|
Se
denominan alimentos transgénicos a los obtenidos por manipulación genética que
contienen un aditivo derivado de un organismo sometido a ingeniería genética;
también se llaman así a aquellos que son resultado de la utilización de un
producto auxiliar para el procesamiento, creado gracias a las técnicas de la
ingeniería genética
La
biotecnología de alimentos aplica los instrumentos de la genética moderna a la
mejora de localidad de los productos derivados de las plantas, animales y
microorganismos. Desde tiempos remotos, él hombre ha seleccionado, sembrando y
cosechado las semillas que permiten la obtención de los alimentos necesarios
para el mantenimiento de su metabolismo . De la misma manera, se ha fabricado
pan, cerveza, vino o queso sin conocimiento alguno acerca de la ciencia genética
involucrada en estos procesos. Desde muy antiguo, los genes de los alimentos han
sufrido una modificación, destinada a
aumentar sus cualidades benéficas. La
biotecnología moderna permite a los productores de alimentos hacer exactamente
lo mismo en la actualidad, pero con mayor nivel de comprensión y capacidad
selectiva.
En un
principio, el hombre se alimentaba de los animales que podía cazar o de las
especies vegetales que crecían en su entorno más inmediato, Posteriormente se
idearon técnicas para cultivar ciertas plantas. Cuando los primeros seres
humanos decidieron establecerse y cultivar sus alimentos, en lugar de vagar para
encontrarlos, nacieron la agricultura y la civilización. Con el tiempo, los
métodos se han vuelto más sofística-. dos, pero todos los intentos por mejorar
los cultivos de alimentos han dependido, del enfoque popular de la naturaleza
hacia la producción. Las aves y abejas aún permiten a los reproductores cruzar
cultivos con sus parientes silvestres. La reproducción de híbridos desarrolla
características deseables, tales como un sabor más agradable, un color más
intenso y mayor resistencia a ciertas enfermedades vegetales.
La
era de los denominados «alimentos transgénicos» para el consumo humano ddirecto
se inauguró el 18 de mayo de 1994, cuando la Food and Drug Adminístration de los
Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen
«extraño» el tomate Flavr-Savr; obtenido por la empresa Calgene.
Desde entonces se han elaborado cerca de cien vegetales con genes ajenos
insertados. Los productos que resultan de la manipulación genética se pueden
clasificar de acuerdo con los siguientes criterios:
•
Organismos susceptibles de ser utilizados como alimento y que han sido sometidos
a ingeniería genética como, por ejemplo, las plantas manipuladas genéticamente
que se cultivan y cosechan.
•
Alimentos que contienen un aditivo derivado de un organismo sometido ingeniería
genética.
•
Alimentos que se han elaborado Utilizando un producto auxiliar para el
procesamiento (por ejemplo, enzimas), creado gracias a las técnicas de la
ingeniería genética. Este tipo de sustancias suelen denominarse alimentos
recombinantes. Para incorporar genes foráneos comestibles en la planta o en el
animal, es preciso introducir vectores o «parásitos genéticos», como plásmidos y
virus, a menudo inductores de tumores y otras enfermedades —por ejemplo,
sarcomas y leucemias...... Estos vectores llevan genes marcadores que determinan
la resistencia a antibióticos como la kanamicina o la ampicilina, que se pueden
incorporar a las poblaciones bacterianas (de nuestros intestinos, del agua o del
suelo). La aparición de más cepas bacterianas patógenas resistentes a
antibióticos constituye un peligro para la salud pública.
Existen diferentes alternativas para conseguir la mejora vegetal mediante la
utilización de la ingeniería genética. En el caso de los vegetales con genes
antisentido, el gen Insertado da lugar a una molécula de mRNA que es
complementaria del mRNA de la enzima cuya síntesis se quiere inhibir. Al
hibridarse ambos, el mRNA de la enzima no produce su síntesis. En el caso de los
tomates Flavr-Savr la enzima cuya síntesis se inhibe es la poligalacturonasa
responsable del ablandamiento y senescencia del fruto maduro. Al no ser activo,
este proceso es muy lento, y los tomates pueden recolectarse ya maduros y
comercializarse directamente Los tomates normales se recogen verdes y se maduran
artificialmente antes de su venta, con etileno, por lo que su aroma y sabor son
inferiores a los madurados de forma natural. En este caso, el alimento no
Contiene ninguna proteína nueva.
La
misma técnica se ha utilizado para conseguir soja con un aceite de alto
Contenido en ácido oleíco (89% o más, frente al 24% de la soja normal),
inhibiendo la síntesis deja enzima oleato desaturasa. La introducción de genes
vegetales, animales o bacterianos da lugar a la síntesis de proteínas
específicas. La soja resistente al herbicida glifosato, Contiene un en
bacteriano que codifica la enzima 5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintetasa.
Esta enzima participa en la síntesis de los aminoácidos aromáticos y la propia
del vegetal es inhibida por el glitosato; de ahí su acción herbicida. La
bacteriana no es inhibida.
