Costó
trece años y 250 millones de dólares, pero el extenso Imperio Ruso finalmente
estaba cruzado por vías en 1904. Sergei Witte, el ministro de finanzas ruso que
había dirigido la construcción de los 8.800 Km. de vía del ferrocarril
Transiberiano, lo calificó como «una de las mayores empresas del siglo en el
mundo entero». La línea se extendía desde los montes Urales, en la Rusia
europea, a través de la desolada Siberia y de Manchuria hasta Vladivostock, en
el mar de Japón. «He dedicado mi cuerpo y mi alma a esta empresa», comentó un
orgulloso Witte. Los críticos dijeron que había hecho un trabajo de primera
clase construyendo un tren de tercera.
El
trazado poseía un diseño muy pobre, habla sido construido a bajo costo con
materiales baratos, y era propenso al colapso. «Tras una primavera de lluvias»,
explicó un viajero, «el tren circulaba fuera de las vías como las ardillas». De
hecho, en septiembre, cuando el tramo final del Transiberiano, en el peligroso
sur del lago Baikal, estuvo finalmente colocado, el tren descarriló diez veces
durante las pruebas.
Aun
así, el ministro de finanzas declaró que la línea era todo un éxito. Rusia no
tendría que esperar mucho: necesitó desesperadamente el tren para trasladar
soldados y provisiones a través del continente, hacia Manchuria, donde la guerra
ruso-japonesa se hallaba en su apogeo.
Irónicamente, la propia vía férrea fue una de las causas mayores de la guerra.
Debido a las dificultades del terreno del este de Siberia, los constructores del
Transiberiano, con permiso del gobierno chino, habían tomado un atajo hacia la
costa a través de Manchuria. Cuando la rebelión boxer estalló, Rusia desplegó
miles de soldados en Manchuria para proteger su propiedad. Japón, que tenía sus
propios planes para la región, se opuso frontalmente. Siete meses antes de que
último riel fuese colocado empezó la guerra.
Datos de interés:
El recorrido atraviesa siete husos horarios distintos. La duración total del
viaje depende del servicio en cuestión, pero el promedio es de ocho días y siete
noches.
A intervalos regulares a lo largo del trayecto se cambian las locomotoras, se
comprueban los bogies, según se deduce del sonido metálico producido al
golpear una barra de acero, y se bombea el agua fresca necesaria para el
suministro del tren por medio de mangueras.
La mayoría de las composiciones tienen más de 500 metros de coches de pasajeros.
Rusia y Mongolia se caracterizan por su ancho de vía (trocha) ancha, mientras
que China utiliza el ancho de vía (trocha) estándar, por lo que hay un cambio de
ancho de vía (trocha). Esto implica que las formaciones que viajan hacia o desde
China no pueden cruzar la frontera directamente, sino que cada coche de
pasajeros debe ser levantado para que sus bogies sean cambiados. Esta operación,
junto con los trámites de aduana y el control de pasaportes, puede hacer que el
cruce de la frontera demande varias horas.
Cuanto menor es el número que el tren lleva como identificación, menos paradas
hace y por lo tanto más rápido es el viaje. No obstante, el número del tren no
supone diferencias en cuanto a los tiempos requeridos en el cruce de fronteras.
Hay dos clases de acomodos: blando, con asientos totalmente tapizados; y duro,
con asientos de plástico o de cuero. Los dos tipos de asientos se convierten en
camas para viajar de noche. El tipo de acomodo blando consiste en grandes
compartimentos tipo europeo con 2 ó 4 literas, mientras que el tipo de acomodo
duro consiste en compartimentos de cuatro literas o en coches sin
compartimentos.
El menú del tren tiene 18 páginas.
Fuente Consultada: Wikipedia, El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín) y La Ciencia
en el Siglo XX - Tomo II