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La
compañía japonesa Toyota: Japón, más que cualquier otro país, es capaz de
desafiar la preponderancia de la Gran Empresa de los Estados Unidos, y Toyota
tipifica la fuerza de ese desafío, ya que actualmente es el mayor productor de
coches fuera de los Estados Unidos. En 1971 Toyota fabricó 1,4 millones de
unidades, y Nissan-Datsun 1,1 millones. En comparación, British Leyland fabricó
en 1971 unos 0,85 millones de vehículos.
La historia de Toyota es la
historia de Sakichi Toyoda y su hijo, Kiichiro. En 1926 Sakichi formó una
empresa para comercializar su invento: un telar automático. Tras vender los
derechos del telar, cede el dinero a su hijo que crea, en 1937, Toyota Motor.
Toyota ha crecido gracias a la genialidad de uno de los más importantes
inventores del Japón, Sakichi Toyoda. Toyoda diseñó los que, 40 años antes,
fueron los telares textiles automáticos más perfeccionados del mundo. Su
compañía, denominada Toyoda Automatic Loom Works, recibió 100.000 libras en 1929
de una compañía de Lancashire como pago por los derechos para fabricar en
Inglaterra los telares Toyoda y, con este dinero, Toyoda se lanzó a la tarea de
organizar una división automovilística en su compañía. Tras una intensa
investigación, Toyoda juzgó que las perspectivas eran buenas para la fabricación
de coches pequeños con vistas al mercado interior y nombró responsable del nuevo
proyecto a su hijo Kiichiro. (imagen izq.)
Así, en 1896, desarrolla un telar
automático que tiene la capacidad de detenerse inmediatamente cuando se produce
una falla en la tela. El éxito de este invento enseguida es reconocido por la
compañía exportadora Mitsui, que firma un contrato para comercializar los
telares de Toyoda. Las máquinas diseñadas por Toyoda cuestan la décima parte de
los telares fabricados en Alemania y la cuarta parte de los telares franceses.
Hacia 1935 estuvieron listos los primeros
prototipos. Kiichiro envió a uno de sus ingenieros a los Estados Unidos para que
estudiase las técnicas de producción en serie; de esa forma, podrían ser
adoptados los últimos métodos de producción en cadena. Al llegar a Detroit, el
ingeniero decidió ir a la fábrica Packard porque esta compañía había organizado
visitas con guía por la fábrica. El hombre de Toyoda, sin levantar sospechas, se mezcló
tranquilamente durante varios días entre los turistas. Cada tarde, en la
habitación de su hotel tomaba notas y hacía bocetos. Luego regresó al Japón con
esa información en la que se basó la primera planta de montaje de Toyoda.
Hacia 1937, la división automovilística ya era lo suficientemente grande para
ser reorganizada como compañía independiente y fue entonces cuando se le cambió
el nombre por el de Toyota. En japonés, la palabra Toyoda requiere diez trazos
con la pluma, y Toyota solamente ocho. Esto nos inclina a pensar que se trató,
de una primera muestra de mayor productividad, aunque la explicación que se dio
fue la de que el número ocho era considerado más favorable por la familia Toyoda.
Pronto Japón se vio envuelto en la guerra y con él, naturalmente, la incipiente Toyota Motor Company. Después de la guerra, la economía japonesa atravesó un
largo y profundo bache y, en 1949, la restrictiva política monetaria aplicada
por las autoridades estadounidenses de ocupación llevó a la empresa al borde de
la quiebra. Continuamente Toyota tenía problemas de liquidez, ya que las
restricciones de crédito hacían que muchos propietarios de coches Toyota, que
los habían comprado a plazo, no pudiesen atender los pagos.
Toyota lanzó al mercado su primer
auto pequeño, el Modelo SA, en 1947. La producción de autos fuera de Japón
comenzó en 1959 en una pequeña planta en Brasil, y continuó con una creciente
red de plantas en todo el mundo.
La firma fue rescatada gracias a una importante reorganización que se efectuó
bajo la dirección de dos grandes bancos japoneses, el Mitsui y el Tokai. La
compañía fue escindida en dos panes: la división de producción (Toyota Motor
Company) y la división de marketing (Toyota Sales Company). El esquema salvó la
empresa al proporcionarle capital de explótación para la diyisión de producción.
El capital procedía de las “ventas” de coches Toyota a la compañía de marketing,
que los pagaba con pagarés que el Banco de Japón aceptaba redescontar.
Desde aquel momento, Toyota ha crecido casi ininterrumpidamente. Es el mayor
productor de coches de Japón, y Japón, que ha tenido una tasa de crecimiento del
20% en los últimos años, es él mercado automovilístico de más rápido desarrollo
en el mundo industrializado. Las importaciones de coches Toyota para el mercado
norteamericano han aumentado enormemente a partir de 1962. En 1966, 20.000
Toyotas eran absorbidos por el mismo; en 1969, 125.000. Esto ha hecho de Toyota
la única compañía, a excepción de Volkswagen, que ha vendido más de 100.000
coches en los Estados Unidos en un año; en l969, Toyota contribuyó con un 11% en
el total de coches importados en los Estados Unidos. Y en la actualidad, se ha
adelantado a sus rivales europeos en los Estados Unidos: Fiat, Volkswagen,
Renault y British Leyland.
