VITO
DUMAS: "El navegante solitario": Nació con el siglo XX, el 26 de
septiembre de 1900, en el barrio de Palermo, en la Capital Federal. Pasó
su infancia en un campo de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. Fue
boxeador, nadador, aviador y navegante solitario siendo esta última su
especialidad. También se destaco como artista plástico,
y fue el protagonista de una de las más grandes
hazañas mundiales.
Hijo de clase media acomodada, sus
padres perdieron la fortuna y el joven Vito tuvo que salir a trabajar cuando
estudiaba el secundario.
Dijo: "(...) Tuve que limpiar pisos, hacer mandados, lustrar chapas de bronce de
algún negocio (...)". Su
amor a la navegación le vino desde jovencito porque tenía un sexto sentido
desarrollado de marino auténtico, desde captar los vientos, llevar el rumbo,
hasta convivir con el agua. Así hizo la hazaña de viajar solitario en un
barquichuelo de nueve metros sin instrumentos, desde El Havre (Francia) hasta
Buenos Aires, lo que fue, desde ya una hazaña que había quedado grabada para
siempre en las multitudes que lo esperaban en los puertos, con la emoción de ver
a un verdadero héroe moderno.
(Fuente Consultada: La Nación)
El 1º de julio de 1942, cuando se
lanzó a la más grande aventura náutica jamás intentada por un solo hombre: dar
la vuelta del planeta en un pequeño velero atravesando la terrible zona de “Los
Cuarenta Bramadores”, ubicada al sur del paralelo de 40 grados y azotado
permanentemente por vendavales que soplan desde el oeste.
Tenía
veintitrés años cuando probó cruzar a nado el Río de la Plata. No pudo. Y no
falló esa única vez ni dos ni tres, sino cinco veces. Al tiempo viajó a Francia
para intentar la hazaña nadando de una orilla a la otra del Canal de la Mancha.
También fracasó. Pero todo eso no hizo más que fortalecerlo.
En
1932, a bordo de su pequeño velero Lehg, de 8 metros de eslora (largo) por 2,15
metros de manga (ancho), fracasó la primera hazaña. En un pueblo francés llamado
Arcachón, Vito Dumas entró a rezar a la iglesia de Saint Ferdinad
durante no menos de una hora. Era profundamente católico y se estaba
encomendando para lo que seguiría. Salió del templo y se lanzó a la aventura con
su pequeño velero Lehg. Ciento veintidós días más tarde, luego de haber
cruzado
el océano Atlántico sin otros acompañantes que su fe, su coraje y su esperanza,
llegó a Buenos Aires. Pero eso fue solo el comienzo.
Legh I
La
travesía había sido tan dura que dijo públicamente que no volvería a navegar
esas distancias. Acorralado por la situación económica, compró un campito barato
y cambió su barco por un tractor. El se hacía agricultor para vivir y, así, se
auto convenció, pero mientras pasaba el tiempo y trabajaba la tierra, iba
creciendo otra vez en su ánimo la necesidad de navegar. Un día se decidió y se
fue del campo. Dijo: "No quise mirar para atrás. Bajé
la tranquera".
Recuperó el barco con la ayuda económica de los amigos, era el Lehg II, de nueve
metros de eslora y dos mástiles, construido en Francia en 1918 con el que se
disponía a ¡dar la vuelta al mundo! Partió de Buenos Aires con su velero Lehg II
(9,50 de eslora por 3,20 de manga; apenas un poco más grande que el anterior) el
27 de junio de 1942, en pleno conflicto bélico mundial. Su destino final era Buenos Aires. La idea era dar la
vuelta al mundo Eran 20.420 millas marinas
haciendo escala en algunos puertos.
Legh II
Fue el viaje más importante de
Dumas. Más adelante realizó otras hazañas, uniendo Buenos Aires y Nueva York,
pero fue la vuelta al mundo fue lo que lo consagró como el navegante solitario
más importante de la historia. Escribió 4 libros, "Mis viajes", "Solo, rumbo a
la Cruz del Sur", "Los cuarenta bramadores" y "El crucero de lo imprevisto". Sus
restos descansan en el Panteón Naval de Chacarita, Buenos Aires.
La travesía no fue simple, él ya lo sabía, se
enfrentó con duras tormentas, fuertes olas y vientos implacables, en un océano
plagado de barcos de guerra que disparaban ante cualquier desconocido. Era una
mala época para navegar (sin
motor) y sin otra compañía que sus sueños y sus
pesadillas. Vito recibió una importante herida en su brazo y no tenia muchas
medicina para curarlo, además en aquella época (1942) aun no existía el
antibiótico. Pasaban los días y su brazo empeoraba, se hinchaba e infectaba,
tenía fiebre y andaba perdido en medio del mar,...se encomendó a Santa Teresita
y se dejó dormir preso de la alucinación, la fiebre y el frío. Pasaron 20 horas
y despertó, el siempre dijo que fue un milagro, pero su brazo estaba mejorando y
casi totalmente deshinchado.
Cuando llegó el momento de la
partida, su amigo Bruzzi le preguntó en confianza: "¿Cuánto dinero lleva?" Miró
el bolsillo: tenía solamente diez pesos. Entonces le preguntó: "¿Y con eso
quiere dar la vuelta al mundo?".
El 7 de septiembre
de 1943 llegó a Buenos Aires, de donde había zarpado 437 días antes. Había hecho
una hazaña irrepetible. Maltrecho, golpeado, con la ropa hecha jirones pero con una sonrisa impecable de
triunfador, se mostró ante miles de personas que lo aguardaban en el puerto.
Después de otras hazañas, como llegar con una sola escala a Nueva York en un
velero aún más pequeño, le tocó el turno de un viaje mayor: el 28 de marzo de
1965 tuvo un derrame cerebral que no pudo ser controlado. Sus restos mortales,
están en el Panteón Naval de Chacarita. (Cementerio de la Ciudad de Buenos
Aires)
Vito Dumas, arquetipo de
habilidad, de coraje increíble, de tenacidad y, sobre todo, de idealismo. Fue el
ejemplo en procurar vencer las contingencias de la naturaleza, para obtener con
su voluntad los más nobles propósitos. Hoy está olvidado. El más grande
navegante de todos los tiempos, reconocido como tal por las naciones marineras
como Portugal, Noruega, Suecia, Inglaterra, Estados Unidos y otras, y orgullo de
nuestro país, que lo vio nacer, merece tener una estatua y reconocimiento
público en Buenos Aires. Porque los pueblos que olvidan a sus grandes hombres no
tienen destino. (Fuente Consultada:
Juan José Cresto - La Nación)
Fuente Consultada:
Crónica Loca de Víctor Sueiro y
Diario Clarín - Artículo de Juan José Cresto