UNESCO - Patrimonios de la Humanidad
El Mundo y Argentina: Sitios Declarados

EL MUNDO Y ARGENTINA: SITIOS DECLARADOS COMO PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD

>Inicio >Menú Maravillas del Mundo

Patrimonios de la Humanidad de Argentina

La Unesco y el Patrimonio De la Humanidad

 

 

 

 

Patrimonios de la Humanidad en Argentina Que es UNICEF? Desafíos de la Cumbre de las Américas

Patrimonios de India-Nepal-Sri Lanka

Consejo de Líderes Veteranos

OMS


El patrimonio es el legado que hemos recibido del pasado, lo que vivimos en el presente y lo que transmitimos a las futuras generaciones.

Todos los países poseen sitios y monumentos de interés local o nacional pero para que este "patrimonio nacional" sea considerado también "patrimonio mundial" tiene que ser patrimonio de "valor universal excepcional".El concepto de Patrimonio de la Humanidad fue reconocido oficialmente por la UNESCO de París en 1972.

Una convención internacional fija el marco administrativo y financiero para la protección del “Patrimonio de la Humanidad Cultural y Natural” que está formado por “los monumentos, conjuntos y parajes que poseen un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia, y por monumentos naturales, formaciones geológicas, parajes naturales que poseen un valor excepcional desde un punto de vista estético o científico”.

Un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad, es un sitio específico (sea bosque, montaña, lago, desierto, edificación, complejo o ciudad) que ha sido nominado y confirmado para su inclusión en la lista mantenida por el Programa Patrimonio de la Humanidad, administrado por el Comité del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO compuesto por 21 estados miembros que son elegidos por la Asamblea General de Estados Miembros por un período determinado. (entrar al menú arriba para ampliar esta información)

ORIGEN DE LOS PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD: Después del descubrimiento y después de la apertura vendría la valoración, la limpieza, la restauración y la consolidación, así como los trabajos de contención de la arena para que no volviera a cubrir los templos. Todo ello requeriría, con pausas y reanudaciones en los trabajos, en los descubrimientos y en la atención, un siglo más o menos.

En el período comprendido entre las dos guerras mundiales, Abu Simbel ya había sido excavado, limpiado, defendido y consolidado (lo necesitaba, pues algunas de las pilastras interiores, excavadas en la roca, empezaban a ceder, aplastadas por el enorme peso de la cubierta); pero por encima de todo había sido valorizado como uno de los rijas grandes testimonios de la historia del antiguo Egipto. Y todavía faltaba el traslado lejos de su antiguo asentamiento para salvarlo de las aguas; pero ésta, como veremos, es una historia actual, típica de nuestro siglo.

Egipto, decía el historiador griego Heródoto, es el "don del Nilo"; en una tierra donde prácticamente no llueve nunca, el gran río, con sus inundaciones anuales que aportan limo y agua, es la base de la vida. De ahí que se pensara a menudo en regular sus aguas, canalizarlas para poder aprovecharlas en cualquier época del año. A este deseo normal de los habitantes de Egipto (cuyo número aumentaba sin cesar) nuestra época ha añadido el interés por las fuentes de energía, la explotación del "oro blanco" para producir electricidad.

Existe un punto ideal para bloquear el Nilo con un dique que sirva para dichos fines y este lugar es Assuán, en el valle de la primera catarata, allí donde Nubia se convierte en el Egipto propiamente dicho. A finales del siglo pasado, los ingenieros ingleses ya construyeron allí una presa que más tarde se amplió. Pero esto significaba que gran parte de los monumentos que allí se encontraban permanecerían cubiertos por las aguas durante la mitad del año. Era un duro precio que se tenía que pagar a cambio de los beneficios que la presa proporcionaría; pero se hizo, tratando empero de consolidar los monumentos con las más modernas técnicas para que pudieran resistir la forzada inmersión.

Sin embargo, a mediados de nuestro siglo, la vieja presa ya no bastaba, y se pensó en construir otra más grande y mucho más fuerte. Esta presa provocó indirectamente una guerra que estuvo a punto de convertirse en mundial. Su construcción significaba también la inundación de los templos de Abu Simbel y, casi con toda seguridad, su ruina, porque la arenisca con la que están construidos no hubiera soportado los efectos de la erosión.

