Vida y Obra de Madame Curie y Su Esposo
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Marie Curie

Investigadora francesa, de origen polaco, cuyo apellido de soltera fue Sklodowska. nació en Varsovia y murió  en Sallanches (1867-1934). Colaboró con su esposo, Pierre Curie, en la investigación de los fenómenos de radiación, descubierta por el profesor Henri Becquerel.

Por estos trabajos Becquerel compartió el premio Nobel de Física (1903) con el matrimonio. Fallecido Pierre Curie, Marie prosiguió los estudios iniciados en común y, en 1911, obtuvo el premio Nobel de Química, por el descubrimiento de los elementos radiactivos radio y polonio.

Pierre fue un físico francés, n. y m. en París (1859-1906). Educado en la Sorbona. Descubrió en 1883 la piezoelectricidad. Empezó su estudio de los cuerpos radiactivos en 1896 en unión con su esposa Marie Curie, con la que recibió el premio Nobel de Física en 1903.

 

En medio de un desorden increíble en el «hangar» que les servía de laboratorio en la Escuela de física y química de París, Fierre y Marie Curie se afanaban. Desde que conocieron los trabajos del físico Henri Becquerel, que descubrió la radiactividad, dedicaron toda su energía al estudio de esta radiación. A partir de la pechblenda, un mineral de uranio, lograron aislar en 1898 dos nuevos elementos, el radio y el polonio, este último fue nombrado así por Marie en recuerdo de su país natal. En 1903, ambos sabían que sus trabajos habían llamado la atención de la comunidad científica. En junio, Marie presentó su tesis sobre las propiedades atómicas del uranio ante un jurado absorto.

En el transcurso del mismo mes, la célebre Royal Institution británica los invitó a presenta: un ciclo de conferencias. En noviembre, la Royal Society de Londres les concedió la medalla Davy. Finalmente, el 10 de diciembre, la Academia de Ciencias de Estocolmo, en Suecia, anunció públicamente que se les había otorgado el premio Nobel de física, junto con Henri Becquerel. Una pareja discreta de científicos accedía así a la celebridad.

En su laboratorio, Pierre y Marie Curie formaban una pareja totalmente dedicada a la ciencia. Estaban convencidos de que ésta debía ayudar a la humanidad a vivir mejor: Fue este humanismo, así como sus investigaciones los que forjaron su renombre mundial.

Una joven brillante: Marja Skíodowska nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, que entonces estaba ocupada por los rusos. Al terminar sus estudios secundarios en forma brillante, Marja soñaba con abrazarla carrera científica, pero en Polonia las mujeres no estaban autorizadas a ingresar en la universidad. Sus padres lamentablemente no le podían ofrecer estudios en el extranjero: su hermana Bronja iría a París a estudiar medicina. Marja permaneció en Polonia dando lecciones particulares a los niños de familias acomodadas, mientras que en el mayor secreto, en las tardes, impartía cursos a los obreros en la universidad libre polaca.

En 1891, sin hablar una palabra de francés, viajó a París para encontrarse con su hermana. En la Sorbona, Marja siguió cursos de física. Era una estudiante brillante y aprobó en 1893 su licenciatura, ocupando el primer lugar. Al año siguiente fue segunda en la licenciatura de matemáticas. Por intermedio de un amigo polaco conoció a Pierre Curie, ocho años mayor que ella, físico en la Escuela de física y química de París, con el que se casó en julio de 1895.

Un científico precoz
Como su joven esposa, que adoptó el nombre de Marie, Pierre Curie manifestó prematuramente excepcionales aptitudes intelectuales. Nacido en París el 15 de mayo de 1859 en el seno de una familia protestante, obtuvo su licenciatura en física a los dieciocho años e ingresó en la Facultad de ciencias en calidad de ayudante. Junto con su hermano Paul Jacques, que trabajaba en el laboratorio de mineralogía de la Sorbona, estudió los cristales y descubrió el fenómeno de la piezoelectricidad. Gracias a innumerables observaciones científicas realizadas, los hermanos elaboraron un electrómetro de cuadrante, que llegó a ser el electrómetro Curie.

En 1883, Pierre fue nombrado jefe de trabajos en la nueva Escuela de física y química de París. Allí se dedicó al estudio de los cristales, introduciendo en el campo de la física las nociones de simetría, que fueron adoptadas rápidamente por los cristalógrafos. Su tesis doctoral presentada en 1895, que versaba sobre las propiedades magnéticas de los cuerpos a diversas temperaturas, lo llevó a formular la llamada ley de Curie.

