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Las
variedades son puntos de referencia del gran mapa de los vinos. Conocer la
variedad que se ha utilizado en la elaboración es muy interesante para el
consumidor. Este dato le da una información esencial sobre el sabor y el
carácter del vino que hay en la botella que se dispone a beber. Un vino de
chardonnay tendrá, por ejemplo, ciertas características gustativas debidas a su
procedencia.
La variedad no es más que uno de los factores del sabor —el suelo y la técnica
de vinificación pueden ser en ocasiones incluso más importantes—, pero algunas
nociones sobre las principales variedades resultan muy útiles a la hora de
elegir un vino.
Toda vid cultivada tiene como
remoto antepasado una planta silvestre que brotaba en el bosque y trepaba por
los árboles. Esta vid silvestre todavía se da en el Cáucaso y, en Italia, el
norte de España y Portugal, aún se hace crecer la vid a lo largo de los árboles
y en emparrados.
El arbusto muy podado que es la vid actual no se parece en nada
a estas plantas silvestres, pero el patrimonio genético sigue siendo el mismo
aunque la cepa original de Vitis vinífera haya evolucionado desde entonces en
miles de variedades. Los viticultores eligen cepas específicas en función de
criterios relacionados con las condiciones de cultivo y la calidad del vino que
se quiere producir.
El comportamiento de las
variedades en el viñedo se examina en el capítulo «La vinificación». En ese
capítulo se procura examinar el carácter que cada variedad confiere al vino
producido.
Entre la multitud de variedades
existentes, algunas han sido seleccionadas por los viticultores por sus
características particulares, y las mejores se han convertido en verdaderas
«estrellas internacionales». Todas estas cepas más apreciadas han nacido en los
viñedos de la vieja Europa y están relacionadas. tanto en la mente de los aficionados
como de los viticultores de todo el mundo, con los grandes vinos clásicos. En
Europa, y particularmente en Francia, la legislación vitícola regula el empleo
de las variedades:
todo el borgoña tinto de la Cóte
d’Or se hace casi exclusivamente con piñot noir y prácticamente todo el borgoña
blanco con chardonnay. Otras regiones autorizan diversas variedades: el burdeos
tinto lleva una proporción variable de cabemet sauvignon, cabernet franc, merlot
y de algunas otras cepas secundarias.
En algunos países de Europa, como
Italia y España, se han introducido las variedades francesas para completar las
tradicionales cepas locales. Se cultiva cabernet sauvignon en Toscana y
chardonnay en Cataluña para obtener nuevos vinos de un estilo más internacional.
Los viticultores americanos han
plantado amplias extensiones de las grandes variedades clásicas y de algunas
otras. Sin embargo, los expertos siguen discutiendo si la utilización de
una variedad muy conocida permite
a los vinificadores reproducir en otro lugar el sabor de los originales
europeos. Hay unanimidad en considerar que el carácter varietal, pese a que
influye considerablemente en el sabor del vino, es solamente un factor entre
otros. La insolación, el clima, el suelo y otros elementos propios de un
determinado viñedo afectan al crecimiento de las vides y al gusto de la uva.
Además, luego interviene el proceso de vinificación.
En la actualidad, la mayor parte
de la producción mundial procede de variedades no clásicas, que se cultivan por
respeto a la tradición, por su rendimiento o por su adaptación a la naturaleza
de los suelos y a las condiciones climáticas locales. No hay que pensar que sólo
las variedades clásicas producen buen vino. La tendencia mundial a favorecer un
puñado de variedades conocidas podría poner en peligro las cepas autóctonas, que
con sus características propias representan un precioso material genético capaz
de producir vinos de carácter original.
La identificación de las
variedades
Hasta hace bien poco, la etiqueta
de un vino no solía especificar el nombre de las variedades de las que procedía:
era incluso la excepción a la regla. Los viñedos californianos fueron de los
primeros en comercializar sus vinos bajo el nombre de la cepa correspondiente,
habituando a los consumidores americanos a identificar, por ejemplo, chardonnay
con un vino antes que con una variedad de vid. Los borgoñas tintos no mencionan
en sus etiquetas que el vino está compuesto exclusivamente de pinot noir. Una
reglamentación de la AOC francesa prohíbe incluso esa mención, salvo en casos
particulares, como el de los vinos de Alsacia.
En Francia, el desarrollo de los
vinos del país (que no son AOC) ha permitido la mención del nombre de las
variedades en las etiquetas. Los productores quieren así destacar esta
característica de monovarietal, ya que consideran que el nombre de una variedad
conocida (como sauvignon, chardonnay, cabemet sauvignon) tiene más posibilidades
de ser identificada y apreciada, y proporciona más valor añadido al vino que la
mera mención de su origen, una apelación con frecuencia desconocida, una más
entre miles.
AIREN
Es una de la variedades
vitivinícolas más antiguas y tradicionalmente la más cultivada en España. La
blanca airén ocupa la mayor superficie del viñedo español con un tercio del
total cultivado, es decir unas 450000 hectáreas, que la convierten en una de las
variedades más plantadas en el mundo.
Su cultivo se concentra
mayoritariamente en toda La Mancha y Valdepeñas, sobre todo en las provincias de
Ciudad Real y Toledo, siendo algo menor en Albacete y Cuenca.
