Chile, 1960: mueren 2.000 personas y 2.000.000 pierden su hogar en el mayor
terremoto de todos los tiempos, de 9, 5 grados en la escala Ritcher. Los ríos
cambiaron su curso; nacieron nuevos lagos, se movieron las montañas y la
geografía se modificó.
Luego, un tsunami arrasó lo poco que quedaba en
pie. Menos fuerte, pero muy dramático fue el de Paquistán, de 7,6 grados, en
octubre pasado, que, aunque casi pasó inadvertido ante la ola de huracanes que
azotó la costa del Atlántico, dejó un saldo de 40.000 muertes y más de 2,5
millones de personas afectadas. Robert Yeats, geólogo de la Universidad de
Oregón, señaló al respecto que el choque constante entre la placa Indica y la
Euroasiática hace que este país asiático sea el más perjudicado.
El terremoto se
originó a tan sólo 10 kilómetros de profundidad y la sacudida provocó
derrumbamientos masivos que enterraron pueblos enteros situados en las laderas
de las montañas. En este punto vale la pena aclarar que los temblores de tierra
son habituales. La mayoría no son destructivos y sólo unos pocos son percibidos
por la población.
Tsunamis en cadena:
Uno
de los sucesos que más fresco está en la memoria fue el
tsunami del 26 de
diciembre de 2004. Un terremoto a 4.000 metros de profundidad en el océano
Índico, a unos 260 kilómetros al oeste de la costa de Aceh, Indonesia, que
llegaría a los 9 grados de la escala Richter, ocasionó una cadena de tsunamis
que borraron literalmente del mapa islas, playas y poblaciones, que quedaron
sumergidas en una densa capa de lodo y agua. Murieron cerca de 300.000 personas.
La onda expansiva de las olas afectó a Indonesia, Tailandia, Sri Lanka, India,
Bangladesh, Birmania, Malasia, Islas Maldivas, Somalia, Kenia, Tanzania y las
Islas Seychelles. La cadena de olas se desplazó a más de 500 km/h y tardó sólo 6
horas en llegar al continente africano, a más de 5.000 Km. de distancia.
Foto: Indonesia: Momento en que la ola llega a la
costanera, la población fue tomada por sorpresa.