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Los
trabajadores de las nuevas fábricas en la época de la Revolución
Industrial estaban acostumbrados a un estilo de vida libre de
supervisores. A diferencia del trabajo doméstico, en el que los
obreros hilaban y tejían la ropa a su propio ritmo y tiempo, las
fábricas exigían una nueva, rigurosa disciplina ajustado a los
requerimientos de las máquinas. Esta selección se tomó de un
conjunto de reglas de una fábrica de Berlín, redactado en 1844,
característico de una compañía de cualquier parte donde se hubiera
implantado el sistema fabril.

En cada gran obra, y en la coordinación de un gran número de
trabajadores, el buen orden y la armonía deben considerarse como los
fundamentos para el éxito y, por consiguiente, se deben observar de
manera estricta las siguientes reglas:
1.
La jornada normal de trabajo comienza en todas las estaciones a las
6 a.m. en punto, y termina—después de los usuales descansos de media
hora para tomar el desayuno, de una hora para la comida y de media
hora para la hora del té— a las 7 p.m., y deberá observarse este
horario en forma estricta...
A los trabajadores que lleguen 2
minutos tarde se les deberá descontar media hora de su sueldo;
quienquiera que llegue tarde, más de 2 minutos, no podrá comenzar su
trabajo después del siguiente descanso; o al menos, se le descontará
su salario hasta ese momento. Cualquier disputa concerniente al
tiempo correcto se dirimirá teniendo en cuenta el reloj montado
encima de la caseta del vigilante.
3.
Ningún trabajador, ya esté contratado
por jornada o a destajo, podrá retirarse antes del final de la
jornada laboral sin haber recibido primero permiso del supervisor y
sin haberle proporcionado su nombre al vigilante. La omisión de
estas dos normas ocasionará una multa de 10 groschen de plata [diez
centavos] pagaderos al fondo para enfermedades.
4.
Los retardos consecutivos al trabajo
serán causa de despido. Esto también se aplicará a quienes sorprenda
ociosos un funcionario o supervisor y se nieguen a obedecer su orden
de regresar al trabajo...
6.
Ningún trabajador dejará su lugar de trabajo a meaos que sea por
motivos relacionados con su puesto.
7.
Toda conversación con los camaradas de trabajo está prohibida; si
algún trabajador requiere información respecto de si labor, debe
acudir al supervisor o al compañero de trabajo designado para ese
propósito.
8.
Se prohibe fumar en los talleres o en el patio durante la jornada de
trabajo, y a quien se le sorprenda fumando deberá multársele con 5
groschen de plata para el fondo de enfermedades...
10.
Las necesidades naturales deberán llevarse a cabo en los lugares
apropiados, y a quien se sorprenda ensuciando las paredes, las
cercas, las plazas, etc., lavándose la cara y las manos en el taller
y no en los lugares asignados para ese propósito, será multado con 5
groschen de plata para el fondo de enfermedades...
12.
Está por demás decir que todos los
supervisores y los funcionarios de la empresa serán obedecidos sin
ningún cuestiona-miento, y se les dará la debida deferencia. La
desobediencia será castigada.
13.
La suerte de quien sea sorprendido
ebrio en cualquiera de los talleres será su inmediato despido.
14.
Todo trabajador está obligado a informar a sus superiores de todo
acto de deshonestidad o de apropiación por parte de sus compañeros
trabajadores. Si omite hacerlo y se demuestra, mediante un
descubrimiento posterior de la fechoría que él tenía conocimiento de
ello en ese tiempo, estará sujeto a ser llevado al tribunal como
cómplice v el salario que se le daba será retenido como castigo. |