Es una variedad rústica y fértil,
de brotación y maduración tardía, y muy resistente a la sequía, por lo que se
aclimata bien al clima árido manchego. Se trata de una planta vigorosa, sana y
bastante resistente a las enfermedades, siendo éste uno de los motivos por el
cual se plantó masivamente en la Península después de la plaga de la filoxera.
Sus vinos se caracterizan por un color amarillo, algunos bastante pálidos, con
reflejos verdosos; aromas frutales de media intensidad, con notas a fruta madura
—plátano, pomelo— y vegetales frescos; en boca son sabrosos, de fácil ingesta y
sin excesivas complejidades.
ALBARINO
De ella nace uno de los vinos
blancos varietales españoles más lujosos y con más personalidad. Hoy en día se
considera la mejor variedad blanca de Galicia y una de las más prometedoras del
país.
La mayor concentración de cultivo
se encuentra dentro de la demarcación de la DO Rías Baixas, en las comarcas de
Condado, Rosal y Salnés.
Es una cepa vigorosa, de brotación
temprana y maduración media. Crece bien en terrenos arenosos con bueN drenaje y
ligeramente ácidos, perO también se adapta a suelos más sólidos siempre que sean
frescos y pocO húmedos.
Se elaboran vinos de color
amarillo verdoso, extraordinariamente aromáticos, con buen equilibrio y
magnífico paladar. La gama aromática constituye una de sus mejores
características: son intensamente florales y frutales frescos cuando son jóvenes
y se amplían a matices más complejos de manzana madura, plátano e incluso de
caramelo de miel cuando evolucionan. En boca son frescos, cor cierto tacto
untuoso, sin faltarles acidez suficiente para mantenerlos vivos y sabrosos.
CABERNET FRANC
La
cabernet franc es prima de la cabernet sauvignon. Se cultiva en Burdeos para la
producción de vinos tintos, pero todavía es minoritaria en las mezclas con
cabernet sauvignon y medot. La excepción son los saintémilion, algunos de cuyos
grands crus
—como el Cheval-Blanc y el Ausone—
contienen un 50 % o más de cabernet franc. Está menos presente en los premiéres-cótes-de-bordeaux
y aún menos en las mezclas de crus classés del Médoc o de Graves. Esta cepa
tinta domina en cambio en ciertas regiones del Loira: algunos vinos como el
saumur, el bourgueil y el chinon proceden esencialmente, por no decir
exclusivamente, de cabernet franc. Pero al contrario de la cabernet sauvignon,
no se ha exportado con frecuencia y su fama se basa en su participación en las
mezclas clásicas bordelesas. Se encuentran algunas muestras de cabernet franc en
California, pero fuera de Francia es popular, sobre todo, en el noreste de
Italia, en Venecia y en la zona de FriulVenecia Julia.
CABERNET SAUVIGNON
La
cabernet sauvignon es la variedad tinta que ha tenido más éxito en todo el
mundo. Esta cepa se desarrolló en Burdeos y su nombre comenzó a ser conocido
hacia finales del siglo XVI y comienzos del XX.
Pero dado que tiene un rendimiento
bajo, la cabernet sauvignon sólo se cultiva donde se pretende obtener un vino de
calidad. Sus frutos son muy oscuros, pequeños y con una piel gruesa. Produce un
vino austero, tánico y muy coloreado, que se mezcla a menudo con el de otras
variedades, como la cabernet franc y la merlot.
La cabernet sauvignon tiene una
maduración tardía, lo que limita su cultivo a zonas templadas con otoños suaves.
En un clima muy cálido y en suelos fértiles, el vino puede resultar «confitado»
y falto de acidez; en climas más frescos puede presentar, en cambio, aromas a
hierbas. Pese a todo, e incluso si los pobres suelos de grava del Médoc parecen
poseer las condiciones ideales para su cultivo, la cabernet sauvignon se adapta
a condiciones variables. Los catadores la identifican por su color: rojo sombrío
con una nota violácea durante su primera juventud, que deriva al rojo ladrillo
con el tiempo. Su aroma recuerda las grosellas en los vinos jóvenes y la madera
de cedro en los más evolucionados. Por otra parte, el gusto de los vinos jóvenes
de cabernet sauvignon es bastante áspero, a causa. de sus taninos. Se adapta a
la perfección a la crianza en barrica de roble; los catadores buscan las notas
amaderadas y aprecian la armonía que existe entre los aromas afrutados de la
cepa, la concentración de sus taninos y el aporte de la madera. Esta variedad
confiere una particular virtud a los vinos de guarda: un gran burdeos tinto, de
una buena añada, continuará mejorando durante decenios.
Además de los burdeos, se
encuentra cabernet sauvignon en otros vinos franceses del suroeste, como en
Bergerac, o en los vinos del Midi y del Loira, donde convive con la cabernet
franc. En el resto de Europa, en España y en el centro y norte de Italia, es de
introducción reciente, aunque ciertas parcelas —de las denominaciones Rioja,
Douro o Chianti— tienen un siglo de existencia.
En la Europa del Este, Bulgaria
dispone de 18 000 ha de cabernet sauvignon —casi tantas como Burdeos— y sus
exportaciones al Reino Unido y a Escandinavia se encuentran en pleno desarrollo.
