El Tao es el origen del cielo y de la tierra, de donde surgen tres cosas, y es el que regula el yin-yang; el modelo de comportamiento todos los hombres y el principio de toda actividad justa en lo político y lo social. Para imitar al Tao se debe tener paciencia, ser sencillo y sin pretensiones. Hay que llegar a no hacer nada para poder hacerlo todo. De evitar las tensiones, para poder llegara una quietud mística. Esta metafísica de la no-acción contribuyó a fomentar en el pueblo toda clase de supersticiones y magias, buscando ansiosamente el elixir de la vida. El taoísmo tiene tres virtudes fundamentales que son: paz, tranquilidad y silencio. Su modelo es la naturaleza, que a su vez es buen modelo para el hombre, ya que ella no prolonga de forma indefinida tormenta o el huracán. Por lo tanto, se puede decir que el principio esencial del el No-Hacer (wu-wet), que no significa pasividad sino que propone realizar acciones no naturales. Es decir; que sugiere la espontaneidad, y deja que las cosas tomen su curso natural, que fluyan, sin forzar las acciones ni interferir en su desarrollo. Todo lo que sucede es parte del Tao y cada ser humano debe buscar el comino en su interior. El taoísmo anhela la armonía entre los hombres y entre estos y el Todo. Para los taoístas el progreso científico y la cultura materia! son dañinos; por ejemplo, para quien recoge agua con sus manos, un cuenco fabricado para esto es algo antinatural. Los taoístas creían que el hombre debía volver a su estado primitivo y consagrarse a las fuerzas de la naturaleza. Así pues, el verdad verdadero taoísta se convierte en ermitaño. Los taoístas de la época Han —año 202 a.C. hasta el año 9 d.C.— también prescribían varias prácticas para reforzar la esencia de la vida, como ejercicios gimnásticos semejantes al yoga, elixires mágicos preparados por alquimistas y reglas alimenticias, como el evitar comer cereales. A fines de este período, el taoísmo se propagó fuera de los círculos cortesanos y se convirtió en un culto popular revolucionario, que prometía la inmortalidad de los hombres comunes. Los revolucionarios guiados por los hermanos Chang, trataron de derrocar la dinastía Han y establecer un estado taoísta. Un relato chino que expresa la profundidad del concepto Tao cuenta que un viejo maestro taoísta, después de muchos años de experiencia y trabajo interior; recibió la iluminación sobre la verdadera naturaleza del Tao. Moribundo varios discípulos que rodeaban su lecho lo interrogaron: —Maestro, te tenemos por el hombre más sabio y nos consta que has penetrado en el Conocimiento del Tao. ¿Podrías decirnos en este momento qué es el Tao verdadero? El anciano abrió lentamente los ojos y con una sonrisa en los labios, contestó: —El Tao verdadero es el Tao verdadero. Al instante, falleció. En la actualidad el taoísmo se encuentra en decadencia, casi extinto. Fuente Consultada: Historia de las Religiones de Hofmann-Poirier |
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