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La literatura en la Alta Edad
Media
El
latín fue el lenguaje universal de la civilización medieval. Usado en la iglesia
y en la escuela, permitía a los hombres letrados comunicarse en cualquier parte
de Europa. El resurgimiento intelectual de la Alta Edad Media incluyó una
explosión de literatura latina. Aunque el latín seguía utilizándose para
propósitos literarios, en el siglo XII gran parte de la literatura creativa se
estaba escribiendo en los idiomas vernáculos (los idiomas locales, como el
español, francés, inglés o alemán).
En el transcurso de la Edad Media existió
una literatura popular vernácula, la cual se manifestó, sobre todo, en las sagas
germanas, celtas, islandesas antiguas y eslavas. Pero, en el siglo XII surgió un
nuevo mercado para la literatura vernácula cuando los laicos educados, en las
cortes y en la nueva sociedad urbana, buscaron avenidas novedosas de
entretenimiento.
Tal
vez la literatura vernácula más popular del siglo XII fue la poesía
trovadoresca, principalmente producto de nobles y caballeros. Esta poesía se
centró en el amor cortesano, el amor que un caballero profesaba a una dama,
generalmente una dama noble casada, la cual lo inspiraba a convertirse en un
osado caballero y en un poeta aún mejor. Un buen ejemplo se puede encontrar en
los lamentos de un noble cruzado, Jaufré Rudel, quien acaricia el recuerdo de
una dama soñada tiempo atrás, de la cual asegura que siempre estará enamorado,
aunque teme que nunca la conocerá:
Lo
más triste, lo más gozoso, es que debo partir,
Dejadme
contemplarla por un sólo día,
Mi amor de
lejos,
No la veré,
porque su tierra y la mía
están
separadas, y los senderos son difíciles de encontrar Tantas veredas, yyo perderé
mi camino,
Así lo quiere
Dios.
Sí, no conoceré
otro amor más que el de ella,
Y si no es el
de ella, no habrá amor ninguno.
Ella ha
sobrepasado todo.
Tan hermosa es,
tan noble, que sería
Un prisionero
de las huestes de los infieles [musulmanes] En una tierra lejana, si sobre mí
Sus ojos se
posaran
Aunque surgió en el sur de Francia, la poesía trovadoresca también difundió en
el norte de Francia, Italia y Alemania.
Otro
tipo de literatura vernácula fue la chanson de geste
o épica heroica. El primero y más fino ejemplo es la obra titulada la
Chanson de Roland (El Cantar de Roldán) , que apareció alrededor del año 1100
escrito en un dialecto del francés, lengua romance derivada del. Las chansons de
geste (cantares de gesta) se escribieron para una sociedad dominada por el
varón. Los principales acontecimientos descritos en estos poemas, como en El
cantar de Roldán, son batallas y torneos políticos. Su mundo gira alrededor de
los combates en que los caballeros pelean bravamente por sus reyes y señores.
Las mujeres desempeñan un pequeño papel, o ninguno, en este género literario.
Aunque las chansons de geste seguirían produciéndose en el siglo XII, se volvió
popular un tipo distinto de poema largo, el romance cortesano. Éste se compuso
en dísticos rimados y trataba de un asunto romántico: caballeros valientes,
damas virtuosas, malvados magos, palacios encantados, hadas, animales parlantes
y extraños bosques. La historia del rey Arturo, el rey legendario de los
bretones del siglo y se convirtió en un tema popular del romance corte sano. Las
mejores versiones de las leyendas arturianas sobreviven e las obras de Chrétien
de Troyes, cuyos romances cortesanos fuero considerados por sus contemporáneos
como las obras de un magistral narrador de cuentos.
El
Cantar de Roldán es uno de los mejores ejemplos deL chanson de geste medieval o
épica heroica. Inspirado en un acontecimiento histórico, relata ¡a emboscada a
la retaguardia del ejército franco de Carlomagno en los Pirineos. Se escribió
trescientos años después del acontecimiento que al parecer narra, pero arroja
más luz sobre el siglo XI, que sobre la época de CarloMagno. Vascos cristianos
que emboscaron al ejército de CarloMagno se convierten en musulmanes; los
soldados francos, en caballeros franceses. Este texto cuenta la muerte de
Roldán, sobrino de CarloMagno, quien comandaba la diezmada retaguardia.
El Cantar de Roldán
Siente Roldán
que la muerte lo cerca.
Se le escapa el
cerebro por las orejas.
A Dios ruega
que llame a su lado a sus pares.
Y para él mismo
implora ayuda al ángel Gabriel.
A fin de evitar
la vergüenza, ha cogido en una mano
su olifante, y
con la otra su espada Durandarte.
Más allá de
donde una saeta de ballesta alcanza,
hacia España se
dirige, a un barbecho,
y sube a un
cerro donde un hermoso árbol
cubre cuatro
gradas de mármol.
Allí, en la
hierba verde se desploma
y se desvanece,
pues la muerte lo cerca(...)
Siente Roldán
que la muerte lo apremia
Y lo recorre de
la cabeza al corazón.
La sombra de un
pino ha buscado
Y sobre la
hierba se ha echado de bruces.
La espada y el
olifante ha puesto bajo su cuerpo
Y su cabeza ha
vuelto hacia los paganos.
Y así ha hecho
para que Carlos y los franceses
Digan que el
bravo conde, en verdad,
Ha sido un
conquistador hasta la muerte.
Pronta y
repetidamente se ha confesado
Y sus pecados
ofrece a Dios con su guante.
Siente Roldán
que su hora está cerca.
Mira hacia
España desde lo alto de un monte escarpado
Y se golpea el
pecho con la mano:
«Mi culpa
confieso y tu misericordia imploro, Señor,
Por todos los
pecados, sean grandes o pequeños,
Que desde mi
nacimiento he cometido
Hasta este día
en que la muerte me alcanza’:
Su guante
derecho hacia Dios ya tiende
Y ángeles del cielo hacia él
descienden.
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