Está también presente en Rumania, Moldavia, Rusia, Georgia, Grecia, Turquía y
Líbano.
En Estados Unidos, California
produce numerosos vinos de calidad y, en Chile, hace más de un siglo que existen
viñedos de cabernet sauvignon con excelentes resultados.
Esta cepa ha sido muy bien acogida
por los suelos australianos, desde Canberra, en el sur, o Hunter Valley, en
Nueva Gales del Sur, y en otros viñedos aislados de clima frío. En Nueva
Zelanda, los primeros vinos de cabernet sauvignon fueron decepcionantes, pero la
viña es todavía joven y habrá que esperar más de diez años para que la variedad
manifieste todo su potencial de calidad.
CARIÑENA:
Es una de las variedades más antiguas de las cultivadas en España, concretamente
en el Campo de Cariñena, de donde recibe su nombre. Según Alain Huets de Lemps,
se tiene constancia de que esta variedad —llamada también mazuela o mazuelo en
la Rioja— ya se cultivaba en Nájera en 1562. La historia la sitúa principalmente
en la zona de Aragón, Tarragona, el Priorato y La Rioja, aunque en la actualidad
su mayor extensión de plantación se concentra en Tarragona y Gerona.
De España, esta variedad viajó a
Francia, extendiéndose por los Pirineos Orientales y el Aude, donde se asentó
bajo el nombre de carignan o carignane, hasta convertirse en la cepa más
característica de los vinos del Midi, en compañía de la cinsaut y la garnacha.
En California se conoce con el
apodo de «la uva del viticultor», debido a su gran vigor ylos altos
rendimientos. Es abundante en Argentina, Chile y México, y aparece en menor
cantidad en Sudáfrica e incluso en China. Se cultivó en Argelia, Túnez y
Marruecos, y llegó a ser la variedad principal de Israel, pero fue sustituida
con la llegada de las cepas nobles, de rendimientos más bajos y menos sensibles
al oídio.
Los vinos más característicos y
con mayor carácter elaborados en España con esta variedad se localizan en suelos
pizarrosos del Priorato, generalmente en mezcla con la garnacha. Son típicos
vinos tintos de mesa jóvenes que fácilmente alcanzan los 13 % vol. Vinificada en
monovarietal ofrece vinos de aroma bastante ligero, con leves predominios
florales de violeta, pero en contrapartida tienen un gran color y abundancia de
taninos, lo que los hace idóneos para reforzar otros tintos.
CHARDONNAY:
La chardonnay es la variedad blanca más apreciada dentro del pequeño grupo de
las cepas clásicas. En los cuatro puntos cardinales, los vinificadores han
intentado recrear; al menos parcialmente, el éxito que esta cepa tuvo en sus
tierras originales de Borgoña y de Champagne. Estos ensayos han demostrado que
se trata de una variedad muy adaptable, que puede producir vinos variados en
toda una gama de lugares distintos. Fácil de cultivar, soporta todo tipo de
climas, desde los Eríos de Champagne hasta los calores australianos.
Para la chardonnay, los referentes
clásicos son los vinos blancos de la C6te d’Or, de Chablis, del M3connais y de
Champagne. En Borgoña, la chardonnay se vinifica en solitario. En Champagne, por
contra, se mezcla frecuentemente con uvas negras de pinot noir y de pinot
meunier.
Su vino blanco asocia los sabores
de la chardonnay y del roble, una pareja muy bien avenida que se encuentra•
siempre donde se cultiva esta cepa. En general, las barricas de roble se usan
tanto para la fermentación del vino como para su crianza.
La chardonnay suele presentar
poderosos aromas: en los países más cálidos, el aroma a bollería, a mantequilla
fresca, a avellana y a pan dejan paso a los aromas agrios de las piñas y de las
frutas exóticas. Los mejores vinos de chardonnay envejecen bien. Otros, sobre
todo los que no han sida criados en madera, se hacen para ser bebidos
rápidamente. En el caso de los chardonnay, todo depende de la estrategia del
vinificador.
CHENIN
BLANC:La chenin es una
variedad en que la calidad es generalmente tan mediana como garantizada. En una
región -el Loira—, puede dar vinos blancos para. guardar; en los que la acidez
juvenil evoluciona hacia una madurez de una suavidad compleja y voluptuosa. En
Sudáfrica, en California y en otras regiones, produce vinos semisecos sin vicios
ni virtudes especiales: chenin es una variedad versátil.
La edad desempeña también un papel
importante: pocos vinos blancos. tienen una longevidad comparable a. la de estos
vinos melosos de chenin cuando pertenecen a un buen año.
Esta variedad es recomendable.
para los vinos de vendimias tardías, cuyas uvas sufren la podredumbre noble (Botrytis
cinerea). El corazón de esta cepa se encuentra en el vallej de Lyon, en Anjou, y
en la zona de] Vouvray.
GARNACHA
Todos
los indicios apuntan a España como la patria originaria de la garnacha tinta.
Esta cepa vigorosa ocupa aquí el segundo puesto en la superfiçie total de
viñedo, con cerca de un 14 %, además de representar el 4 % de la plantación
mundial, lo que la sitúa en el primer puesto de la tabla de las variedades
tintas.