«En interés de toda la humanidad»
«Renunciando a la explotación de nuestro descubrimiento, nosotros hemos renunciado a la fortuna que habría podido, después de nosotros, ser transmitida a nuestros niños. Yo he debido defender nuestras concepciones frente a nuestros amigos, quienes pretendían, no sin una razón valiosa, que si hubiéramos garantizado nuestros derechos, habríamos conseguido los medios financieros necesarios para la creación de un Instituto del radio satisfactorio. [...] La humanidad tiene ciertamente necesidad de hombres prácticos que saquen el máximo partido de su trabajo sin olvidar el bien general, salvaguardando sus propia: intereses. Pero tiene también necesidad de soñadores para quienes las prolongaciones desinteresadas de una empresa son tan cautivadoras que les resulta imposible a mirar por sus propios beneficios materiales. [...] Sin embargo, una sociedad bien organizada debería siempre asegurar a sus trabajadores los medios eficaces para cumplir su función en una vida desembarazada de las preocupaciones materiales y libremente consagrada al servicio de a investigación científica».
Marie Curie, Notas autobiográficas.


La labor incesante: Tras conocer a Marie, Píerre dejó de lado una parte de sus trabajos sobre los cristales y junto con ella se consagraron únicamente en los fenómenos de la radiactividad. En la penumbra del «hangar» de la calle Lhomond, la pareja pasaba días estudiando sin descanso las propiedades del radio y midiendo cada vez con mayor precisión las radiaciones.

Ni la notoriedad que les valió el premio Nobel, ni aun la educación de sus dos hijas, Irene y Eve, nacidas en 1897 y en 1904, los apartaba de este paciente trabajo al que dedicaron toda su vida. Cuando abandonaban su laboratorio era sólo para impartir cursos: Pierre en la Escuela de física, Marie en la Escuela normal superior de Sévres. Pierre y Marie Curie estaban convencidos que las investigaciones realizadas tendrían aplicaciones promisorias, razón por la cual huían de lo mundano y rehusaban los honores.

En conjunto con el Dr. Danlos, del hospital Saint-Louis, la pareja afinaba sus mediciones y multiplicaba los experimentos para revelar las facultades terapéuticas de las radiaciones del radio, susceptibles de tratarlos tumores cancerosos. Sin embargo, esta unión orientada por completo al trabajo sufrió un quiebre súbito en 1906.

El 19 de abril, al abandonar la facultad de ciencias y caminando por la calle Dauphine, un coche a caballo arrolló a Pierre y murió enseguida. A petición del Consejo de la facultad de ciencias Marie aceptó seguir con la enseñanza de su marido. El 5 de noviembre asumió la cátedra bajo la mirada curiosa del público.

Era la primera vez que en Francia una mujer accedía a un puesto universitario. Si: pronunciar elogio alguno a quien ella reemplazaba, como la tradición lo exigía, Marie  inició de inmediato su clase, reanudándose donde Pierre se había detenido: «Cuando consideramos los progresos logrados en los dominios de la física durante los diez últimos años, nos sorprende el gran avance de nuestras ideas en lo concerniente a h electricidad y a la materia...».

Grandeza y miseria: el año 1911
La «viuda célebre», como se la llamó era adelante, proseguía sus investigaciones sobre la radiactividad junto con su asistente André Debierne. A fines de 191" sus amigos, entre ellos Pierre Perrin y Paul Langevin, la animaron para que postular; a un puesto en la Academia de Ciencias Siempre modesta, Marie aceptó sin gran entusiasmo, en tanto una campaña a prensa se desencadenó contra ella.

En las columnas de los diarios de extrema derecha se cuestionaba la posible e inconveniente nominación de una mujer en la prestigiosa Academia. Por su condición femenina, de origen polaco, agnóstica y por haber aplaudido la rehabilitación de Dreyfus, Marie Curie fue el blanco de los panfletistas xenófobos y antisemitas. En la Academia de Ciencias fueron numerosos los que quisieron evitar el escándalo. El 23 de enero, por sólo dos votos, los académicos prefirieron a Edouard Branly, competidor de Marie Curie.

