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LA VÍA LÁCTEA:
Los astrónomos saben ahora que el conjunto de estrellas que vemos
durante la noche es parte de un gigantesco sistema. La forma de este
sistema estelar se parece bastante a la de dos platos encarados con sus
bordes en contacto y una especie de abultamiento en su parte central.
El sistema solar no está ni mucho menos
cerca del centro de este sistema estelar, sino a unos dos tercios de él.
Las estrellas aparecen concentradas con mayor densidad en la parte
central y en la porción plana situada entre los dos bordes de los
“platos”, esto es, en el plano central. Podemos darnos cuenta de esto al
observar el cielo en una noche clara: una tenue banda luminosa atraviesa
el cielo de un extremo al otro.
Los hombres primitivos ya se dieron cuenta
de la presencia de esta banda luminosa muchas leyendas tuvieron su
origen en ella, conociéndose con el nombre de Vía Láctea. Tras la
invención del telescopio, los astrónomos observaron que está constituida
por gran número de estrellas individuales, y ahora sabemos que tal
conjunto de estrellas representa el plano central de nuestra Galaxia.
Aunque el sistema solar esté situado cerca del borde de este. sistema
estelar, la Vía Láctea se ve atravesando todo el, cielo eh forma de una
batida rectilínea, tanto al norte como al sin del ecuador, lo cual
indica que el sistema solar se encuentra el el plano central de la
Galaxia, de modo que de cualquier lado que nos volvamos podemos observar
esta densa reunión. de estrellas.
Cuando miramos hacia el cielo en una
dirección distinta a la de la Vía Láctea, vemos que las estrellas no
están ya tan agrupadas; por el contrario, aparecen muy repartidas por el
firmamento. Esto es debido a que entonces miramos hacia fuera del plano
central y a través de la parte menos densa de la Galaxia. En efecto, la
Vía Láctea nos señala en el espacio la dirección del plano central del
sistema de estrellas del cual el Sol es un miembro más.
Nuestra Galaxia es inmensa en comparación
con la magnitud de las distancias estelares antes mencionadas. Desde la
"parte superior a la inferior” —esto es, a lo largo del diámetro menor
de su abultamiento central— tiene un espesor de 20.000 años-luz. Y desde
un borde al otro la distancia es de 100.000 años-luz.

La mitología griega dice
que la diosa Hera, esposa de Zeus, se negaba a amamantar al pequeño
Hércules pues había sido fruto de una aventura. En una ocasión lo
acercaron a su pecho mientras dormía, pero Hera despertó, lo retiró
suavemente de su pezón y la leche se derramó por los cielos, dando forma
a las brillantes constelaciones que admiramos en la noche.
Estos valores no incluyen, sin embargo, la
distancia a ciertas estrellas que se encuentran por encima y por debajo
de ‘la propia Galaxia. Algunas de estas estrellas están solas, pero la
mayoría de ellas constituyen grandes cúmulos estelares. Estos cúmulos
(denominados cúmulos globulares) forman una especie de halo alrededor de
la Galaxia. Cada cúmulo lo forman millares y, a veces, decenas de
millares de estrellas agrupadas en forma de esfera o de globo. El más
cercano de ellos se encuentra a unos 20.000 años-luz del sistema solar.
Nuestra Galaxia, por lo tanto, está
constituida por un conjunto de. estrellas, la mayor parte de las cuales
se encuentra en el plano o en el abultamiento centrales, junto con mi
halo de estrellas individuales y de cúmulos globulares. En nuestro siglo
los astrónomos han demostrado que la Galaxia contiene además una
considerable cantidad de gas y de polvo.
Observado a través del telescopio, parte
de este gas y polvo presenta el aspecto de grandes nubes luminosas
nebulosas, de la palabra latina que significa nube. La más famosa de das
estas nebulosas es la gran nube gaseosa de la constelación de Orión. A
simple vista aparece como un puntito luminoso en medio de las tres
estrellas que representan la espada de Orión. Pero aun a través de un
pequeño telescopio se convierte en un objeto interesante para la
observación.