Se considera que es originaria de
Aragón, concretamente de tierras de la provincia de Zaragoza, desde donde se
extendió paulatinamente a las regiones limítrofes, de allí a casi toda España,
luego cruzó los Pirineos para instalarse en el sur de Francia y hoy se encuentra
representada en una buena parte de los países vitivinícolas del mundo.
Existen muchas otras versiones
referentes al origen de esta apreciada variedad. En realidad, no se sabe si su
nombre surgió del propio color «granate» de sus vinos.
Es una cepa muy vigorosa,
resistente a la sequía, sensible al mildiu y la botrytis, y de brotación y
maduración tardía. Con ella se obtienen vinos de buena graduación alcohólica, de
atractivo color rojo dorado y acidez moderada. No obstante, estos vinos
envejecen rápido y son sensibles a la oxidación. Aunque son típicos los rosados
navarros, frescos y frutales, su mayor aportación se centra en la mezcla para la
elaboración de numerosos vinos tintos de renombre universal. Por ejemplo,
interviene aportando los 14 % vol de que hacen gala los famosos vinos de
Cháteauneuf-du-Pape, también refuerza el esqueleto de numerosos tintos de La
Rioja y Navarra, y aporta las notas minerales características de los mejores
prioratos.
GEWRZTRAMINER
En
alemán, Gewürz significa especia: una buena indicación sobre esta variedad que
se encuentra en las dos orillas del Rin, en Alsacia y en el sur de Alemania, así
como en el norte de Italia, en Austria y testimonialmente en algunas regiones de
España. Según algunos expertos, la traminer es exactamente la misma cepa, pero
en algunas regiones de Alemania las distinguen.
El vino de gewürztraminer es uno
de los más fáciles de reconocer. Tiene un afrutamiento pronunciado, que se
acentúa por sus detalles especiados. Puede ser tosco si ha estado mal vinificado,
o incluso insípido si a las uvas les ha faltado maduración, pero los buenos
vinos de Alsacia o de Baden tienen una intensa presencia en boca, acompañada de
una acidez suave y pareja. Se ha comparado el sabor de la gewürztraminer al
pomelo maduro, al litchi o incluso al mango. Muchas veces se identifica
simplemente por su aroma, difícil de describir pero fácil de reconocer y
memorizar como el de la rosa fresca.
MACABEO O VIURA
A pesar de que existen varias
hipótesis sobre los orígenes de esta variedad, una de las más fiables la
presenta como originaria de Asia Menor, patria de muchísimas variedades
mediterráneas. No obstante, este vidueño se asienta históricamente en España ya
en tiempos muy antiguos, desde donde se propagó al sur de Francia.
La variedad ocupa el séptimo
puesto en viñedo español y se encuentra prácticamente en todas las regiones
vitivinícolas de España. Su principal cultivo se extiende en Cataluna, Aragón,
Alto Ebro y el Midi francés.
Es una cepa de porte erguido, de
brotación tardía y maduración media a tardía, y en consecuencia se defiende bien
de las heladas tardías. Es muy sensible al mildiu, al oídio y, sobre todo, a la
botaytis, lo que impide u cultivo masivo en las llanuras o en suelos
excesivamente elevados. Vege muy bien en laderas soleadas, ya que es muy
resistente a la sequía, motivo por el cual fue muy cultivada y apreciada en
Argelia.
Produce vinos de color amarillo
pajizo, ricos en alcohol, con una acidez elevada, de aroma afrutado y sabor
ligeramente astringente, y con un buen equilibrio entre la acidez y e alcohol
que permite la obtención de buenos vinos de crianza.
En Cataluña forma parte, junto a
la xarello y la parellada, de la famosa trilogía varietal del cava, mientras que
e La Rioja se elaboran vinos blanco monovarietales, algunos envejecidos
fermentados en barrica. En Francia se encuentra con profusión en toda la región
de los Pirineos Orientales, donde madura bien, y entra a formar parte importante
en las composiciones de los vinos de las denominaciones de la Cétes-du-Rousillon
y en los clásicos dulces naturales de Rivesaltes.
MERLOT
La
merlot es para los viñedos bordeleses de la orilla derecha lo que la cabernet
sauvignon es a los médoc en la orilla izquierda. Clave de los grandes vinos
tintos de Saint-Émilion y de Pomerol, su presencia no domina todas las mezclas.
Su papel fundamental en la elaboración de ciertos vinos ilustres (como el Pétrus)
ha incitado a los vinificadores californianos a probarlo con la esperanza de
obtener asimismo grandes vinos.
A un nivel más modesto, la merlot
se cultiva extensamente en el sur de Francia, donde aparece cada vez con mayor
frecuencia en las etiquetas de los vinos del país, y en el norte de Italia.
Muchas pequeñas denominaciones bordelesas llevan más merlot que cabernet. Está
también presente en el Médoc, porque madura más tempranamente que la cabernet
sauvignon. Pero esto la expone a las heladas primaverales; por otra parte, sufre
alteraciones de color y corre otros peligros, hasta el punto de que —en
determinados años— las viñas de merlot pueden no producir prácticamente nada. En
España se localizan plantaciones en Navarra y el Penedés, y se elaboran vinos
tintos tanto jóvenes como con crianza, y rosados frescos.