Profundamente herida por esta cobardía de la comunidad científica, debió afrontar algunos meses más tarde un nuevo ataque, más calumnioso aún. En noviembre se lanzó una acusación contra Marie de mantener una relación con el físico Paul Langevin. En la Actiott frangaise, Léon Daudet transformó este sórdido rumor en un segundo caso Dreyfus y alborotó a los periodistas que la asediaron en su domicilio.

Sin embargo, el año 1911 terminó con una noticia feliz. Los jurados de Estocolmo, quizá sensibles a los ataques de los que Marie Curie había sido víctima, decidieron concederle el premio Nobel de química por sus trabajos sobre la determinación de la masa atómica del radio. Pero este brillante reconocimiento no bastó para consolarla: Marie prefirió abandonar Francia y se instaló en Inglaterra durante un año.

LA TRAGEDIA
El 19 de abril de 1906 era un día lluvioso. A las 14 y 30 Pedro Curie salía de la Facultad de Ciencias y, cuando cruzaba distraídamente la Rué Dauphine, se encontró de pronto frente a un gran carro que se le venía encima. Sorprendido, intentó tomarse de la pechera del caballo, pero resbaló sobre el pavimento mojado y cayó bajo las ruedas; el carro, con su peso de seis toneladas, le pasó por encima, causándole la muerte. Pedro Curie había nacido en 1859. María no se dejó abatir por el cruel dolor y se dedicó con más ahínco aún a su trabajo. Un mes más tarde le fue confiada la cátedra de su esposo en la Sorbona. En 1911 se le confirió el Premio Nobel de Química; nadie más en el mundo había recibido dos de estos premios. Tras haber fundado el gran "Instituto del Radio" en París, María Curie falleció el 4 de julio de 1934, en un sanatorio de Alta Saboya, víctima de una prolongada exposición al radio, el elemento que después de la gloria le trajo la muerte. María Curie había nacido en 1867.

LA CIENCIA AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD
A su regreso, Marie Curie reanudó su trabajo, cuya mayor preocupación era su valoración en el ámbito médico. En 1914, el Instituto Pasteur y la universidad de París fundaron el Instituto del radio. Durante la Primera Guerra mundial, los tratamientos con rayos X demostraron su eficacia. Para ir en ayuda de los heridos, Marie Curie equipó veinte vehículos con material radiológico, los «pequeños Curies». Con su hija Irene, que trabajaba entonces a su lado, lanzó un amplio programa de equipamiento hospitalario y veló por la formación de 150 enfermeras. Culminada la guerra, Marie Curie se instaló en su Instituto y se empeñó en conseguir una provisión sistemática de radio, cuyo precio era tal que se lanzaban suscripciones a escala mundial para permitir abastecer los laboratorios.

En Estados Unidos se organizó en 1921 una extensa colecta en beneficio de la recién creada Fundación Curie y, durante un viaje triunfal, Marie Curie recibió de manos del presidente estadounidense un gramo de radio puro. La afamada científica no cesó en promover la investigación, cuyos frutos debían ser beneficiosos para la humanidad. Al tiempo que participaba en los trabajos de la Comisión de cooperación internacional, ella procuraba distribuir los fondos recaudados y destinarlos a obras universitarias, ofreciendo becas de estudio, ayudando a diferentes laboratorios, principalmente en su Polonia natal. Cansada y afectada por la enfermedad que la consumía, una leucemia a causa de la prolongada exposición a las radiaciones, Marie Curie murió en julio de 1934.

Esposo Curie
Los esposos Curie en el laboratorio

Una familia de premios Nobel
Marie Curie es la única persona que ha recibido dos premios Nobel, y quizá los jurados de Estocolmo pensaron en ella cuando en diciembre de 1935, un año después de su fallecimiento, decidieron otorgar el premio Nobel de química a su hija y a su yerno, Irene y Frédéric Joliot-Curie. Irene trabajaba en el Instituto del radio, donde conoció a un joven investigador, Frédéric Joliot. Casados en 1927, se dedicaron juntos, como lo hicieron Pierre y Marie, a la investigación sobre la radiactividad y lograron transformar átomos en isótopos radiactivos desconocidos en estado natural. Este descubrimiento de la radiactividad artificial, que les valió el Nobel, constituía un adelanto notable para la física nuclear. El año siguiente, Irene Joliot-Curie sería, junto con Suzanne Lacore y Cécile Brunschwicg, una de las primeras mujeres ministras. En el gobierno del Frente Popular fue nombrada subsecretaría de Estado de la investigación científica.

