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Los
dos atentados perpetrados en Londres pueden haber sido el ensayo general y la
avant premiere de un mega-atentado equivalente al de las Torres Gemelas pero
que esta vez incluirá una de las formas de matar más silenciosas, perversas y
terribles que ha inventado el género humano: la guerra química y bacteriológica.
La reciente sanción de un decreto religioso emitido por uno de los principales
teólogos sauditas autorizando el uso de armas de destrucción masiva contra los
infieles, sumado a los intentos de Al Qaeda de reclutar científicos de primera
línea, junto a los contradictorios indicios sobre los presuntos suicidas que no
fueron tales, han desatado una carrera contra reloj para detectar y neutralizar
a una tercera célula terrorista enquistada en alguna prestigiosa universidad
británica que está en condiciones de desencadenar un anticipo del Apocalipsis en
cualquier momento. Donde quieren o donde puedan.

El Gas Sorin
LOS SUICIDAS SUICIDADOS.
En
los atentados anteriores hay enigmas que los investigadores no han logrado
develar pero que de manera unívoca apuntan a la existencia de, por lo menos, una
tercera célula. Scotland Yard todavía no considera como suicidas a los
terroristas que atacaron Londres el 7 de julio. Uno de los puntos clave es que
las bombas tenían temporizador. Eso significa que quizá los terroristas no las
activaron por sí mismos, aunque técnicamente podrían haberlo hecho. Quizá no
sabían la hora a la que iban a estallar o quizá pensaran que iban a estallar más
tarde y los engañaron los organizadores del atentado. Otro detalle que despierta
dudas es que no hay testimonios de que gritaran, como suelen hacer los suicidas
antes de activar los explosivos. No se sabe si se habían afeitado el cuerpo,
como también suelen hacer. Sabían que iban a matar, pero quizá no sabían que
iban a morir.
El
diario londinense The Guardian señala que quedan muchos más interrogantes. ¿Por
qué había 16 bombas listas para explotar en el coche estacionado por los cuatro
presuntos suicidas o virtuales suicidados? Podrían ser para otro comando o
podría ser que los terroristas esperaran volver con vida y llevar a cabo nuevos
ataques. Otro misterio es el cuarto terrorista que se detonó en un autobús cerca
de King’s Cross casi una hora después de las primeras explosiones: hay testigos
que lo vieron hurgar en la mochila, pero nadie sabe a ciencia cierta si lo hizo
para activar o desactivar el temporizador.
Lo
cierto es que las cuatro explosiones en Londres formaron una cruz con bombas en
los cuatro puntos cardinales. Esto podría ser parte de un ensayo para medir la
dispersión de un arma biológica ya que una de sus principales dificultades es la
forma de dispersión.
Hace
años que este tema obsesiona a Al Qaeda. En los campos de entrenamiento afganos
se encontraron planes para utilizar un globo meteorológico para dispersar
agentes biológicos. Al costado del diagrama aparecen garabateadas las palabras
“cianuro de hidrógeno”. Uno de los diagramas muestra cuatro globos volando en
tándem e ilustra cómo se produciría la dispersión del agente tóxico en un amplio
radio. Para los cálculos de dispersión, los científicos se basaron en las
propias estimaciones del Pentágono.
LA TERCERA CÉLULA.
Ayman Zawahiri, Número dos de Al
Qaeda
Aparece en un video amenzando a Inglaterra
Los
servicios de inteligencia británicos, italianos y de otros países europeos
trabajan a brazo partido para detectar a los integrantes de la tercera célula
terrorista que puede estar anidando en Gran Bretaña. Aunque nadie está dispuesto
a admitirlo públicamente, existen indicios de que los miembros de esa célula,
que es independiente
de
las que cometieron los atentados del 7 y del 21 de julio, podrían perpetrar una
ola de ataques con armas de destrucción masiva provenientes de los propios
laboratorios británicos. Las armas químicas y biológicas son tan eficaces como
los misiles nucleares pero a un precio mucho menor. Basta una cantidad mínima de
gas sarín, gas nervioso VX, o gas mostaza, para tener la materia prima de un
arma de destrucción masiva. No se precisan grandes explosiones ni metralla. Las
víctimas sólo perciben el estremecedor siseo del gas y un olor raro... como a
ajo.