MOSCATEL
Cualquiera
que haya disfrutado de un racimo de uvas moscatel reconocerá sin dificultades un
vino de moscatel: el sabor es prácticamente el único punto en común entre todos
los miembros de esta amplia familia de cepas. Algunas de sus uvas son negras,
otras rojizas y otras blancas. Los vinos que produce son, por lo tanto, variados
y van desde los blancos espumosos hasta los vinos generosos ricos y densos de
Australia o el Priorato español.
El moscatel podría muy bien ser la
más antigua de todas las cepas, posiblemente la antepasada de las otras formas
de Vitis vinífera. Estas hipótesis son indemostrables, pero sabemos que se
cultivaba moscatel —o algo muy parecido— en la antigua Grecia y que una de las
variedades descritas por el escritor latino Plinio era moscatel. En la
actualidad se sigue cultivando en Grecia y en las antiguas colonias griegas, de
Crimea a Marsella.
La familia de las moscateles
cuenta al menos con doscientos representantes. Algunas son superiores a otras y
la moscatel blanca de pequeños granos se considera generalmente la mejor. Esta
variedad aprecia los climas muy calurosos, donde se hace el vino dulce natural.
Está bien representada en Italia y España, así como en Grecia, Australia y
Sudáfrica. El muscat ottonel, cruce obtenido en el siglo XIX, está presente en
el centro de Europa, desde Alsacia a Rumania, pasando por Austria y Hungría.
NEBBIOLO
La
nebbiolo, principal contribución de Italia a las variedades clásicas, es
originaria de los valles de Piamonte, donde se producen el barolo y el
barbaresco. No se cultiva prácticamente fuera de Italia, aunque se encuentra en
forma muy minoritaria en algunos viñedos, tanto de América del Norte como del
Sur. En las viñas piamontesas las uvas maduran tarde, incluso en noviembre, y
necesitan el calor de las laderas orientadas al sur. Sus bayas son oscuras, con
una piel gruesa y una fuerte acidez, lo que hace prácticamente obligatoria una
selección previa para aprovecharlas para el vino.
Los vinos de nebbiolo tienen una
longevidad proverbial y deben pasar cierto tiempo en botella —o en garrafas—
para que sus taninos se reduzcan y su buqué se desarrolle. La amargura propia de
esta cepa puede llegar a ser astringente si el producto no está bien vinificado.
PALOMINO
Aunque los orígenes de esta
variedad parecen algo inciertos, todo apunta a que su lugar de asentamiento
histórico se sitúa en la zona de Jerez.
Fue una de las primeras variedades
españolas famosas gracias al apogeo que alcanzaron los vinos de Jerez,
incidiendo en que su cultivo masivo se propagara a otras regiones. Se cultivó en
zonas de Valladolid para «ajerezar»
los soleras de Rueda, pero también
en Portugal, sobre todo en Setúbal y en la isla de Madeira, así como en
Argentina, Perú, California, México, y en algunos países mediterráneos como
Argelia, Tunícia y Chipre.
Su máxima expresión se consigue en
la elaboración de los vinos generosos de Jerez. En los vinos generosos criados
bajo el famoso «velo de flor», la variedad se mantiene en la retaguardia, no
interfiriendo en el proceso de la crianza biológica cuando el vino se destina a
fino, o en el de la crianza oxidativa en el caso de los amontillados y olorosos.
Entonces se consiguen vinos muy aromáticos, limpios y delicados, con una variada
gama de matices secos, almendrados y salinos en los finos, y más avellanados,
balsámicos, de frutos secos y untuosos en los amontillados y olorosos.
PEDRO XIMENEZ
Dice una de las leyendas, que .la
pedro ximénez tiene su origen en las Islas Canarias, desde donde viajó al Rin
para ser devuelta a España, allá por el siglo XVI, por un soldado a las órdenes
de Carlos V llamado Peter Siemens o Pedro Ximén, de origen alemán, y que, con el
tiempo, se implantó con éxito en Jerez, desde donde se extendió a todo el sur de
la Península. Aunque parece ser que el tal Pedro Ximén existió, otros
historiadores aseguran que esta variedad procede de la zona del Rin, de Alsacia
y que, incluso, puede pertenecer a la noble familia de cepas riesling.
Es también una de las variedades
blancas más importantes en Argentina, donde se utiliza para elaborar vinos al
estilo jerezano, así como en Chile, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda.
Curiosamente, los rusos confunden la pedro ximénez —que no conocen— con la
moscatel y a sus vinos los llaman PX Krimsky (PX Crimea).
La mayor zona de producción de
vinos de pedro ximénez se concentra en Montilla-Moriles. Los cordobeses y los
jerezanos coinciden en el modo de clasificar y reconocer sus vinos finos,
amontillados, olorosos, palos cortados, etc., criados en uno y otro caso por el
sistema tradicional de soleras y criaderas, pero la diferencia estriba en la
variedad de uva. En Jerez reina la palomino, mientras que en Córdoba es la pedro
ximénez la única base para sus vinos.
PINOT NOIR
Tan
exasperante para los viticultores como fascinante para los catadores, la pinot
noir es la variedad de la que nacen los grandes borgoñas tintos. Al contrario de
su equivalente para los blancos, la chardonnay, se resiste a reproducir en otros
lugares el gusto de los vinos de la C6te d’Or. Pero el encanto de los tintos de
Borgoña es tal que los vinificadores continúan intentándolo con insistencia.