Marie es profesora

A Primera mujer que llegó a enseñar en la Sorbona, Mane Curie asumió la cátedra el 5 de noviembre de 1906. Ese día el grupo más selecto de París presionaba en la secretaría de la facultad para obtener una tarjeta de invitación.

CRONOLOGÍA:

1859: Nacimiento de Pierre Curie en París, el 15 de mayo.
1867: Nacimiento de Marja Sklodowska en Varsovia, el 7 de noviembre.
1891: Llegada de Marja a París.
1895: Wilhelm Conrad Roentgen descubre los rayos X. Pierre Curie obtiene su doctorado y se casa con Marja.
1897: Nacimiento de Irene, primera hija de Pierre y Marie Curie, el 12 de septiembre.
1898: Descubrimiento del radio y del polonio.
1903: El premio Nobel de física es otorgado a Henri Becquerel y a Pierre y Marie Curie.
1904: Pierre es nombrado profesor de física en la Sorbona. Nacimiento de Eve, segunda hija de los Curie.
1906: Muerte accidental de Pierre Curie. Marie es la primera mujer que enseña en la Sorbona.
1911: Marie Curie recibe el premio Nobel de química.
1914: Fundación del Instituto del radio.
1914 - 18: Marie instruye a enfermeras en radiología para cuidar los heridos de guerra.
1921: Nacimiento de la Fundación Curie, para el tratamiento del cáncer.
1922: El 7 de febrero, Marie Curie ingresa en la Academia de medicina.
1926: Frédéric Joliot es empleado en el Instituto del radio.
1924: Matrimonio de Frédéric Joliot y de Irene Curie.
1934: Muerte de Marie Curie.
1935: Irene y Frédéric Joliot-Curie reciben el premio Nobel de química.

AMPLIACIÓN...

La química y física Marie Sklodowska de Curie (1867-1934) fue la única mujer galardonada con dos premios Nobel. El primero, de Física, fue otorgado en 1903 y compartido con su esposo Pierre 'Curie (1859-1906) y con Antoine-Henri Becquerel (1852-1908), por haber descubierto la radiactividad (es decir, la emisión de radiaciones por parte de algunos núcleos atómicos).

El segundo, de Química, le fue concedido en 1911 por el hallazgo de dos elementos radiactivos de gran importancia: el polonio y el radio. El radio resultó ser de vital importancia en las primeras terapias radiantes aplicadas para la lucha contra el cáncer. Lamentablemente, Marie muere de leucemia, una enfermedad cuyo origen probable haya sido la exposición excesiva a las radiaciones.

La paradoja ocurrida en la vida de esta mujer, sencilla y trabajadora, se repite aun hoy con el uso de los radioisótopos: éstos han mejorado notablemente la calidad de vida del hombre, pero a su vez han producido terribles tragedias. Los radioisótopos se usan con múltiples fines pacíficos, entre ellos, obtener energía eléctrica en las centrales nucleares, o bien, en medicina, para mejorar las técnicas de diagnóstico por imágenes y de laboratorio; también se aplican en el tratamiento de enfermedades cancerosas y en la esterilización de material descartable (jeringas, agujas, cánulas, etc).

Además, nuevos proyectos han permitido que la radiactividad se emplee también en otras áreas: por ejemplo, para tratar los residuos cloacales y en el caso de las técnicas de radiopreser-vación (usadas a veces para irradiar alimentos y así evitar su putrefacción). Cabe recordar que en nuestro país, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) instaló en 1970 una planta de irradiación en el Centro Atómico Ezeiza.

Técnicamente, la irradiación de alimentos consiste en un proceso en el que el alimento absorbe radiaciones ionizantes, es decir que producen iones; de esta manera se inhibe el crecimiento de brotes en bulbos, tubérculos y raíces y se eliminan parásitos, bacterias y toxinas. Si la cantidad de irradiación es lo suficientemente alta, se puede lograr la esterilización del alimento. Mediante esta técnica es posible conservar alimentos frescos (frutas, verduras, carnes) y también aquellos desecados, como huevos en polvo, cacao soluble y vegetales deshidratados.