Las estrellas del cúmulo abierto,
denominado las Pléyades, están rodeadas de polvo iluminado por las
mismas. Si barremos el cielo con un telescopio, descubriremos muchas más
nebulosas que las que se aprecian a simple vista. La propia Vía Láctea
contiene gran número de ellas. Por ejemplo, nebulosas del tipo de las
que presenta la Vía Láctea al cruzar Sagitario cubren regiones que miden
centenares de años-luz, y muchas contienen brillantes estrellas
sumergidas en su seno.
"La Vía Láctea es parte
de un barrio cósmico más grande –un grupo de más de 35 galaxias conocido
como el Grupo Local. Estas galaxias se mueven por el espacio como una
sola unidad, unidas por su mutua atracción gravitatoria. El número de
galaxias que pertenecen al Grupo Local es incierto, debido a que los
astrónomos siguen encontrando nuevos residentes de este barrio
galáctico. Por ejemplo, una de las galaxias del Grupo Local fue
descubierta en 1997, a unos tres millones de años luz de la Tierra. Esta
nueva galaxia es diminuta: sólo contiene un millón de estrellas
aproximadamente, comparado con los cientos de miles de millones de la
Vía Láctea."
En muchas nebulosas gaseosas aparecen
surcos y regiones oscuras. La Vía Láctea también presenta surcos entre
las estrellas, como si existieran huecos en el fondo estrellado. Las
regiones oscuras en la Vía Láctea, así como en las nebulosas gaseosas
brillantes, son debidas a gas no luminoso y a polvo. Como veremos más
adelante, los astrónomos pueden distinguir el gas carente de luz del
polvo cósmico, pero aquí consideramos sólo el hecho de que ambos
oscurecen la luz procedente de las estrellas y nebulosas brillantes
situadas más allá de los mismos. Este efecto de cobertura en la Vía
Láctea nos impide observar lo que debe ser una visión grandiosa.
Debido al gran número de nebulosas
situadas entre nosotros y el centro de la Galaxia, no podemos ver el
brillante y compacto conjunto estelar que constituye el núcleo de la
Galaxia. Nuestros telescopios registran únicamente aquellas estrellas
que están situadas de este lado de la densa parte central.
A pesar del problema inherente a la
presencia del polvo y del gas oscuro, se ha descubierto que la totalidad
de nuestra Galaxia experimenta un movimiento de rotación. El Sol
que es una estrella bastante común, toma parte en esta rotación cósmica,
arrastrando consigo a la Tierra a los demás planetas. Como otras
estrellas cercanas, el Sol se mueve a través del espacio a razón de 240
Km./seg, velocidad que permitiría dar la vuelta a la Tierra en poco más
de dos minutos y medio. Aun así, la Galaxia es tan enorme, que el Sol
tarda tarda 225 millones de años en completar una revolución. Este
inmenso período de tiempo, denominado ano cósmico, cae fuera de nuestro
significado al considerar que hace dos años cósmicos la vida en la
Tierra estaba en sus albores, y hace menos de media centésima de año
cósmico que apareció el hombre.
Todas las estrellas de la Galaxia
intervienen en la rotación cósmica, aunque sus velocidades varían. Las
situadas más hacia el centro de la Galaxia generalmente se mueven con
mayor rapidez que las que se encuentran cerca del borde, Este movimiento
alrededor de la Galaxia constituye el principal desplazamiento de las
estrellas, pero cada una precedía a su vez pequeños movimientos locales.
Dicho de otro-modo, las estrellas no se mueven alrededor del centro de
la Galaxia como si se tratara de una masa sólida. Es más bien como si un
grupo de personas se dirigiera a tomar el Metro durante las horas punta;
aunque todas van en la misma dirección general, la trayectoria de cada
individuo está constituida por muchos movimientos distintos, hacia la
izquierda y hacia la derecha, a medida que evita el tráfico o a los
demás peatones. Lo mismo sucede con las estrellas de nuestra Galaxia: la
dirección general es la de giro alrededor del denso núcleo central.
Medir Paralaje (Parsec)
Fuente Consultada: Secretos
del Cosmos Tomo 2 (Salvat)
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