La pinot noir tiene una larga
historia: los archivos borgoñones la hacen remontar al siglo XIV, pero la
tradición folclórica la lleva incluso hasta la Galia romana. Esta antigüedad va
acompañada de cierta inestabilidad genética, que ha estado en el origen de
numerosas mutaciones y de una gran sensibilidad a las enfermedades.
Por tanto, es posible que algunos
de los problemas con los que tropiezan los productores de pinot noir
distribuidos por el mundo sean debidos al empleo de clones mediocres. Esta
diversidad clonal se refleja en los estilos de los vinos producidos en la Cóte
d’Qr~ donde esta variedad es la reina. Pero cualquiera que sea la variante
clónica empleada, la pinot noir es una fuente de problemas para los
viticultores. En primavera, temen las heladas; en verano, la lluvia y los
grandes calores. El frescor otoñal dificulta su maduración y, además, produce
poco vino: el rendimiento debe mantenerse bajo si se busca calidad.
Fuera de Borgoña, esta cepa da
grandes vinos en Champagne, donde se mezcla con frecuencia con la pinot meunier
(tinta) y la chardonnay (blanca).
El gusto de la pinot noir es
difícil de definir porque, como ocurre con otras variedades tintas, depende
mucho de los terrenos donde crece y de su vinificación. Las versiones ligeras
son suaves y afrutadas; los vinos más robustos, criados en barricas de madera,
son más complejos y más densos, pero conservan una textura relativamente pálida
con detalles de frutos maduros.
RIESLING
Alemania
ha creado una variedad de blanco realmente clásica: la riesling, que se adapta
perfectamente a los viñedos alemanes, ubicados en laderas frías y escarpadas o
en las orillas de los ríos, hasta el punto de que los más bellos terrenos del
país están enteramente dedicados a esta noble variedad.
La riesling da vinos de una acidez
y un dulzor muy equilibrados. Madura tardíamente, pero puede proporcionar
espléndidos vinos dulces si el otoño ha sido caluroso. Resiste los fríos del
invierno y sobrevive a las heladas que arrasan otras cepas, pero sus
rendimientos son relativamente bajos, sobre todo si se comparan con la media de
los viñedos alemanes.
A partir de la riesling pueden
obtenerse vinos secos o dulces, vinos para ser bebidos jóvenes o para añejar
incluso durante decenios. Los mejores son los que aprovechan su acidez,
imprescindible para el añejamiento y el equilibrio de los vinos licorosos.
Esta cepa se cultiva en Alemania
en los más hermosos viñedos del Mosela y del valle del Rin; en Austria, a lo
largo del Danubio, así como en el norte de Italia y el noreste español. En
Francia, su explotación se limita a Alsacia, donde produce vinos más ricos en
alcohol y más secos que en Alemania. Fuera de Europa, la riesling obtiene buenos
resultados en California, en Nueva Zelanda y en Australia.
SAUVIGNON BLANC
Esta
variedad no fue considerada como un clásico hasta el descubrimiento por la flor
y nata de París, seguida del resto del mundo, del sancerre y del pouilly fumé
durante la década de los 60. La sauvignon se usa para elaborar los vinos blancos
del Loira desde hace generaciones, pero el relativo interés que había despertado
hasta entonces se debía al papel que desempeñaba entre los vinos bordeleses. En
efecto, junto con la sémillon, entra en la composición del graves blanco y del
sauternes. Esta denominación figuraba ya en el mapa mundial de los grandes vinos
cuando Sancerre y Pouilly no eran más que dos pueblos poco conocidos del centro
de Francia.
Hoy en día, el estilo sauvignon
—fresco, vivo e imperioso, pero con una fruta sabrosa—está muy considerado en
todo el mundo.
Gracias a los efectos de la moda
la sauvignon es omnipresente en la actualidad. Dentro de los calidos climas mas
australianos, Nueva Zelanda se ha encargado de producir vinos bien definidos y
afrutados a partir de esta variedad. Chile aún no ha obtenido resultados
similares, pero parece estar en buen camino. En California, Robert Mondavi ha
conseguido un nuevo vino a partir de la sauvignon: el fumé blanc. En España se
han creado unos nuevos vinos blancos, los rueda de sauvignon. Italia, Eslovenia,
Austria y Bulgaria producen cantidades variables de sauvignon, aunque sin duda
es1 Austria la que ha obtenido hasta ahora mejores resultados.
SÉMILLON
La
sémillon no está de moda ni entre los vinificadores ni entre los aficionados,
que raramente la consideran una variedad que pueda vinificarse en solitario. El
nombre de sémillon en las etiquetas no estimula las ventas del mismo modo que el
de chardonnay o sauvignon, ya que se utiliza sobre todo para mezclarse con estas
últimas y obtener vinos licorosos como en Sauternes. Apenas se emplea en la
elaboración de vinos secos. Se asocia por tanto a la sauvignon de los grandes
graves blancos aunque en Australia, en Hunter Valley, han conseguido sin mezcla
alguna soberbios vinos secos del guarda. Estos vinos no son muy conocidos y la
necesidad que tienen de un largo envejecimiento no juega precisamente a su
favor.
