CUANDO LOS CIUDADANOS RICOS DE
PISA ENCARGARON LA CONSTRUCCIÓN DEL CAMPANARIO, SU INTENCIÓN ERA CREAR UN
SÍMBOLO DE SU PODER. EL RESULTADO, SIN EMBARGO, FUE CONTRARIO: LA TORRE
INCLINADA SE CONVIRTIÓ EN UN MODELO DEL CARÁCTER PASAJERO, TANTO DE LA
ARQUITECTURA COMO DEL PODER.
La
construcción del campanario para la catedral de la ciudad toscana de Pisa se
encargó al arquitecto Bonanno Pisano hacia el año 1173. Este se propuso erigir
un campanario en forma de columna y separado de la iglesia. No obstante,
muy pronto se observó que los cimientos de la torre eran demasiado débiles, lo
cual provocó que empezara a inclinarse (en un primer momento se ladeó unos 5 cm.
hacia el sudeste) tras la conclusión de los primeros tres pisos.
La
causa del torcimiento de la obra era el inestable subsuelo sobre el que se
estaba levantando la torre. Pisano temió que su fama de arquitecto se viera
afectada y mandó parar las obras.
Casi
100 años más tarde, Giovanni di Simone se arriesgó a reanudar la edificación e
intentó compensar la inclinación de la torre construyendo verticalmente los
cuatro pisos que faltaban. Las consecuencias fueron catastróficas, pues el
campanario seguía inclinándose.
Di
Simone se dio cuenta de su error y ordenó detener de nuevo las obras por más que
el lugar donde debían colocarse las campanas no estuviera construido. En 1298 se
midió una desviación de la plomada de 1,43 m, y en 1360 esta cifra ya había
aumentado a 1,63 m. Con todo. Tommaso Pisano se decidió a continuar la
construcción del campanario y a terminar la obra. Para ello, dispuso el claro de
forma vertical sobre el edificio inclinado. En 1372, la torre del campanario
quedaba lista para su inauguración.
En
los siglos sucesivos, la inclinación de la torre se ralentizó. Se supone que el
peso de la misma —unas 14.500 toneladas— terminó por compactar el suelo, lo cual
permitió cierta estabilización del edificio. En el año 1835, el arquitecto
Alessandro Gherardesca realizó un primer intento de rehabilitación; para ello
eliminó el blando suelo lodoso y lo sustituyó por una base de mármol.
En 1350 la inclinación era de 1,40
metros, en 1817 de 3,80 metros y en 1993 de 4,47 metros. Tras las obras la
inclinación de la torre retrocedió a los 4,10 metros en 2001 y de ahí a los
actuales 3,99 metros.
El
resultado fue desatroso, ya que en lugar de proporcionar mayor solidez a la
torre, la acción de Gherardesca provocó un nuevo ladeo. En 1918, la desviación
de la plomada eta ya de 5,1 tn. Hasta 1990, la inclinación de la torre fue
aumentando de 1 a 1,2 mm. anuales. Ante la imposibilidad de revertir esta
situación y por motivos de seguridad, el símbolo de la ciudad Pisa fue cerrado a
los visitantes el 7 de enero de 1990.
El
gobierno italiano ha emprendido numerosas medidas para la conservación de este
singular monumento. Asi, en los años 1994 y 1995, se colocaron en la parte norte
de la torre 690 toneladas de plomo en forma de barras y a modo de contrapeso; su
fijación se realizó mediante la inserción de una serie de anclas enterradas en
el suelo, a 40 m. de profundidad. Hasta el momento, la medida funciona, por lo
que se ha podido detener la inclinación de la torre. Por el contrario, otros
intentos de estabilización, corno inyecciones de hormigón en los cimientos o la
congelación del suelo, han resultado un fracaso. En 1998, se aseguró la parte
norte de la torre mediante dos cables de acero de 100 ni de largo y 4 toneladas
de peso cada uno.
La torre tiene 55 metros de
altura, pero sus cimientos sólo tienen 3 de profundidad. Inmediatamente después
de que se empezara a construir, el suelo empezó a ceder. Eso ocurrió en 1173, y
desde entonces el suelo ha estado cediendo lentamente
Los
arquitectos e historiadores del arte se llegaron a abandonar la torre a su
suerte. Entre el mes de febrero de 1999 y junio de 2001 se puso en práctica una
nueva técnica. En los cimientos de la parte norte se insertaron una serie de
tubos que debían permitir la extracción de 30 toneladas de tierra con la máxima
seguridad y, a continuación, enderezar la columna unos 50 cm. La nueva técnica
dio unos resultados magníficos, de manera que en la actualidad la torre presenta
una inclinación moderada, aproximadamente la que tenía hace unos 250 años. A
pesar de que es posible que nunca "adopte" la posición vertical por completo, su
situación actual puede considerarse como absolutamente estable.
El
"paciente" está friera de peligro y podrá sobrevivir sin problemas durante los
próximos 2000300 años. El 16 de junio de 2001, se abrió de nuevo el acceso al
público, ya que no existe riesgo alguno en la subida a este campanario de 55 ni
de altura. Incluso las siete campanas pueden volver a repicar.
CURIOSIDAD: Si alguien creía que
la Torre Pisa seguía siendo la la torre más inclinada del mundo, pues esta
equivocado, ahora la torre más inclinada del mundo se encuentra en Alemania, en
un pequeño pueblo llamado Suurhusen, ubicado en la Baja Sajonia. La torre de
Suurhusen tiene un grado de inclinación de 5,07 grados mientras que la Torre de
Pisa tan sólo tiene un grado de inclinación de 3,97 grados. La torre forma parte
de una iglesia cualquiera y de hecho, era una iglesia corriente hasta que ésta
empezó a separarse de la nave principal, inclinándose poco a poco.