Aunque estas prácticas están autorizadas por varios países, entre ellos el nuestro, no todos aprueban el uso de la irradiación de alimentos, en particular, y el uso de los radioisótopos, en general. Este desacuerdo responde, tal vez, a los perjuicios ocasionados por la radiactividad a través de la historia. Prueba de ello son las bombas de neutrones, lanzadas en 1945 sobre las poblaciones japonesas de Hiroshima y Nagasaki, o el terrible accidente nuclear ocurrido en la central energética de Chernobyl, Ucrania, en 1986.

PARA SABER MAS...
EL ELEMENTO MISTERIOSO: UN ELEMENTO MISTERIOSO
Mientras los esposos Curie trabajaban en la Universidad, en la cámara oscura del modesto laboratorio parisiense del profesor Enrique Becquerel, ocurrió un hecho extraordinarias sales de uranio que el profesor había dejado en la penumbra, en un paquete, sobre una placa fotográfica, impresionaron a ésta, atravesando el papel que las envolvía.

Becquerel intuyó inmediatamente que las sales de uranio emitían rayos espontáneamente; además, examinando la pecblenda, el principal uranífero, observó que ésta manifestaba una acción fotográfica mucho mayor de la que pudiera haber correspondido a su contenido de uranio. Dedujo que la pechblenda debía contener otro elemento dotado de una fuerza de impresión de las placas muy superior a la del uranio.

becquerel quimicoBecquerel conocía a los Curie y su capacidad y le habló a María de su descubrimiento y le preguntó si quería ocuparse de las investigaciones. Entusiasmada, María aceptó y hasta convenció a su marido: "Estoy segura —le dijo— de que la impresión de la placa depende de un elemento desconocido." Consultaron a Mendeleiev, el creador de la tabla de los elementos, y éste, desde San Petersburgo, respondió que en sus tablas existía un espacio disponible para un ele mentó de ese tipo. Los Curie, entonces, decidieron dedicarse a la investigación del nuevo elemento.

Les fue cedido un pequeño depósito en la planta baja de k Escuela de Física. Se trataba de un local húmedo, donde se guardaban las máquinas fuera de uso. Los Curie escribieron al gobierno austríaco, que era el propietario de las mina de pechblenda de San Joachimsthal, en Bohemia, y, algunos días más tarde, descargaban desde un carro, en el patio frente al depósito, una tonelada de residuos de pechblenda Comenzó para los Curie una labor agotadora.

Se pasaban días enteros revolviendo la masa de pechblenda en ebullición con una gran barreta de hierro. Los sofocantes vapores transformaban el local en un verdadero infierno. El humo acre irritaba los ojos y la garganta, pero los dos sabios proseguían heroicamente su labor, día tras día.

Mientras tanto, la tonelada de pechblenda quedó reducida a unos cincuenta kilos y, en julio de 1898, los Curie aislaban un nuevo elemento, trescientas veces más activo que el uranio. María resolvió denominarlo "polonio", tomando este nombre del de su patria.

El fatigoso trabajo prosiguió: sobre las desvencijadas mesas se acumulaban productos cada vez más concentrados y más ricos en uranio, reducidos finalmente a unos pocos gramos. En 1902, más de cuatro años después de comenzar las investigaciones, María fue la primera persona que pudo contemplar en una probeta una pizca de polvo blanco, opaco, parecido a la sal de cocina: el radio. La gran meta había sido alcanzada y los esposos Curie pudieron anunciar al mundo la existencia de un nuevo elemento, ¡dos millones de veces más radiactivo que el uranio! El descubrimiento maravilló al mundo entero: los Curie se hicieron famosos y recibieron toda clase de honores. Algunos meses más tarde obtenían el Premio Nobel, juntamente con Becquerel, que había indicado la senda de las investigaciones.

María era feliz: su primera hija, frene, nacida durante el glorioso y terrible período de las investigaciones, contaba ya siete años (ella también llegaría a ser una científica ilustre y recibió el Premio Nobel en 1935). En 1904 nacía la segunda hija, Eva, y un año más tarde Pedro Curie fue electo académico de Francia y nombrado profesor de física en la Sorbona. Todo se desarrollaba de la mejor manera posible.
 

Fuente Consultada:
QUÍMICA I Polimodal Alegría-Bosack-Dal Fávero-Franco-Jaul-Ross
Enciclopedia del Estudiante Tomo IV CODEX

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