TENOCHTITLAN:
“Tenochtitlán fue una ciudad fundada
por los aztecas en un islote del Lago de Texcoco en el año 1325. Ellos fueron un
grupo que habían estado en la cercanía del lago buscando un lugar para el
establecimiento y escogieron ese porque era un lugar privilegiado para la
defensa militar; y estaba prácticamente desocupado.
Entonces la ciudad de Tenochtitlán llegó a ser una de las maravillas del ‘Nuevo
Mundo”. Se calcula que llegó a tener entre 150 mil y 250 mil habitantes. Estuvo
constituida por dos ciudades gemelas, ambas pobladas por mexicas, pero
independientes políticamente. Y años después los mexicastenoclitlans
(los que formaron Tenochtitlán) conquistaron a los mexicas tlaxquelolcas
(que era la ciudad norteña), y la incorporaron a su ámbito de influencias.
La
ciudad (...) fue construida sobre la base del islote, pero este resultó
insuficiente para el crecimiento poblacional que llegaron a tener y sobre todo
para ser la capital de un gran imperio, que se extendía por muchísimas regiones
de Mesoamérica: entonces le fueron ganando tierra al lago.
La
ciudad tenía tantas calles construidas para circular como canales para las
canoas: se dice que las calles recorrían transversalmente en base al centro, que
era el Centro Ceremonial, tenían estos caminos de tierra y estos caminos agua. Y
después estaba unida la ciudad, como islote, a la tierra firme por medio de
cuatro grandes calzadas: una que salía hacia el norte que era la Calzada de
Tepeyac; una que salía hacia el oeste que era la Calzada de Tacuba; otra era
la Calzada del Sur, que salía hacia el sur y se bifurcaba en dos y llegaba a
Churubusco por un lado y Cuyacan, y del otro lado lo que es
Culbuacan. Y luego una gran Calzada Dique, la cual es una obra de ingeniería
mayo, que hicieron los mexicas en la época ya de esplendor de su cultura para
cerrar el acceso del agua saluda del Lago de Xochimilco.
En
estas ‘Calzadas Diques’ había tramos que eran interrumpidos por huecos y se
ponían puentes móviles: en caso de ataques militares se recogían estos puentes
móviles y se podía aislar la ciudad. A los españoles (...) les sorprende la
vida, y la cantidad de gente circulando, la comparan con las grandes capitales
de Europa de ese momento, y de España, y les sorprende la limpieza y el orden en
que funcionaba todo en esta gran ciudad.
Tenía
un problema muy grande de inundaciones continuas por ‘El Espejo del Lago’, que
fluctuaba mucho entre la época de sequías y la época de lluvias, y aunque se.
hubieran hecho trabajos hidráulicos (para desviar ríos, etc., que podían
inundar) y se había tratado de controlar las inundaciones, todavía era un
problema con el que luchaban continuamente.”
Historia de América Latina:
María Concepción Obregón (México) Licenciada en Historia. Especialización en
historia prehispánica, UNAM, México. Magíster en Etnohistoria.
Lugares Sagrados de América Juan Tafur