
Cuando
en septiembre de 1997 los talibanes derrocaron al presidente Burhaunuddin
Rabbani pocos imaginaron lo que vendría después una serie de medidas tendientes
a instaurar un sistema islámico integral y puro basado en una estricta versión
de la Sharia , la ley islámica.
La sharia está hoy vigente en Pakistán, Arabia
Sauidta, Irán, y Sudán, aunque varias de sus normas son consideradas
retrógradas. Pero los talibanes creen seriamente en sus reglas y designaron al
líder religioso (mullah) Agha Gulabi, para que establezca un código de conducta
para los afganos.
Las abrumadoras prohibiciones y castigos, en realidad, poco a
nada tienen que ver con
los preceptos religiosos islámicos.
Las mujeres fueron el blanco
preferido. Primero, se les prohibió trabajar, usar baños públicos e ir a la
escuela; luego un decreto instó a la población a pintar de negro sus ventanas
para que no puedan verse las mujeres de la casa y después se las obligó a
respetar la hejab, es decír cubrir el cuerpo
por completo (incluida la cara). También tienen prohibido el uso de medias
blancas (para que no atraigan la atención de los hombres), y recibir atención
sanitaria si no van acompañadas por un hombre, con lo cual sólo en Kabu 30.000
viudas sin parientes masculinos quedan fuera del sistema de salud. Los castigos
para las contravenciones a la ley van desde el apaleo en la calle hasta la
muerte.
La radio Charia (encargada de divulgar los decretos del gobierno) anuncia
constantemente nuevos «preceptos» para toda la población.
Se ha dispuesto la prohibición de beber, jugar al futbol, gritar goles, ver
videos, escuchar música y sacar fotos «porque son juegos y actividades
contrarias al Islam». Tampoco se puede remontar barriletes, «por interferir con
las oraciones», ni usar flequillo porque s el pelo toca la frente «se instala el
demonio».
Los talibanes constituyen una facción formada por estudiantes de teología
islámica y dirigida por extremistas que se hizo fuerte en Pakistán
(respaldada económica y militarnente
por ese país y Arabia Saudita). Tomaron Kabul en 1996, ahorcaron a Mohammed
Najibullah, último presidente prosoviético de Afganistán y colgaron su cuerpo en
un poste de luz, frente al palacio presidencial. Luego derrocaron al presidente
musulmán moderado Rabbani y lograron el control del 80
por ciento del territorio afgano. En agosto de 1998 los talibaneshabían
capturado el último bastión bajo control del opositor Frente Islámico Unido: la
ciudad de Mazar-e-Sharif.
La posible
victoria de la milicia Talibán en la guerra ha suscitado gran preocupación en
Irán, que ha reforzado sus posiciones militares en la frontera, yen Rusia, que
advirtió que responderá con dureza a cualquier incursión en territorios de la ex
Unión Soviética, como Tayikistán y Uzbekistán.
Ver Para Ampliar Este Tema: Las Mujeres en
Afganistán
Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)
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