticidad de sus pulmones. Además, las células mucosas secretan gran cantidad de mucus, que debe ser espectorado por medio de la tan conocida como la típica “tos del fumador”.

“En un folleto destinado a los pediatras recientemente publicado por la Environmental Protection Agency (EPA, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos), se vuelve a insistir sobre los riesgos que el humo emanado de los cigarrillos de los adultos entraña para los chicos que se encuentran en las proximidades. La lista es bastante larga y, entre los datos citados, se subraya que en ese país entre 150.000 y 300.000 casos de infecciones del aparato respiratorio inferior en los lactantes y niños menores de 18 meses se deben al humo de cigarrillo. A su vez, esas infecciones ocasionan entre 7.500 y 15.000 hospitalizaciones por año. Con el objeto de protegerlos de estos peligros, el folleto recomienda que los padres tomen una serie de recaudos [..] No fumar en la casa ni permitir que otros lo hagan. No fumar si hay niños presentes, particularmente si se trata de lactantes o jovencitos que están empezando a caminar”

QUE SUCEDE SI UNO DEJA DE FUMAR
En los 20 minutos después de tu último cigarrillo.
• Dejas de contaminar el ambiente.
• La presión arterial se normaliza.
• El pulso vuelve a ser normal.
• La temperatura de tus manos y tus pies aumenta y se normaliza.

8 horas.
• La cantidad de monóxido de carbono en sangre disminuye a nivel normal.
• La cantidad de oxígeno en sangre retorna a nivel normal.

24 horas
• Disminuyen los riesgos de un infarto.

48 horas.
• El sistema nervioso se adapta a la ausencia de nicotina.
• Se mejoran los sentidos del olfato y el gusto.

2 semanas a 3 meses.
• Mejora la circulación.
• Resulta más fácil caminar.
• La función pulmonar aumenta hasta un 30%.

2 meses a 9 meses.
• Disminuye la tos, la congestión, la fatiga y la falta de aire.
• Las
cilias aparecen nuevamente en los bronquios, aumentando la capacidad para estabilizar los mismos, se limpian los bronquios y se reduce el peligro de infecciones.
• El nivel de energía corporal aumenta.

1 año.
• Se disminuye en un 50% el riesgo de enfermedades cardíacas.

5 años.
• El porcentaje de riesgo de contraer enfermedades cardíacas es igual al del no fumador.
• Se disminuye en un 50% el riesgo de
sufrir cáncer de pulmón.

10 años.
• El riesgo de contraer cáncer de pulmón es igual al de no fumador.
• Las células cancerígenas son reemplazadas.
• Disminuye el riesgo de contraer otros cánceres: de boca, laringe, esófago, vejiga, hígado y páncreas.

Extraído del suplemento “Salud”, La Nación, 18-1-05.

NICOTINA BREA O ALQUITRÁN ÓXIDOS DE NITRÓGENOS CIANURO DE HIDROGENO OXIDO DE CARBONO
Afecta la circulación en general, provoca la disminución del calibre de los vasos sanguíneos, aumenta las grasas circulantes y la posibilidad de arteriesclerosis, favoreciendo la formación de trombos (coágulos) Es responsable de las lesiones destructivas propias de la bronquitis crónica, el cáncer de pulmón y el enfisema. Los pulmones pierden elasticidad, el individuo siente disnea (falta de aire), su eficiencia y sus energías están disminuidas. Causantes de la destrucción de células macrófagas, que son las encargadas de destruir todo tipo de partículas extrañas o dañinas que se encuentran en los pulmones. Altera y destruye las cilias pulmonares, que son como pestañas microscópicas
que tienen la función de barrer continuamente microbios, mucosidades y
cuerpos extraños. La destrucción de las cilias provoca el depósito de alquitrán.
Su principal acción está referida al desplazamiento del  de la sangre. Esto significa menor aporte de O2 a los tejidos y la posibilidad de trastornos a nivel del músculo cardíaco.

TABAQUISMO: Las dos adicciones más estudiadas son el tabaquismo y el consumo de alcohol. En la mayor parte de los países occidentales todavía fuma aproximadamente entre el 25 y el 33 por 100 de las personas y se considera que el tabaquismo es la causa de alrededor de la tercera parte de los cánceres. El consumo de cigarrillos es en la actualidad un «hábito estigmatizado» debido a numerosas razones.