Los
organismos vivos como los virus y las bacterias son difíciles de manipular pero
el sarin, por ejemplo, se fabrica a partir de dos componentes inocuos utilizados
en la agricultura, cuesta poco dinero, se puede producir con unas cuantas
probetas en un cuarto de baño, requiere una tecnología elemental y en su forma
pura es 500 veces más mortífero que el cianhídrico, la sustancia empleada para
ejecutar a condenados a muerte en la cámara de gas.
Los
tecno-terroristas cuentan con un arsenal cada vez más sofisticado de armas y
medios a su alcance, y no se trata de explosivos solamente. Aunque
rudimentarios, ya ha habido intentos que han incluido la toxina del botulismo,
la proteína venenosa rycin (dos veces), sarín (dos veces), bacteria de la peste
bubónica, bacteria de tifoidea, cianuro de hidrógeno, VX (otro gas neurotóxico)
y posiblemente el virus de ébola, y no pasará demasiado tiempo antes de que
algún moderno ángel exterminador las despliegue nuevamente. Bastan un par de
“mártires” dispuestos a inmolarse transmitiendo una enfermedad infecto
contagiosa para causar un estrago mayor que el que causaron cuatro mochilas con
explosivos.
LA PEOR PESADILLA.
La
inteligencia británica, que en enero pasado fue alertada por los servicios
norteamericanos e israelíes sobre la posibilidad de que Al Qaeda esté
planificando un ataque con armas químicas o biológicas, tomó en un primer
momento con relativa liviandad el tema por temor a que sus colegas del otro lado
del Atlántico los embarcaran en un fiasco similar al de las armas químicas y
biológicas de Saddam. Pero a partir de los atentados de julio han iniciado una
verdadera cacería humana para investigar a todos y cada uno de los miles de
estudiantes, investigadores y académicos extranjeros que trabajan en química y
biología en las universidades y centros de investigación de ese país. La peor
pesadilla de los británicos es que Al Qaeda logre repetir en las universidades
de ese país el esquema empleado para consumar los atentados del 11 de
septiembre, donde Estados Unidos no sólo proveyó las armas mortales, es decir
los aviones, sino que incluso entrenó a los pilotos suicidas en sus propias
escuela. de vuelo. En enero pasado un experto del Pentágon advirtió que Osama
Bin Laden (foto arriba) podría esta reclutando a científicos para preparar armas
biológicas y consumar un atentado a gran escala. La advertencia vino de Raymond
Zilinskas, uno de los principales especialistas en guerra biológica. El anuncio
fue refrendado por el ex subsecretario de Estado para el control de armamentos,
John Bolton, que ahora es embajador de EE.UU. ante la ONU: “Tenemos evidencias
abrumadoras de que sus esfuerzos (refiriéndose a Bin Laden) están centrados en
un ataque de este tipo”, dijo el halcón Bolton.
LA BARRERA TECNOLÓGICA. Además de los
informes de inteligencia, hay una serie de estudios que advierten que los
rápidos avances en biotecnología podrían ser explotados por los grupos de
terroristas que buscan armas biológicas y químicas mortales. “La tecnología para
la guerra química y biológica es comparativamente de más fácil acceso en Gran
Bretaña, que es donde están centrados los esfuerzos de Al Qaeda”, agregó Bolton.