Eso ya era un crimen contra la cultura, pero que, por otra parte, parecía inevitable. El mundo, que durante su milenaria historia ha dado y sigue dando continuas e innumerables muestras de falta de sensibilidad por los problemas culturales, no hubiera vacilado en aceptar la ruina de algunas toneladas de piedras faraónicas. Por eso, cuando Kamal ed-Din Hussein, ministro egipcio de Educación y Cultura, solicitó a la UNESCO salvar los templos nubios, quizá no esperaba más que una fría indiferencia disfrazada de interés oficial.

Pero lo que sucedió hubiera llenado de orgullo a Ramsés, demostrándole hasta qué punto sus queridas construcciones eran admiradas y apreciadas al cabo de milenios. En pocas semanas se organizó una misión de estudio y después otra de salvamento, en las que participó todo el mundo. Abu Simbel fue rigurosamente localizado, fotografiado, fichado y observado desde cualquier punto de vista; pero esto no bastaba, lo que había que hacer era conservar los templos.

TRASLADO DE ABU SIMBELExpertos franceses, italianos y alemanes fueron enviados a Egipto para estudiar el conjunto, y basándose en sus informes se tomó la decisión definitiva: apelar a los gobiernos y al pueblo de todo el mundo para salvar un monumento cuya pérdida hubiera sido "irreparable para el patrimonio cultural de la humanidad". Y por una vez, la humanidad respondió.

En junio del año 1963, después de haber descartado numerosos proyectos (entre ellos el fabuloso de levantar todo el complejo sobre un conjunto de cabrias), se tomó la decisión definitiva: cortar los templos en grandes bloques, de una veintena de toneladas cada uno; elevarlos hasta un nivel que los resguardase de las aguas del lago formado por la presa y reconstruirlos con todo cuidado, de manera que tuviesen una situación lo más idéntica posible a la original. Así, después de treinta y tres siglos, se volvía a trabajar por la gloria de Ramsés.

Y por si todo eso no fuera bastante, también hemos recuperado algo (aunque no en su esplendor originario) que se había perdido cuando la construcción de la primera y vieja presa de Assuán: la isla de Philae y su espléndido conjunto de templos. La isla, en la primera catarata, en la frontera de Nubia (el nombre, que en antiguo egipcio debía sonar algo así como Paaleq, quiere decir "lugar remoto"), estaba dedicada al culto de Isis; sus edificios se remontan a Nectanebo II, último rey de la XXX dinastía (380-340 antes de Cristo), pero fueron completados por Tolomeo II Filadelfo y por Tolomeo III Euergete. Durante la dominación romana se consolidó y acrecentó el esplendor del lugar, que fue uno de los últimos refugios del paganismo.

La decoración se remonta a la época imperial y nuevos edificios, entre ellos el llamado "pabellón de Trajano", enriquecen el conjunto. La decadencia llegó con Justiniano, quien prohibió el culto de Isis y de Osiris.

Explorado y restaurado a últimos del siglo XIX, el conjunto fue reforzado en sus diferentes partes, creyéndose, bastante injustificadamente, que esto bastaría para preservarlo de la erosión de las aguas que lo cubrirían. Pero posteriores observaciones revelaron la existencia de graves daños en las inscripciones y en la decoración en general; pero entonces ya sé estaba construyendo la nueva presa de Assuán que, al hacer descender el nivel del agua, haría emerger de nuevo la isla.

El progreso, algunas veces tiene la triste contrapartida de exigir víctimas: pero en este caso el precio a pagar hubiera sido demasiado elevado si se hubiera sacrificado Abu Simbel y Philae. Afortunadamente, en esta ocasión no ha sido así; la presa proporciona bienestar a toda una nación, Philae ha vuelto a emerger de las aguas y Abu Simbel ha mantenido intacto su esplendor, aunque ya no se levante en el mismo lugar que Ramsés escogiera. Frente a tantas destrucciones inútiles, nuestra generación puede envanecerse de esa magna obra.

Patrimonios de la Humanidad de Argentina

  Ciudad de Mohenjo Daro Templo de Baalbek Los Cereales Primer Científico Criollo

Existen las Razas?

 Origen de la Vida

Origen del Hombre

Teoría de la Evolución

Aparición de la Vida

El Hombre en la Sociedad

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

Sonico Meneame

Si te gusta esta página, votá!

(+) Tips o Sugerencias Sedna

 Autor del Diseño, Mantenimiento y Armado Usando Las Fuentes Consultadas