El 16
de julio de 1815, Napoleón venció al mariscal Blücher en Ligny, sin poderle
aniquilar, y luego marchó contra Wellington, parapetado en las colinas de Mont-Saint-Jean, junto
a Waterloo y cerca de Bruselas.
El emperador suponía que
Blücher acudiría a
marchas forzadas en ayuda de su aliado inglés, y sabía que para lograr la
victoria final era necesario vencer a Wellington antes de la llegada de Blücher.
En la
mañana del 18 de junio, Napoleón revistó sus tropas, que le saludaron
con
una clamorosa ovación, y al mediodía ordenó el ataque. Pero cuando Blücher llegó
al campo de batalla, Napoleón no había podido aún ahuyentar a Wellington y a sus
casacas coloradas, y los ingleses habían rechazado una tras otra las cargas de
la caballería francesa.
Pocas batallas fueron tan encarnizadas e inciertas, y
en ésta, el factor decisivo fue el agotamiento francés ante la tenaz resistencia
británica. Con la llegada de Blücher hubo bastante.
Al caer la noche, el
ejército francés comenzaba a desintegrarse; el mariscal Ney cerró el paso a los
fugitivos y les exhortó a reagruparse de nuevo, mientras el emperador se
retiraba con su Guardia, con el rostro sombrío, silencioso. Su último ejército
quedaba deshecho, dispersado y perdida la artillería... Era el final.
El 22
de junio, Napoleón firmaba en París su segunda abdicación. Había vivido un
imperio de "Cien Días". Se retiró al Palacio de la Malmaison, donde
transcurrieron sus mejores años con Josefina, fallecida hacía precisamente un
año.
Despidiose de sus últimos amigos y de Francia. Se dirigió hacia la costa
atlántica donde confiaba embarcar rumbo a América, pero los navíos de la Royal
Navy le cerraron el paso.
Napoleón decidió entregarse a los ingleses, a quienes
creía magnánimos; confiaba en que quizá le permitieran acabar sus días como un
noble campesino, bajo seudónimo, en cualquier lugar de Inglaterra... A finales
de junio de 1815, Napoleón se ponía a disposición de la Gran Bretaña y, a
primeros de agosto, el buque de línea Northumberland navegaba rumbo a Santa
Elena, llevando a bordo al antiguo emperador de los franceses. No contaba aún
cuarenta y seis años de edad.