|
El Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF) es el único organismo de las Naciones
Unidas dedicado exclusivamente a contemplar las necesidades de los
niños. Su misión es trabajar en favor de los niños del mundo según las
necesidades que éstos tengan, salvaguardando sus derechos, sin
discriminación de raza, credo, nacionalidad, situación o creencia
política.
UNICEF fue creado en 1946 por la Asamblea
General de las Naciones Unidas y hoy en día sigue respondiendo a
situaciones de emergencia y extendiendo, además, su labor a un terreno
más amplio que apunta a lograr que los niños gocen de todas las
oportunidades posibles para crecer y disfrutar de manera productiva y
satisfactoria de sus vidas.
La Junta Ejecutiva de UNICEF confirmó este
mandato en enero de 1996, fecha en la que se adoptó una declaración como
la misión de UNICEF enunciando que: “Se guía por la Convención sobre
los Derechos del Niño y brega por establecer los derechos del niño como
principios éticos y parámetros internacionales de comportamiento hacia
los niños”.
Este organismo trabaja con otros similares
de las Naciones Unidas, instituciones gubernamentales, organizaciones no
gubernamentales y las comunidades para proporcionar servicios de
atención primaria de salud, educación básica y provisión de agua potable
y saneamiento en más de 140 países en desarrollo.
En octubre de 1953, la organización, que
entonces se conocía como Fondo Internacional de las Naciones Unidas de
Ayuda a la Infancia, se convirtió en una entidad permanente del sistema
de las Naciones Unidas para la Infancia, aunque se mantuvo la sigla
original que se conoce hasta hoy. Durante los años ‘50, UNICEF se unió a
la OMS, los gobiernos y las ONGs (Organismos No Gubernamentales) en
grandes campañas contra las ancestrales enfermedades que afectaban a los
niños, como la frambesia, el tracoma, la sífilis, la lepra, la
tuberculosis y la malaria. Así se salvó la vida de millones de niños.
Hacia el decenio de 1960, era claro que se
había logrado una extraordinaria solidaridad mundial, y UNICEF era el
vínculo entre las necesidades de los niños, las víctimas de la pobreza y
de otras circunstancias difíciles y una comunidad mundial dispuesta a
brindar ayuda. En 1965, UNICEF recibió el Premio Nobel de la Paz por
fomentar la hermandad entre las naciones y se subrayaba su compromiso:
“en la liberación de cientos de millones de niños de la ignorancia, la
enfermedad, la desnutrición y el hambre’.
La “revolución para la supervivencia y el
desarrollo de la infancia”, presentada por UNICEF en 1982, combinaba
programas comunales con la movilización nacional e internacional. Esta
campaña reunió técnicas eficaces en función de sus costos: la inmuniza
ción de la infancia, la lactancia materna, la terapia de re-hidratación
oral para combatir la deshidratación producida por las enfermedades
diarreicas.
El objetivo de esta cruzada era hacer
frente a la “emergencia silenciosa” mundial: muertes de millones de
niños a causa de enfermedades fáciles de evitar. A fines de los ‘80 y
principios de los ‘90, se produjeron dos acontecimientos significativos
que han servido para guiar las prioridades de UNICEF durante este
decenio: la Convención sobre los Derechos del Niño y la Cumbre Mundial
en favor de la Infancia. Los años ‘90 bien pueden recibir el nombre de
“el decenio de los derechos del niño”.
La Convención sigue siendo una de las
bases más firmes de los esfuerzos de esta organización y cuenta con el
mérito de ser la convención sobre los derechos humanos aceptada con
mayor rapidez en la historia. |