El
maíz resistente al ataque de insectos contiene un gen que codifica una proteína
de Bacillus thuringiensis, que tiene acción insecticida al ser capaz de unirse a
receptores específicos en el tubo digestivo de determinados insectos,
interfiriendo con su proceso de alimentación y causándoles la muerte. La toxina
no tiene ningún efecto sobre las personas ni sobre otros animales. La
utilización de plantas con genes de resistencia a insectos y herbicidas permite
reducir el uso de plaguicidas y conseguir un mayor rendimiento. Además, se ha
obtenido una colza con un aceite de elevado contenido en ácido laúrico, mediante
la inclusión del gen que determina la síntesis de una tioesterasa de cierta
especie de laurel. Los vegetales resistentes a los virus se consiguen haciendo
que sinteticen una proteína vírica que interfiere con la propagación normal del
agente infeccioso. Estos vegetales contienen proteína vírica, pero en menor
proporción que las plantas normales cuando están severamente infectadas.
Los
vegetales transgénicos más importantes para la industria alimentaria son, por
momento, la soja resistente al herbicida glifosato y el maíz resistente al
insecto conocido como taladro. Aunque en algunos casos se emplea la harina, la
utilización fundamental del maíz en relación con la alimentación humana es la
obtención del almidón, y a partir de éste, de glucosa y de fructosa. La soja
está destinada a la producción de aceite, lecitina y proteína.
Beneficios de la biotecnología de
alimentos
Estas
nuevas técnicas auguran posibilidades reales de optimizar la producción de
alimentos. El método mencionado en el caso de los tomates —cosechados para el
con-, sumo directo, sin necesidad de que maduren artificialmente en cámaras— se
está aplicando al cultivo de melones, duraznos, plátanos y papayas de mejor
sabor, y a flores recién cortadas, cuya duración se prolonga. Más concretamente,
la biotecnología influirá positivamente en los siguientes aspectos:
• Mejor calidad de los granos en
semilla.
• Mayores niveles de proteínas en
los cultivos de forrajes.
• Tolerancia a sequías e
inundaciones
‘•Tolerancia a sales y metales.
• Tolerancia al frío y al calor.

Los experimentos de manipulación
genética aplicados a producción de maíz han arrojado un balance positivo
en la actualidad el maíz y la soja son los vegetales transgénicos más
importantes para la industria alimentaria.
Riesgos de la Biotecnología de los
alimentos
La
introducción de genes nuevos en el genoma de la planta o del animal manipulado
provoca transformaciones impredecibles de su funcionamiento genético y de SU
metabolismo celular; el proceso puede acarrear la síntesis de proteínas extrañas
para el organismo —responsables de la aparición de alergias en los
consumidores.....; la producción de sustancias tóxicas que no están presentes en
el alimento no manipulado, así como alteraciones de las propiedades nutritivas
(proporción de azúcares, grasas, proteínas, vitaminas, etc.).
Hay
suficientes peligros reales como para afirmar que estos alimentos no son
seguros. Las experiencias pasadas con biocidas como el DDT, aconsejan una
prudencia extrema. Junto a ¡os riesgos sanitarios, la amenaza para el medio
ambiente es, incluso, más preocupante La extensión de Cultivos transgénicos pone
en peligro la biodiversidad del planeta potencia la erosión y la contaminación
genética, además del uso de herbicidas (un importante foco de contaminación de
las aguas y de los suelos de cultivo). Según un informe de la OCDE, el 66% de
las experimentaciones de campo con cultivos transgénicos que se realizaron en
años recientes estuvieron encaminadas a la creación de plantas resistentes a
herbicidas La Agencia de Medio Ambiente de Estados Unidos advierte de que este
herbicida de amplio espectro ha situado al borde de la extinción a una gran
variedad de especies vegetales del país; por otro lado, está considerado uno de
los más tóxicos para microorganismos del suelo, Como hongos, actinomicetos y
levaduras.
Otra
de las preocupaciones fundadas es el posible escape de los genes transferidos
hacía poblaciones de plantas silvestres, relacionadas con dichos cultivos
transgénicos, mediante el flujo de polen: la existencia de numerosas
hibridaciones entre si todos los cultivos transgénicos y sus parientes
silvestres ha sido bien documentada La introducción de plantas transgénicas
resistentes a plaguicidas y herbicidas en los campos de cultivo conlleva un
elevado riesgo de que estos genes de resistencia pasen, por Polinización cruzada
a malas hierbas silvestres emparentadas creándose así las denominadas «súper
malas hierbas», capaces de causar graves daños en plantas y ecosistemas
naturales.
A su vez, estas plantas transgénicas con características nuevas
pueden desplazar a especies autóctonas de sus nichos ecológicos. La
liberación de organismos modificados genéticamente al medio ambiente tiene
consecuencias a menudo imprevisibles, pues una vez liberados —el animal o la
planta —,se reproducen y se dispersan por su hábitat, imposibilitando cualquier
control.
|