Gran
Bretaña es uno de los sitios más codiciados y prestigiosos en el mundo
científico, por lo que no se descarta que Al Qaeda haya logrado reclutar a algún
químico o biólogo
Un
informe de la inteligencia egipcia y del Mossad israelí refuerzan la hipótesis
que el tecno-terrorísmo es el flagelo que viene. Según el informe redactado por
Dagan, jefe del Mossad, “Al Qaeda podría corto plazo estar en condiciones de
agentes biológicos artificiales que puede causar peores estragos que cualquiera
de peores enfermedades conocidas por el hombre. La misma ciencia que se enseña
en universidades se puede utilizar para convertir se en las armas más espantosas
del mundo Dagan es tajante: “Lo utilizarán a menos q sean detenidos”, concluye
el informe entregado al primer ministro israeli, Ariel Sharon, en noviembre de
2004.
Los
servicios de inteligencia en Egipto e Israel confirmaron que Al Qaeda
intensificó sus esfuerzos para adquirir materiales tóxicos como resultado de la
guerra en Irak. La CIA por su parte, afirma que Al Qaeda intenta reclutar en
Sudamérica a científicos que trabajaban en laboratorios de los carteles de la
droga.
Los
expertos antiterroristas coinciden en que la red de Osama Bin Laden se está
ocupando del reclutamiento de científicos jóvenes en departamentos de ciencias
de universidades británicas: “No tenemos ninguna duda de que ha plantado a
algunos de esos científicos en universidades británicas”, asegura uní alta
fuente de la CIA, citada por el Sunday Times, de Londres.
LA BARRERA TEOLÓGICA.
Hasta
ahora Al Qaeda no tenía ningún instrumento teológico para justificar el uso de
armas de destrucción masiva, pero en octubre de 2004 un clérigo saudita publicó
un decreto religioso titulado: “Reglas para el uso de las armas de destrucción
masiva contra los infieles”. El autor es uno de los principales teólogos y
juristas sauditas, Nasser Bin Hamad Al-Fahd, y está acusado de haber ayudado a
perpetrar atentados en su país.
El
clérigo sostiene que la “proscripción de las armas de destrucción masiva
pertenece a Dios, el Todopoderoso, y no a los seres humanos”. Comienza afirmando
que términos como “armas de destrucción masiva para referirse a las atómicas,
biológicas y químicas es inexacto porque paralelamente Occidente admite bombas
convencionales de siete toneladas capaces de matar 3.000 personas cada ana”. En
base a este argumento, el clérigo rechaza la prohibición contra las armas de
destrucción masiva como un burdo intento de Occidente de protegerse a sí mismo.
“Hay evidencias —escribe el teólogo— de que Occidente no quiere proteger a
la humanidad, como afirman, sino protegerse a sí mismos monopolizar esas armas
bajo el pretexto d las prohibiciones internacionales.”
“Todos estos términos (utilizados por Occidente) no tienen ninguna correlación
en ley islámica, porque Dios, el Todopoderoso se ha reservado el juicio y la
legislación a s mismo.” Esto es una cuestión tan obvia para los musulmanes que
no necesitan ninguna demostración. ‘Al juzgar estas armas, uno se remite al
Corán y a las tradiciones y refranes de: profeta, y a las declaraciones de
eruditos musulmanes”, señala. El teólogo cita tres ejemplos del Corán en los que
Dios dice que los musulmanes pueden responder con las mismas armas a los ataques
perpetrados contra ellos. “Cualquier persona que analice las agresiones de
Estados Unidos contra los musulmanes y sus tierras en las últimas décadas,
concluirá que el uso de armas de destrucción masiva está permitido. Algunos
hermanos han sumado el número de los musulmanes muertos directa o indirectamente
por sus armas y rondan los 10 millones”, dice Al-Fahd.
Más
adelante considera legítimas las víctimas civiles “si resultan de un ataque
dirigido a derrotar a un enemigo, y no solamente destinado a matar a inocentes.
Luego viene una formulación decisiva: “Si aquellos que participan en la Guerra
Santa determinan que los infieles sólo pueden ser repelidos atacándolos por la
noche con armas de destrucción masiva, estas pueden ser utilizadas para
aniquilarlos”.
