Un fenómeno devastador que destruye paulatinamente La sequía es un fenómeno devastador que, a diferencia de otros desastres, destruye una región de forma paulatina asentándose en ella y afectándola durante largo tiempo. Es, en realidad, un componente normal del clima que acaece casi todos los años en alguna parte del mundo. “En general, se dice que se trata de un período prolongado de precipitaciones insuficientes en relación con el promedio de varios años en una región”, afirman los especialistas de la Cruz Roja Internacional. Y agregan: “la carencia de lluvias da lugar a que no haya un caudal suficiente de agua para las plantas, los animales y la población. La sequía provoca otros desastres: inseguridad alimentaria, hambruna, desnutrición, epidemias y desplazamientos de poblaciones de una zona a otra Tiene que llover Durante una sequía desaparece la vegetación y se pierden las cosechas lo que afecta a animales y personas, como la hambruna que asoló Etiopía a mediados de los años 80 y que mató a. un millón de personas. Según la zona del mundo, la sequía tiene distintos significados, porque, entre otras cuestiones, depende de la demanda de agua que haya. No obstante, lo que está claro es que este desastre no es sólo algo físico, ya que no está en función únicamente de cuánto llueve, sino de cuánta agua es necesaria para cubrir las necesidades básicas. Las caras de la sequía Ausencia de lluvias y cultivos extensivos fueron los culpables de que, por ejemplo, el mar de Aral sólo tenga el 30 por ciento del volumen de 1960. Izquierda, una imagen de la desnutrición, consecuencia directa de una sequía.
El Mar Aral tiene un volumen de
agua de 30% menos de volumen que en 1960,
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