La sémillon tiene una producción
regular, un buen rendimiento y resiste bien las enfermedades de la vid Por otra
parte, reacciona bien a la crianza en barricas de roble, como han demostrado a
lo largo de generaciones los mejores graves blancos.
En Francia, la sémillon está
concentrada sobre todo en la Gironda, en torno a Burdeos y sus alrededores. Se
encuentran importantes viñedos de sémillon en Chile, Argentina, Sudáfrica y
Australia. También se cultiva en la zona de Murrumbidgee (en Nueva Gales del
Sur) donde se mezcla con otras variedades para producir vinos comunes de una
buena relación calidad/precio.
SYRAH
La
syrah es otra variedad clásica francesa trasplantada a diversos lugares del
mundo para rivalizar con los vinos originales. Se encuentra en el origen de los
grandes vinos del Ródano, como el hermitage y el cóte-rétie, y entra en la
composición del cháteauneuf-du-pape y de otros vinos. Australia se ha dedicado
con entusiasmo a la syrah —denominada allí shiraz—, especialmente porque fue una
de las primeras variedades plantadas en su territorio. El clima del valle del
Ródano, patria de la syrah, tiene en efecto numerosos puntos en común con el de
muchos viñedos australianos.
Durante mucho tiempo se creyó que
la syrah era originaria de la ciudad de Shiraz en el actual Irán, y que en la
antigüedad los navegantes griegos la habrían introducido en Occidente. Pero las
investigaciones históricas y ampelográficas han llevado a otra conclusión: la
syrah podría ser originaria del Delfinado, descendería de los 1am-bruscos,
lianas silvestres crecidas en los bosques, al borde de los ríos y los lagos, y
sería fruto de la domesticación de esta planta.
La syrah ofrece una producción
regular y muy abundante pero representa un desafío para los vínificadores, sobre
todo si se utiliza sola. Para los vinos comunes es mejor usarla como variedad
adicional, ya que puede aportar matices especiados y un aumento de factores
interesantes a una mezcla sin demasiado carácter. Su cultivo en el Midi francés
ha sido estimulado por numerosas subvenciones, por lo que sus característicos
matices ahumados y concentrados aparecen en numerosos vinos del país, de la
Provenza al Aude.
TEMPRANILLO
La
tempranillo es la variedad clave de la mayoría de los vinos tintos españoles
importantes, como los rioja, los ribera del Duero, los manchegos y los buenos
tintos de Cataluña. Al aficionado puede recordarle un poco los aromas y el sabor
de la pinot noir de Borgoña. La teoría, seguramente de origen gustativo, según
la cual esta variedad habría pasado de Francia al norte de España gracias a los
peregrinos, no ha podido ser confirmada históricamente. Cualquiera que sea su
origen, la tempranillo se ha convertido en la cepa principal de los tintos
españoles y adopta diversos nombres a lo largo y a lo ancho de la Península,
incluyendo el de tinta rojiza en Portugal. Se cultiva en las orillas del Duero,
tanto para producir oporto como para los vinos de mesa.
Los rioja son los más conocidos de
todos los vinos a base de tempranillo. La variedad no suele utilizarse sola
pero, en la composición de los mejores vinos riojanos, suele ser con frecuencia
predominante. Esta cepa se da particularmente bien en las regiones de
pluviosidad moderada de la Rioja Alta y de la Rioja Alavesa, y su maduración
precoz se encuentra favorecida por las zonas altas, de clima mayoritariamente
fresco y de suelos calizos, como es el caso de la Rioja y de la Ribera del Duero.
La tempranillo da un vino
coloreado, con una acidez relativamente baja, y del que se obtienen buenos
resultados cuando se envejece en barrica de roble. No es muy rico en taninos,
pero se compensa cuando se mezcla con cepas como la mazuelo, la graciano o la
cabernet sauvignon.
La tempranito sigue siendo
fundamentalmente española y sólo existe en cantidades limitadas en otros lugares
del mundo. Además de Portugal, el único país que le dedica superficies
importantes de cultivo es Argentina.
VERDEJO
Aunque hoy esta variedad blanca se
considera autóctona de la región castellanoleonesa, con un cultivo máximo en la
denominación de los Vinos de Rueda, se cree que sus orígenes se centran en el
norte de África, desde donde fue traída por cántabros, vascones y mozárabes
durante la repoblación del Duero, después de un período de aclimatación en el
sur de la Península.
Es una variedad de porte
horizontal y tronco vigoroso, de brotación entre temprana y media, y de
maduración media a temprana. Es sensible al oídio y su producción media oscila
normalmente entre los 1,4 y los 2 kilos de uva por cepa.
Es la uva blanca española más rica
en mineral de hierro —4 a 5 mg/kg—, por lo que se enfrenta a un mayor riesgo de
quiebra férrica en los vinos. Debido a la gran actividad enzimática oxidatíva
del color los vinos tienen una tendencia a desarrollar tonos dorados. En muchos
casos son vinos más herbáceos que frutales, con un característico recuerdo a
heno y un apunte anisado o de hinojo. En boca son frescos, acídulos, bastante
suaves, untuosos, con notable cuerpo y un final levemente amargo, cosa que
permite prolongar el vino.