El
decreto religioso parece haber sido escrito a pedido de Osama Bin Laden y Al
Qaeda, que han dejado de lado los sueños nucleares para centrarse en las armas
químicas y biológicas. Los expertos en terrorismo aseguran que Osama Bin Laden
se ha convencido de que solamente un ataque con estas armas sería un castigo
ejemplificador frente a las invasiones de Afganistán y de Irak.
El
cierre de esta nota iba a ser otro, pero finalmente lo dictó la realidad. El 4
de agosto Al Qaeda emitió un comunicado que refuerza las hipótesis de esta
investigación:

“Tony
Blair (foto) les ha llevado destrucción. Abandonen nuestros países”, dice en un
video el número dos de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri. Allí advierte a los
británicos de nuevos ataques y “más sangrientos” si Tony Blair mantiene su
política exterior. En lo primero que pensaron los servicios de inteligencia en
Londres fue en armas biológicas.
Fuente Consultada: Revista
Veintitrés
Walter Goobar:
Autor de Osama Buí Laden: El banquero del terror- El tercer atentado, ambos de
Ed. Sudamericana
OPINIÓN:
CIENCIA - FICCIÓN
En el ya tejano mundo de la Guerra
Fría, la escalada en la confrontación entre los bloques implicaba inmediatamente
un ataque mediado por la tan temida trilogía abreviada NBQ
(Nuclear-Biológica-Química). El miedo jugaba un papel central. Todo hacia temer
un ataque nuclear, y tos otros peligros se desdibujaban, agazapados,
amenazantes. Uno de los casos más notorios de la psicosis NBQ fue la explicación
encontrada por científicos de la
República Democrática Alemana para
describir el origen del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH, o virus del
sida). Para ellos no cabía duda, el microbio era nada más y nada menos que un
híbrido, un virus mosaico, mezcla de dos especies de virus letales provenientes
de un laboratorio del ejército de Estados Unidos. El virus había “escapado”
accidentalmente para difundirse por el mundo. A partir de esa explicación, no
faltó quien supusiera que alguna mente afiebrada lo había dejado “caer” en
Africa, para acabar al mismo tiempo con los movimientos de liberación africanos
y con la comunidad homosexual. Nada más lejano a la verdad. Hoy sabemos que el
VIH se generó en Africa y es probable que se haya transmitido de simios a
humanos. En una dinámica de confrontación extrema, como La de aquellos años,
todo se interpreta como parte del conflicto.
Los recientes atentados reavivan el temor de una escalada
NBQ con blanco indeterminado, pero sospechado en el Hemisferio Norte, Estados
Unidos y/o Europa. Principalmente en Estados Unidos la posibilidad de una bomba
biológica desvela a las agencias de la salud. Y todo el sistema parece adaptarse
a esta eventualidad. Se secuencian variantes de diferentes bacterias y virus y
se adapta tecnología de laboratorio sofisticada para su uso en el campo. El
conocimiento avanzó tanto que bastarían pocos minutos para identificar sin
lugar a dudas variantes utilizadas en un ataque microbiológico, Esto implica
identificar su origen y un probable antídoto. Una consecuencia directa de esta
alerta microbiológica es la categorización de tos microbios de acuerdo con su
potencialidad como arma de exterminio. Desde esta perspectiva, la investigación
sobre el genoma de Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas,
microbio del Sur, de difícil manipulación, totalmente inapropiado como agente de
combate, ha dejado de ser prioritaria para los Institutos Nacionales de Salud (NIH)
de Estados Unidos. Así, la Lista de microbios-armas la encabeza el ántrax.
Conocer sus diferentes variantes y características constituye una estrategia de
defensa. Desgraciadamente, esta conlleva una de ataque. En esta dinámica macabra
¿cuál es el Límite de la imaginación?
Mariano Levin -
Investigador principal del CONICET
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