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La vida en los polos
La
vida de los esquimales y de otros pueblos árticos, como los lapones, se
ha visto afectada por el avance de la civilización y de los boL bres blancos
llegados desde otras regiones. La instalación de factorías para la industria del
pescado, el descubrimiento de petróleo y de riquezas minerales, han favorecido
el paulatino abandono de las costumbres tradicionales.
En la
actualidad, pocos son los grupos de pobladores que conserva intactos sus hábitos
primitivos. La introducción de armas de fuego para la caza y de buques
pesqueros, que facilitan la tarea de abastecerse de alimentos, pone en peligro
la existencia de las especies animales naturales de la región. En el otro
extremo del planeta, en el polo Sur, las condiciones climáticas son aún más
adversas para la vida del hombre y no existen poblaciones nativas en la zona.
El
noruego Roald Amundsen
(187 1928) comandó la expedición que pisó por primera vez el polo Sur, 14 de
diciembre de 1911, luego de superar incontables dificultad Casi al mismo tiempo
que Amundsen preparaba su viaje, otro explorador, el inglés Robert Scott
(1868-1912), se proponía alcanzar mismo objetivo.
Desafortunadamente, Scott llegó al polo Sur un m más tarde que Amundsen,
muriendo con sus compañeros de excepción en el viaje de regreso. Scott dejó
escrito un diario en el que relatan los angustiosos momentos que le tocó vivir
junto a sus compañeros. Las diferencias en los equipos seleccionados por cada u
de las expediciones determinaron el éxito de Amundsen y el fracase muerte de
Scott.
Amundsen se encargó, antes de partir, de apostar; viveres a lo largo del camino
haciendo varias expediciones cortas, cosa que no hizo Scott. Además, mientras
Amundsen decidió llevar perros para la travesía, Scott decidió hacerla con
ponis. Los perros pudieron adaptarse a las rigurosas condiciones del viaje, pero
los ponis, a pesar de poseer más fuerza, no fueron capaces de resistir.
LOS ESQUIMALES....
A
los pobladores autóctonos de las regiones del Ártico se los conoce con el nombre
de esquimales. Este término proviene de eskimo, que en la lengua de los
aborígenes canadienses significa «comedores de peces». Pero en realidad, los
esquimales se llaman entre ellos innuit, que significa «hombre grande”,
en el sentido de hombre importante.
La
vida de los esquimales está determinada esencialmente por la necesidad de
conseguir alimentos. Cuando e invierno, cada jefe de familia, provisto de su
cuchillo, su arpón, sus anzuelos y sus lámparas de aceite de foca, enganche los
perros al trineo y parte con su familia hacia la costa, donde la temperatura es
más alta.
La
primera actividad, cuando llegan a destino, es la construcción de su vivienda,
el iglú. Los esquimales se han ingeniado para protegerse del intenso frío, de
los vientos y de las tormentas de nieve a partir del elemento que tienen al
alcance de la Mano. Así, con sus cuchillos cortan bloques de hielo que disponen
a modo de ladrillos.
La
misma presión que ejerce un bloque contra otro. los une sin necesidad de ningún
pegamento. La caza de focas es esencial en la vida de estos pueblo que utilizan
su carne como alimento, el aceite como combustible para iluminarse y la piel
para el vestida Con sus arpones dispuestos para la caza, esperan pacientemente
hasta que alguna foca se asome a la superficie en busca de aire para respirar.
En el
verano, cuando los mares se deshielan, se hace posible el uso de los kayaks,
con los que salen a pesca’ al mar. Los esquimales se tornan luego hacia el norte
a tierra firme, y allí construyen sus viviendas con listones de madera que
recubren con cueros y pieles.
PARA
SABER MAS....
Los esquimales conservan un tipo
étnico definido, costumbres, tradiciones , una lengua propia. En el contacto con
americanos y europeos, algunas costumbres o hábitos bar cambiado, sobre todo al
transformar sus actividades, y se han convertido en verdaderos comerciantes.
Los esquimales cazan las focas y
las morsas, que les proporcionan su alimento, su combustible, sus materiales de
construcción, sus herramientas y también sus leyendas. Son pueblos que todavía
viven en armonía con el mar, del que extraen su subsistencia y al que respetan.
Por extraño que parezca, los
esquimales se han transformado en fanáticos consumidores, ávidos de productos de
todo tipo. Sus trajes tradicionales de piel de foca o de morsa han sido
abandonados, y sólo se utilizan durante las fiestas. Los arpones también han
sido olvidados, sustituidos por armas de fuego. Los esquimales pasan horas
enteras hojeando catálogos de venta contra reembolso, discutiendo la mejor
elección o encargando mercancías que esperan impacientemente.
Otra adquisición habitual es el
motor fuera de borda. Colocado sobre una canoa de piel de morsa, el fuera de
borda ha simplificado la vida de los cazadores y ha aumentado su radio de
acción.
¿Cómo consiguen los esquimales el
dinero necesario para estos despilfarras? En primer lugar, las morsas se venden
a buen precio, al igual que los objetos de marfil esculpidos, especialidad
esquimal que enloquece a los turistas. Además, el trabajo de guía de caza es muy
lucrativo: muchos occidentales descubren actualmente "los placeres" de los
safaris árticos. Los diversos suministros, el derecho de caza, el alojamiento y
los víveres vendidos por el guía cuestan caros; estas ganancias se destinan a la
comunidad.
Los estados de los que forman
parte las minorías esquimales han adoptado hacia ellos políticas diferentes. Los
daneses intentan en Groenlandia salvar las tradiciones locales, a la vez que
introducen la enseñanza y la civilización moderna. Estados Unidos y Canadá han
desarrollado una especie de modernización a toda velocidad, que conlleva la
desaparición del lenguaje primitivo, bello y rico, pero sin tradiciones
escritas, y el abandono de las costumbres tradicionales, que las nuevas
generaciones desprecian y consideran caducas.
La cultura sufre una regresión,
pero todavía no está realmente en peligro de extinción. Las costumbres del
bienestar moderno no han destruido su capacidad para orientarse en el mar
sembrado de bloques de hielo.
Aunque esté atravesando un período crucial de su historia, la característica del
pueblo inuit que más llama la atención es la alegría. Los esquimales son
propensos a la felicidad. Es muy difícil decir por qué razón.
Extraído de Los secretos del mar, de Cousteau.
Fuente Consultada: Ciencias Biológicas de Santillana
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