ZINFANDEL
California
ha adoptado con entusiasmo las grandes variedades francesas , a veces en
detrimento de su propia cepa tinta clásica: la zinfandel. El origen de esta
variedad es incierto, si bien se sabe que estuvo estrechamente emparentada con
la primitivo de Italia meridional. La variedad llegó de Europa a California en
la década de 1850. Zinfandel puede producir vinos de guarda, complejos y de
fuerte personalidad, así como un tipo de rosado muy pálido denominado blush. No
obstante, los mejores vinos de zinfandel siguen siendo producidos por viejas
viñas cuidadosamente podadas, por lo que su rendimiento es reducido.
A continuación se ofrece una lista
de algunas de las variedades más conocidas.
Aleático: uva roja con
aromas intensos, de la que nacen vinos de color oscuro cultivada en numerosas
regiones de Italia, Chile, Australia y California.
Aligoté: uva blanca de
Borgoña de la que se obtiene un vino blanco seco y muy ácido, que se encuentra
en el mercado bajo el nombre de Bourgone Alígotri Se cultiva también en
Bulgaria, Rumania y California.
Barbera: uva empleada para
tintos de calidad, dotada de una buena acidez; muy extendida en Italia y en
California. Chasselas: uva blanca de la que se obtiene un vino seco, ligero y
afrutado, y que se cultiva básicamente en Suiza, en el curso superior del Loira,
en Alsacia, en Saboya y en Alemania (en este último país, bajo el nombre de
gutedel).
Cinsaut: esta tinta de
calidad mediana, pobre en taninos, ama el calor y suele utilizarse para obtener
mezclas en el Midi, en el Líbano y en el norte de Africa.
Colombarcl: cepa blanca del
suroeste de Francia que se aprecia también en California y en Sudáfrica. Produce
vinos ligeros, aromáticos y con una fuerte acidez.
Cot: véase malbec. Folle-blanche:
variedad de alto rendimiento, muy ácida, que sirve para elaborar el gros-plant.
Fumé blanc: sinónimo de sauvignon en California, Nueva Zelanda, Australia y
Sudáfrica.
Gamay: es la cepa única del
beaujolais, uno de los vinos tintos ligeros más famosos del mundo.
Godelio: variedad blanca de
gran potencial aromático cultivada en el noroeste español, en Galicia. Malbec:
sinónimo de cot, esta uva roja se utiliza en mezclas para suavizar los vinos
tintos de Burdeos con predominio de cabernet sauvignon. Se cosecha también en
Argentina y Chile.
Malvasía: uva blanca de la
que surgen vinos de amplio registro y que da carácter a las mezclas. Esta cepa
ha dado nombre al más dulce de los madeiras (los malvasías suizos y franceses
son en realidad pinot gris).
Marsanne: produce blancos
secos en el norte del Ródano y se cultiva también en Suiza y en Australia.
Melon de Bourgogne: uva
blanca de la que se obtiene el muscadet. También se conoce como pinot blanc en
California
Monastrell: tinta abundante
en el litoral mediterráneo español. Se elaboran tintos y rosados secos y
afrutados, y exquisitos vinos generosos.
Mourvédre: uva roja
robusta, generalmente mezclada con la syrah, la garnacha y la cinsaut en el
Ródano, en Provenza y en el Midi. Müller-thurgau: la uva más popular en
Alemania, de la que se obtienen vinos blancos más bien neutros. Existe también
en Nueva Zelanda, en el norte de Italia, en Austria, en Inglaterra y en
Luxemburgo.
Muskat-sylvaner: sinónimo
de sauvignon en Austria y en Alemania. Parellada: uva blanca cultivada en el
noreste español. Produce vinos aromáticos y finos, y es una de las variedades
que conforman la trilogía tradicional del cava, junto a la macabeo y la xarello.
Pinot blanc: uva blanca
cultivada sobre todo en Alsacia. Conocida en Alemania y en Austria bajo el
nombre de weissburgunder y como pinot bianco en Italia, tiene también una
creciente popularidad en California. Suele servir de base para ciertos vinos
espumosos.
Pinot gris: puede dar uvas
blancas o negras. Conocida bajo el nombre de tokay d’Alsace en Francia, de
rülander en Alemania, de pinot grigio en Italia y de szürkebarát en Hungría, es
igualmente cultivada en Rumania.
Rülander: véase pinot gris.
Sangiovese: la uva roja que predornina en la confección de los chianti y que se
encuentra en otros muchos viñedos italianos.
Seyval blanc: uva híbrida
dotada de una fuerte acidez, que produce un blanco seco y neutro, en Inglaterra,
en el estado de Nueva York y en Canadá.
Shiraz: sinónimo de syrah
en Australia y en Sudáfrica.
Sylvaner: esta cepa da
blancos ligeros y vivos, pero más bien neutros, en Alsacia. y en Alemania.
Steen: nombre dado a la
chenin blanc e Sudáfrica.
Tokay d’Alsace: véase pinot
gris. Trebbiano/Ugni blanc: uva blanca muy prolífica, ácida y muchas veces sin
un gran carácter.
Weissburgunder: véase pinot
blanc. Welschriesling: uva blanca sin lazos de parentesco con la riesling, que
da vinos afrutados y ligeros en Austria, en el no de Italia (riesling itálico) y
en todo el sureste de Europa (laski rizling, olaszrizling).
Fuente Consultada: LAROUSE de los Vinos
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