Los factores que hacen que una persona comience a fumar (presión social, modelos de rol) son a menudo distintos de los que mantienen posteriormente el hábito. La nicotina es un potente estimulante: incrementa la frecuencia cardíaca y la presión arterial; disminuye la temperatura corporal; introduce cambios en las concentraciones de las hormonas liberadas por la hipófisis (una glándula que controla las hormonas), y estimula la liberación de adrenalina. La liberación de dopamina en el cerebro hace que la nicotina tenga un carácter muy adictivo. Lo más importante es que se mantiene el hábito debido a los síntomas de abstinencia: ansiedad, cefaleas, irritabilidad e insomnio. El abandono del tabaquismo da lugar a efectos inmediatos y a largo plazo.

Muchas personas intentan reducir su consumo de cigarrillos y abandonar el hábito. Los gobiernos utilizan la publicidad de la prohibición, la restricción de las ventas y de las zonas de consumo, y el incremento del precio de los cigarrillos, con resultados modestos; también llevan a cabo campañas de salud y educación. La gente intenta probar todos los métodos, desde los parches y el chicle de sustitución de la nicotina hasta la psicoterapia y la hipnosis, y —por último— la fuerza de voluntad. Dado que la necesidad de consumir un cigarrillo está relacionada con numerosos factores (visuales, olfatorios, fisiológicos y sociales!, muchos fumadores consideran que es imposible abandonar el hábito.

Una reglamentación reciente obliga a los fabricantes de productos del tabaco a pedir permiso a la Secretaría de Salud cuando quieren realizar un anuncio publicitario, para lo cual deben cumplir con las siguientes reglas o normas:
• Todas las personas que aparecen en los anuncios publicitarios o comerciales tendrán que parecer y ser mayores y ser mayores de 25 años.

• Las personas que intervienen en los anuncios por ningún motivo podrán aparecer fumando dentro del comercial u ofrecer cigarrillos.

• Los anuncios que pasan por televisión no podrán ser transmitidos antes de las diez de la noche.

• En las revistas dedicadas a jóvenes, se debe evitar que los anuncios publicitarios que salen en la portada y en el interior sean de tabaco.

• En otras revistas, los anuncios deben incluir un mensaje precautorio. Si se observa, se verá que las cajas de cigarrillos tienen una leyenda de advertencia que dice:

• Fumar es causa de cáncer.
• Dejar de fumar reduce importantes riesgos en la salud.
• Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro.

La nicotina es el alcaloide responsable de la adicción que produce y, asimismo, de que en los primeros cigarrillos el fumador llegue a sentir náuseas, vértigos y dolores de cabeza. ESa sensaciones desagradables pasan pronto y se ven sustituidas por otras que pueden ir desde una ligera estimulación, hasta vagas sensaciones relajantes, según las situaciones.

La mayoría de los fumadores se inician muy pronto, casi en la adolescencia y generalmente como una forma de imitar a los mayores. El influjo de la publicidad es muy fuerte: el triunfador siempre fuma, tabaco americano preferentemente, a la vez que degusta su marca de güisqui favorita. Luego, con los años, llega la tos mañanera, la bronquitis crónica, el no poderlo dejar, y si hay mala suerte, el cáncer. La Organización Mundial de la Salud ha sido taxativa: hay que elegir entre salud o tabaco.

Los experimentos y las estadísticas también son contundentes. Desde 1950, cuando gran parte de los médicos ingleses dejaron de fumar advertidos de los riesgos del tabaco, ha habido un descenso paulatino en el número de cánceres de pulmón en este estamento profesional, mientras que se mantienen las mismas cifras para los individuos de otros grupos profesionales.

También está demostrado que los productos destilados del humo del tabaco (en el que no solo interviene la nicotina, sino también alquitranes derivados de la combustión del papel), aplicados regularmente sobre una determinada zona en animales de experimentación, produce cáncer. Y eso es precisamente lo que el fumador hace con sus pulmones. El número de cánceres de pulmón disminuye entre los fumadores que no tragan el humo, pero aumenta la proporción de los de laringe y los de lengua y labios entre los fumadores de pipa.

Los síntomas del adicto empedernido, del tabaquismo, cuando deja de fumar bruscamente, suelen ser muy molestos y siempre característicos: sudores, angustia, gran nerviosismo, insomnio y, sobre todo, imperiosos deseos de fumar. Lo más aconsejable cuando se quiere abandonar el vicio es ir reduciendo paulatinamente el número de cigarrillos diarios.

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