Los productos Toyota alcanzan
importancia internacional durante la década del sesenta, cuando se radican
grandes instalaciones técnicas y de desarrollo en los Estados Unidos, Canadá y
el Reino Unido.
Toyota, fabricante de coches de más rápido crecimiento del mundo, vende en el
extranjero alrededor de una cuarta parte de su producción total. Esto hace que
sea la empresa que obtiene mayor cantidad de divisas en Japón, aunque la
compañía depende mucho menos de las exportaciones que algunos de sus
competidores europeos. Alrededor de un 40% de la producción de Fiat y más de un
70% de la de Volkswagen van al exterior, lo que subraya la prosperidad y la
riqueza del mercado interior japonés.
El principal factor del éxito de Toyota es
la prosperidad general del mundo que ha durado largo tiempo después de la
guerra. Por otra parte, la tasa de crecimiento que ha conocido la economía
japonesa ha sido excepcional, lo que, unido a las características de un mercado
altamente proteccionista como el suyo, ha contribuido a formar un contexto
idóneo para el desarrollo de las grandes compañías de negocios. Pero Toyota no
se ha limitado a dejarse llevar por el pleamar de la prosperidad; ha desplazado
a sus rivales. En los mercados mundiales, los coches Toyota han irrumpido en un
sinfín de nuevos países.
En Japón, Toyota ha incrementado sin cesar su participación en un mercado en
plena expansión. El secreto, del éxito de Toyota reside, aparentemente, en la habilidad y en
la previsión de sus dirigentes. En aspectos tales como la investigación de
mercado, ventas, ingeniería de producción, finanzas y relaciones laborales, sus
dirigentes poseen un brillante palmarés de éxitos, incluso silos comparamos con
lo que sucede habitualmente en Japón. Toyota, lo mismo que todas las empresas
automovilísticas japonesas, no cuenta con una tradición prolongada y opresora.
La industria automovilística japonesa no se creó hasta los años treinta, y hasta
los años sesenta no traspasó el umbral de la gran producción masiva. Por
consiguiente, la iniciativa y la flexibilidad se han manifestado con mayor
fuerza que en las empresas más antiguas.
Desde el principio, Toyota se lanzó al
exterior en busca de ideas sobre los conceptos de estilización y diseño. Era
posible beneficiarse de la dilatada experiencia occidental y adoptar la
tecnología más moderna y eficiente. Además, la adopción del estilo y del
-concepto de lujo occidentales ha supuesto para los coches -japoneses la
inmediata aceptación en los mercados más importantes del mundo. En contraste,
las industrias europeas y estadounidenses son muy antiguas, y muchas de ellas
han heredado tradiciones de producción y de dirección que a veces han
obstaculizado su progreso. Cabe preguntarse si, con el tiempo, aparecerán en
Japón’ problemas similares, pero por ahora esta interesante cuestión es una
incógnita.
Toyota no solamente ha crecido en tamaño, sino también en prosperidad. En
1969, la rentabilidad de las inversiones se elevó al 22,2%, con lo que Toyota se
convertía en la más rentable de todas las grandes firmas automovilísticas. La
rentabilidad de General Motors fue del 17,18% y la de Nissan del 18,4%. La
productividad de Toyota fue igualmente mayor que la de cualquier compañía
importante. En 1969, las ventas por empleado alcanzaron la cifra de 44.000
dólares, mientras que en General Motors la cifra fue de 30.000, en Nissan de
24.000, y en Volkswagen de 20.000. Además, en los últimos años la productividad
se ha incrementado a un ritmo que oscila entre el 15 y el 20% anual.
Toyota tiene el honor de ser
considerada la empresa automotriz más admirada del mundo. Es líder indiscutible
del mercado en Japón y Asia, es también la marca de vehículos no-americana que
mejor se vende en los EE.UU., y la marca japonesa líder en Europa.
La eficacia de Toyota estriba en varios factores. Uno de ellos es la novedad
de sus instalaciones. Todos los automóviles producidos en las enormes fábricas
que la firma tiene en Nagoya, que sobrepasan la cifra de 40.000 obreros, son
hechos en plantas inauguradas a partir de 1959. Al mismo tiempo, Toyota adoptó
rápidamente avanzadas técnicas de producción,, y los ordenadores electrónicos se
han ido incorporando con gran profusión en todas las operaciones.
Toyota ocupa,
asimismo, una posición envidiable en lo que se refiere a las relaciones
laborales, con huelgas de importancia prácticamente inexistentes desde 1959.
Hasta cierto punto, la devoción que profesan los obreros de Toyota a su empresa
es una característica de toda la industria japonesa, pero, una vez más, Toyota
ha sabido hacerlo mejor que otras compañías japonesas.
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