| |
El crecimiento en el
siglo XX de la población mundial
Hemos visto que alrededor de 6.000 millones de habitantes viven en la
actualidad sobre nuestro planeta. Este número fue variando a lo largo de la
historia con distintos ritmos y según las épocas, y se relaciona con los
avances científicos y técnicos que los hombres realizan, los que influyen en
el mejoramiento de las condiciones de vida de la población y determinan
muchas veces su aumento.
El gráfico sobre evolución
de la población mundial muestra que el número total de habitantes a
comienzos de la era cristiana era de 250 millones de personas, cifra que se
duplicó alrededor del año 1650 y volvió a duplicarse hacia el año 1800. Pero
en este siglo el crecimiento se da en una forma más acelerada, como puede
observarse entre los años 1950 y 1996, períodos en los cuales volvió a
duplicarse.
Podemos decir entonces que
hasta el siglo XVII la población creció a un ritmo lento y fluctuó como
consecuencia de las epidemias, la falta de alimentos que originaron
hambrunas y las pestes, como fue el caso de la peste negra ocurrida en el
siglo XIV que diezmó la población asiática y la europea.
La Revolución Industrial,
iniciada en Inglaterra en el siglo XVIII, y los cambios ocurridos en la
agricultura y los transportes, derivaron en una mayor producción de
alimentos y su mejor distribución a las personas; disminuyeron así los
índices de mortalidad, hasta entonces muy elevados, y aumentó la población.
La Revolución Industrial y sus consecuencias es un factor básico en la
evolución de la humanidad. Todas las sociedades que se industrializaron
tuvieron un gran aumento de población. Así ocurrió en Europa y Estados
Unidos, pero en el resto de los países el proceso fue más lento.


La población aumentó
como consecuencia de los cambios producidos
a partir de la Revolución Industrial. Uno de los fenómenos característicos
fue la concentración de la gente en la ciudades para trabajar en las
industrias.
Los avances científicos
logrados en el siglo XX dentro del campo de la medicina, como el
descubrimiento de vacunas y antibióticos (en 1942, Fleming descubre la
penicilina) redujeron el riesgo de muerte. Las técnicas para la producción y
la conservación de alimentos, el uso de nuevas variedades de semillas y
fertilizantes aumentaron las cosechas evitándose así las hambrunas. Se
mejoraron y ampliaron las redes de agua y cloacas, mejorando la calidad de
vida de la población y evitando un mayor número de muertes por enfermedades
infecciosas y parasitarias.
Todos estos factores han
contribuido al crecimiento continuo de la población, aunque con diferencias
entre continentes y países. En la actualidad, el mundo desarrollado crece
más lentamente; la tasa anual de crecimiento se calcula en un 1,8% con
variaciones según los países: Canadá 1,5%, Estados Unidos 1,1%, lapón 0,9%,
Bélgica 0,3%, Alemania y Dinamarca 0,1 % y se estima que la población de
Europa, por ejemplo, decrecerá a partir del año 2000 y la de Estados Unidos
lo hará en el 2030. Los países subdesarrollados, en cambio, crecen a un
ritmo más acelerado; la tasa anual de crecimiento se calcula en un 2,8%,
también con diferencias según los países: Mozambique 3,3%, Madagascar 3,2%,
Senegal 2,7%, Honduras 2,8%, Nicaragua 3,3%, Paraguay 2,6%, Costa Rica 2,2%.
Si el ritmo actual
continúa, es de suponer que para el año 2110 la población mundial será de
10.500 millones de habitantes y de ellos, 9.100 vivirán en países menos
desarrollados. ¿Cuál será el destino de esas personas? ¿Cómo será su calidad
de vida? ¿Tendrán suficientes alimentos para subsistir? Pueblos, naciones y
gobiernos se plantean estos y otros interrogantes a las puertas del tercer
milenio.

La ciencia y la técnica
aplicadas para controlar enfermedades o generar mejores rendimientos en las
cosechas, permitieron el crecimiento de la población. |
|