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El
mundo artístico e intelectual de la Alta Edad Media
En la Baja Edad Media la cultura
está en manos de la Iglesia, pese a la cada vez mayor presión por parte de los
municipios. Los estudiantes universitarios son considerados a todos los efectos
como clérigos menores, y en caso de que cometan algún delito o deban rendir
cuentas ante la justicia son siempre juzgados por tribunales eclesiásticos, no
civiles.
La
Alta Edad Media fue una época de estupenda vitalidad artística e intelectual. El
periodo fue testigo del crecimiento de las instituciones educativas, un
renacimiento del interés por la cultura antigua, un despertar del pensamiento
teológico, el resurgimiento de la ley, el desarrollo de una literatura vernácula
y una explosión de actividad en el arte y la arquitectura.
Si bien los monjes
continuaron desempeñando un importante papel en la vida intelectual, cada vez
más el clérigo secular, las ciudades y las cortes (fueran de reyes, príncipes o
altos funcionarios eclesiásticos) comenzaron a ejercer una nueva influencia. De
importancia especial fueron las nuevas expresiones que surgieron en los pueblos
y ciudades.
Surgimiento de las Universidades
Las
universidades, tal como las conocemos con profesorado, estudiantes y grados
académicos fue un producto de la Alta Edad Media. La palabra universidad se
deriva de la palabra latina universitas, que significa corporación o gremio, y
hacía referencia a un gremio de maestros o estudiantes. Las universidades
medievales eran gremios educativos o corporaciones que formaban a individuos
instruidos y capacitados.
LOS ORÍGENES DE LAS UNIVERSIDADES

Productos de la Alta Edad Media, las
universidades proporcionaron a los estudiantes educación artística liberal
básica y la oportunidad de continuar estudiando leyes, medicina o teología. Los
cursos se enseñaban en latín, principalmente por maestros que leían de libros.
No había exámenes en los cursos individuales, pero los estudiantes tenían que
pasar un examen oral completo para obtener un grado.
La
educación en la Alta Edad Media descansaba, sobre todo, en el clero, es decir,
en los monjes. Aunque las escuelas monásticas fueron centros de aprendizaje
desde el siglo IX, fueron rebasadas en el curso del siglo XI por las escuelas
catedralicias, organizadas por el clero secular (monástico). Las escuelas
catedralicias se extendieron con rapidez en el siglo XI.
Había veinte en el año
900, pero para el año 1000, su número había crecido cuando menos hasta
doscientas, ya que cada ciudad catedralicia se sentía obligada a establecer una.
Las más famosas fueron las de Chartres, Reims, París, Laon y Soissons, todas
ubicadas en Francia que era, en verdad, el centro intelectual de Europa en el
siglo XII. Aunque el propósito principal de la escuela catedralicia era educar a
los sacerdotes para ser hombres de Dios más letrados, también atrajeron a otros
individuos que deseaban contar con alguna educación, pero no querían ordenarse
sacerdotes. Muchos administradores universitarios tuvieron títulos como los de
canciller, preboste y decano, originalmente utilizados para los funcionarios de
los capítulos de la catedral.
La
primera universidad europea apareció en Bolonia, Italia (a menos que uno esté de
acuerdo de conceder esta distinción a la primera escuela de medicina,
establecida con anterioridad en Salerno Italia). La fundación de la Universidad
de Bolonia coincidió con la renovación del interés por el derecho romano sobre
todo por el redescubrimiento del Código de Derecho Civil de Justiniano (véase la
opción Renacimiento del derecho romano) En el siglo XII un gran maestro, como
lrnerio (1088-1125) podía atraer a estudiantes de toda Europa. La mayoría de
ellos eran seglares, a menudo individuos de edad que desempeñaban funciones de
administradores de los reyes y príncipes, y estaban deseosos de aprender más
sobre derecho para aplicar sus conocimientos en sus profesiones.
Para
protegerse, los estudiantes de Bolonia formaron un gremio, o universitas, que el
emperador Federico Barbarroja reconoció y al cual le dio una cédula en 1158.
Aunque el cuerpo docente también se organizó como grupo, la universitas de
estudiantes de Bolonia tuvo mayor influencia. Obtuvo, por parte de las
autoridades locales, una promesa de libertad para los estudiantes, regulé el
precio de los libros y del hospedaje y, además, determiné los estudios> las
cuotas y el profesionalismo de los maestros. Se multaba a los profesores si
faltaban a una clase o comenzaban tarde sus lecciones. La Universidad de Bolonia
siguió siendo la mejor escuela de leyes de Europa durante la Edad Media.
En el
norte de Europa, la Universidad de París se convirtió en la primera universidad
prestigiosa. Varios maestros —que habían recibido su licencia para enseñar de la
escuela catedralicia de Notre Dame, de París— comenzaron a aceptar estudiantes
extra por una paga. A finales del siglo XII estos maestros de París formaron una
universitas, o gremio de maestros.
En 1200, el rey de Francia Felipe Augusto
reconoció de manera oficial la existencia de la Universidad de París. La
Universidad de Oxford, en Inglaterra, se organizó según el modelo de la de
Paris, y apareció por primera vez en 1208. Una migración de académicos de
Oxford, ocurrida en 1209, condujo a la fundación de la Universidad de Cambridge.
En la Alta Edad Media los reyes> papas y príncipes rivalizaron en la fundación
de nuevas universidades. A finales de la Edad Media había ochenta universidades
en Europa, la mayoría de ellas localizadas en Inglaterra, Francia, Italia y
Alemania.
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